CODHEM Mapea el Cáncer Laboral: Violencia de Género como Sistema de Sabotaje Institucional

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TOLUCA, EdoMéx. – En una videoconferencia que funcionó como diagnóstico de la toxicidad laboral estructural, la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México desglosó los mecanismos mediante los cuales la violencia de género opera como sistema de sabotaje en los espacios de trabajo, identificando desde la discriminación salarial hasta el mobbing como herramientas de exclusión sistemática.

La Discriminación Estructural: Menos Dinero, Menos Ascensos y Techo de Cristal con Cerradura

Jeubett Zaamira Martínez Pérez, de la Subdirección de Transversalización de Género de la Secretaría de las Mujeres, detalló los hallazgos persistentes: mujeres con menos oportunidades de ascenso que hombres, menor remuneración por el mismo puesto, limitación en tareas «reservadas» para varones, discriminación por embarazo, edad o estado civil que conduce a despidos o no contratación. Estos patrones no son anomalías, sino la arquitectura misma de un sistema laboral diseñado con sesgo de género.

El Mobbing como Arma de Destrucción Psicológica Organizada

La experta definió el acoso laboral como «una conducta hostil y persistente entre iguales para intimidar, opacar o consumir emocionalmente a una persona con el fin de excluirla». Sus manifestaciones incluyen descalificación sistemática del trabajo, amenazas, aislamiento, asignación de tareas sin sentido (por debajo o encima de capacidades), gritos y difusión de rumores falsos. Esta metodología busca no solo dañar, sino erosionar la credibilidad y la salud mental de la víctima.

Las Consecuencias Sistémicas: Víctimas Colapsadas e Instituciones Debilitadas

Martínez Pérez enumeró las secuelas: para la víctima, aislamiento, estigmatización, ausentismo, trastornos de ansiedad, estrés grave y bajo desempeño; para la institución, alta rotación de personal, gastos en procedimientos administrativos-legales e indemnizaciones. Esta dinámica representa un círculo vicioso donde el abuso debilita tanto al individuo como a la organización que lo tolera.

La Cultura del Silencio: El Mecanismo que Perpetúa el Sistema

La raíz del problema, según la exposición, se encuentra en «estereotipos y roles de género que feminizan o masculinizan ciertas profesiones» y, crucialmente, en «la cultura del silencio: una estructura que desincentiva la denuncia por temor a represalias o estigmatización». Sin canales seguros y creíbles para reportar abusos, cualquier política de prevención queda neutralizada antes de implementarse.

En apocaliptic.com, analizamos esta exposición como un manual de reconocimiento de patrones tóxicos en el entorno laboral. Lo que la CODHEM describe no son incidentes aislados, sino un ecosistema completo de violencia institucionalizada que opera con impunidad precisamente porque se disfraza de «cultura organizacional» o «dinámicas de equipo». La videoconferencia funcionó como un espejo incómodo: reveló que en muchas instituciones del Estado de México, la meritocracia es un mito mantenido mediante la exclusión sistemática de quienes no se ajustan al molde patriarcal. La verdadera prevención, advirtió Martínez Pérez, requiere «ir más allá del cumplimiento de la norma» y atacar la cultura organizacional que normaliza lo anormal. En un estado con altísima participación laboral femenina, este diagnóstico no es académico; es una alerta roja sobre la sostenibilidad misma del mercado laboral mexiquense.







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