En un momento de especial atención sobre la relación entre México y Estados Unidos, la presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo una llamada telefónica con el presidente Donald Trump la mañana del 12 de enero de 2026. El intercambio, con una duración aproximada de 15 minutos, tuvo como eje principal la seguridad binacional y el combate al crimen organizado.
La conversación se dio en un contexto marcado por recientes declaraciones públicas sobre amenazas transfronterizas, lo que elevó la relevancia política del diálogo. Ambos mandatarios buscaron aclarar posturas y mantener abiertos los canales de comunicación, subrayando la necesidad de coordinación sin afectar la soberanía de cada país.
Seguridad, fentanilo y límites a la cooperación militar
Durante la llamada, Sheinbaum y Trump coincidieron en la importancia de reforzar la cooperación contra el narcotráfico. Se mencionaron avances conjuntos, entre ellos la reducción del flujo de fentanilo hacia Estados Unidos, factor que ha incidido en una baja de muertes por sobredosis.
La presidenta mexicana fue enfática al reiterar que México no aceptará intervenciones militares extranjeras. Señaló que los cárteles no representan una amenaza terrorista al Estado mexicano y que cualquier acción conjunta debe realizarse con pleno respeto a la autonomía nacional.
Trump manifestó disposición para brindar apoyo adicional en caso de que México lo solicite, y reconoció la postura expresada por su homóloga, manteniendo un tono calificado como respetuoso y abierto al diálogo.
Contactos diplomáticos previos y coordinación regional
La llamada presidencial se sumó a otros contactos recientes entre ambos gobiernos. Un día antes, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, sostuvo una conversación con el canciller mexicano, Juan Ramón de la Fuente, centrada en estrategias para debilitar a organizaciones criminales violentas.
En ese intercambio, Estados Unidos reiteró su compromiso para frenar el tráfico de fentanilo y de armas, subrayando la urgencia de obtener resultados concretos que impacten en la seguridad regional. Este patrón de comunicación refleja una agenda activa, orientada a la cooperación y al manejo diplomático de temas sensibles.
Armas, comercio y posturas sobre América Latina
Además de la seguridad, la llamada abordó el tráfico ilegal de armas desde Estados Unidos hacia México, identificado como un factor clave en la violencia vinculada al crimen organizado. Ambos líderes coincidieron en la necesidad de atender este problema de forma coordinada.
También se planteó la posibilidad de dialogar próximamente sobre temas comerciales, incluidos aranceles y la protección de los derechos de los mexicanos que viven en Estados Unidos, con el objetivo de preservar una relación económica equilibrada.
En el ámbito regional, Trump consultó la postura mexicana respecto a Venezuela. Sheinbaum reafirmó la oposición de México a cualquier tipo de intervención militar, en congruencia con los principios constitucionales del país. El tema de Cuba no fue abordado durante la conversación, según señaló la presidenta de México.
Aunque no se anunciaron acuerdos formales, el diálogo fue descrito como cordial y productivo. La presidenta mexicana estuvo acompañada por integrantes clave de su gabinete, como el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, y el canciller Juan Ramón de la Fuente, lo que refleja la prioridad estratégica del encuentro.














