Sospechas de pacto entre Delcy Rodríguez y Trump; amenaza también a México y Colombia: Petro dispuesto a tomar las armas

Publicada: Autor:

América Latina continúa en el epicentro de una fuerte confrontación política derivada del intervencionismo estadounidense que, a través del presidente Donald Trump, ha bombardeado por primera vez una capital latinoamericana y ha secuestrado a un presidente en funciones, amenazando también de forma severa con intervenir en otros países, incluido México.

A pesar del tono beligerante, también han surgido en horas recientes indicios acerca de un posible entendimiento tras bambalinas entre Estados Unidos y Venezuela que podría representar una nueva especie de golpe de estado blando, el cual podría configurar una nueva estrategia de intervencionismo del siglo XXI para imponer los intereses corporativos y coloniales estadounidenses en América Latina.

Delcy Rodríguez: la carta sorpresa de Trump

Tras el épico operativo implementado por el gobierno de Trump —la operación militar denominada «Absolute Resolve»—, han empezado a surgir más detalles que dan cuenta de sus características, su planeación y su alcance.

Reportes internacionales vienen a confirmar los bombardeos contra instalaciones militares venezolanas, los cuales prácticamente anularon en pocos minutos la defensa aérea del país y facilitaron la llegada de un equipo Delta Force para realizar la misión en tierra para el secuestro del presidente Nicolás Maduro.

Los reportes más recientes refieren que habría más de 40 venezolanos fallecidos, además de 32 militares cubanos que estaban especialmente al resguardo de Nicolás Maduro. En los bombardeos, también fueron víctima civiles venezolanos, confirmando que tampoco se trató de una operación limpia, como afirmaba el gobierno estadounidense.

No obstante, más allá de los detalles de la operación militar en tierra, está llamando ampliamente la atención los indicios acerca de una posible planificación que habría contado no solo con la participación de Estados Unidos, sino también de altos funcionarios del gobierno venezolano e incluso posibles enlaces internacionales.

Las negociaciones secretas en Doha

Según presuntas filtraciones divulgadas por The Telegraph, en Doha, Qatar, se llevó a cabo una reunión clave semanas atrás con la presencia de Delcy Rodríguez, la vicepresidenta de Venezuela, y su hermano, quienes habrían participado en una serie de negociaciones para buscar una salida a las exigencias del gobierno estadounidense.

Según reportes divulgados también a través del Miami Herald, desde esta serie de negociaciones —donde habría participado también un alto miembro de la familia real de los Emiratos Árabes Unidos— se habría tenido un diálogo con el gobierno estadounidense y Delcy Rodríguez, lo cual posiblemente podría haber generado el acuerdo para entregar a Nicolás Maduro a la justicia estadounidense.

Estas no serían más que sospechas de un diario con fuentes cercanas a la administración venezolana y Estados Unidos. No obstante, los hechos que se están registrando en horas recientes parecen respaldar esta versión que aparentaría un posible acuerdo.

De entrada, se trata de un planteamiento que tendría sentido y que podría explicar un intento para evitar un mayor derramamiento de sangre e inestabilidad política. Pero también coincide con lo que están señalando públicamente ambos mandatarios.

Un golpe de estado de nueva generación

Aunque en las primeras horas del secuestro del presidente venezolano se especuló acerca de que Corina Machado podría asumir el poder o que podrían desatarse revueltas populares que nunca salieron a las calles, en realidad el gobierno estadounidense sí está, al parecer, intentando también perpetrar un golpe de estado, pero de una forma un tanto menos pensada.

Según lo declarado por el presidente Trump, así como también por Marco Rubio, Delcy Rodríguez, la vicepresidenta de Venezuela, estaría encabezando la transición en Venezuela y, de esta forma, manteniendo de facto al gobierno venezolano.

Se trata de una salida que permitiría mantener en funciones la operación del gobierno venezolano, pero que en la práctica podría estar cumpliendo los objetivos de la agenda estadounidense.

No solo el gobierno estadounidense ha confirmado que el plan inmediato es Delcy Rodríguez, sino que también la vicepresidenta —quien estaría asumiendo de facto el gobierno de Venezuela— está ajustando gradualmente su discurso y, al parecer, reiterando que estará también a la orden de la coordinación con los Estados Unidos.

La noche del domingo 4 de enero, a través de su cuenta oficial de Instagram, Delcy Rodríguez envió un mensaje bastante sorpresivo y cordial de saludo y respeto a los Estados Unidos.

«Consideramos prioritario avanzar hacia un relacionamiento internacional equilibrado y respetuoso entre Estados Unidos y Venezuela, y entre Venezuela y los países de la región, basado en la igualdad soberana y la no injerencia (…)», afirmó. «Extendemos la invitación al gobierno de los Estados Unidos a trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación orientada al desarrollo compartido en el marco de la legalidad internacional y que fortalezca una convivencia comunitaria duradera. Presidente Donald Trump, nuestros pueblos y nuestra región merecen la paz y el diálogo, no la guerra».

 

View this post on Instagram

 

A post shared by Delcy Rodríguez (@delcyrodriguezv)

Se trata de un tono bastante cordial hacia un gobierno que presuntamente acaba de cometer un acto de guerra contra el pueblo venezolano. No obstante, Delcy Rodríguez está haciendo abiertamente un llamado a la coordinación, al diálogo y al entendimiento.

Aunque se especula que estas versiones de entrega pactada, también podrían ser una estrategia para diluir el poder político de Delcy Rodríguez y hasta cuestionar su papel, en los hechos se estará definiendo en próximas semanas no solo el destino del petróleo venezolano, sino también el proceso democrático, puesto que también hay reportes de que entre los puntos inmediatos por solventar sería la organización de un nuevo proceso electoral con miras a permitir un cambio de gobierno a más tardar a principios de 2027.

Más amenazas para América Latina

Tan solo durante un vuelo en el Air Force One, el avión presidencial de los Estados Unidos, el presidente Trump lanzó amenazas contra al menos seis países, incluidos varios de América Latina.

En el mismo tono de supuesta persecución al narcotráfico, también asestó duros golpes contra Colombia y México.

En el caso colombiano, se trataron de golpes directos al presidente. Aunque en el caso de México se ha mantenido un tono más cordial hacia la presidenta Sheinbaum, no obstante, el presidente Trump sigue insistiendo en que el país está siendo dirigido por cárteles.

Aunque esto es algo que Trump ha venido señalando desde hace meses, en horas recientes ha sido también bastante incisivo al señalar que le ha ofrecido a la presidenta Sheinbaum, en todas las oportunidades que ha conversado con ella, la posibilidad del envío de tropas estadounidenses para combatir al narcotráfico en México. No obstante, denotó que la postura del gobierno mexicano se ha mantenido soberana y en rechazo a estos intentos injerencistas.

La presidenta Sheinbaum, en su conferencia mañanera de este lunes 5 de enero, también emitió un posicionamiento, pero particularmente en referencia a los asuntos cometidos contra Venezuela, reiterando el llamado a respetar la soberanía y a rechazar el intervencionismo por la vía militar.

Petro no se intimida

Más álgido se está poniendo el asunto con respecto a las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Colombia.

Después de los severos señalamientos emitidos por el presidente Trump —quien afirmó que en Colombia hay fábricas de cocaína—, lo cual fue alentado también por declaraciones de Marco Rubio que intentaron vincular al presidente colombiano con el narcotráfico, el presidente Petro, fiel a su estilo contundente y coherente con su posición, emitió también una dura  respuesta donde incluso se manifestó dispuesto a tomar las armas de ser necesario, afirmando que Colombia no se va a humillar y va a defender su soberanía.

«Aunque no he sido militar sé de la guerra y la clandestinidad. Juré no tocar una arma más desde el Pacto de paz de 1989, pero por la Patria tomaré de nuevo las armas que no quiero», afirmó el presidente colombiano.

Petro insistió también en las grandes acciones que ha llevado a cabo su gobierno en contra del narcotráfico y el crimen organizado, así como también en la lucha popular de su movimiento, que décadas atrás era una guerrilla y que pasó a formar un movimiento político civil alejado ya de las armas.

También reiteró que no es codicioso ni tiene fortunas y que ha mantenido una posición íntegra en defensa de Colombia.

El presidente colombiano, también compartió un documento conjunto, firmado por los gobiernos de México, Colombia, Brasil, España y Uruguay, condenando el intervencionismo militar estadounidense en América Latina.

 







Temas Clave