METEPEC, EdoMéx. – Un conflicto entre prestamistas de origen sudamericano escaló a balacera esta noche en la calle Galeana de este municipio, cuando sujetos armados dispararon contra un hombre presuntamente deudor, en lo que las autoridades investigan como un ajuste de cuentas por actividades de crédito informal. En los hechos estarían involucrados un individuo venezolano y dos colombianos, siendo estos útlimos quienes detonaron armas de fuego.
El Modus Operandi: Préstamos Ilegales y Cobranza Violenta
Según las primeras investigaciones, el ataque habría derivado de una deuda pendiente entre personas dedicadas al préstamo de dinero en el mercado informal, una práctica que ha proliferado entre comunidades de origen extranjero en la zona metropolitana. El hecho confirma la peligrosa tendencia de que estos negocios paralelos recurran a la violencia como mecanismo de cobro y disuasión. En este caso el individuo venezolano presuntamente tiene una deuda con sus agresores, pero los ters sujetos se dedican a los préstamos gota a gota.
La Agresión Controlada: Disparos que No Buscaban el Homicidio
Fuentes cercanas a la investigación señalan que los disparos, realizados con arma de fuego, no comprometieron la vida de la víctima, lo que sugiere que el ataque buscaba más una advertencia o una sanción física que un asesinato. Este patrón coincide con métodos de cobranza coercitiva donde la violencia se calibra para maximizar el miedo sin necesariamente eliminar al deudor.
La Colaboración Interinstitucional: Policía Municipal y FGJEM en Rastreo
La policía municipal de Metepec ya colabora con la Fiscalía General de Justicia del Estado de México para localizar a los agresores, quienes habrían huido del lugar tras el ataque. La investigación busca determinar si este incidente está vinculado a redes más amplias de préstamo ilegal operadas por extranjeros en la región.
En apocaliptic.com, documentamos este incidente como un síntoma de la economía subterránea que opera en los intersticios de la metrópoli. Mientras las instituciones financieras tradicionales excluyen a migrantes y trabajadores informales, surten sistemas paralelos de crédito cuyas reglas no están escritas en contratos, sino en amenazas y, como se vio esta noche, en balas. Este tiroteo no es un crimen pasional aislado; es la expresión violenta de un mercado crediticio no regulado donde los conflictos se resuelven con armas en lugar de abogados. En el Estado de México, donde las comunidades sudamericanas han crecido significativamente en los últimos años, este caso plantea una pregunta incómoda: ¿cuántos otros negocios informales operan con sus propios códigos de justicia paralelos, listos para estallar en violencia cuando las cuentas no cuadran?













