Toluca, EdoMéx. – La Universidad Autónoma del Estado de México fue sede del VIII Simposio de Voluntades Anticipadas en la Atención Médica, encuentro que reunió a especialistas, autoridades del sector salud y comunidad universitaria en el Centro Cultural Universitario «Casa de las Diligencias». Durante el evento se firmó un convenio de colaboración entre la UAEMéx y la Secretaría de Salud del Estado de México para fortalecer la difusión y sensibilización sobre este derecho.
En representación de la rectora Martha Patricia Zarza Delgado, la secretaria de Vinculación, Extensión y Promoción de la Empleabilidad, Mariana Ortiz Reynoso, destacó la importancia de generar espacios de diálogo que impulsen la difusión del conocimiento y la reflexión sobre temas relacionados con la salud y los derechos humanos.
Un instrumento de autonomía y responsabilidad
Durante la inauguración se enfatizó que la voluntad anticipada constituye uno de los avances más relevantes en la humanización de la atención médica, al permitir que las personas expresen de manera libre sus decisiones sobre los tratamientos que desean recibir o rechazar cuando no puedan manifestar su voluntad.
Manuel Hernández Salazar, coordinador de Voluntades Anticipadas de la Secretaría de Salud del Estado de México, señaló que este instrumento también representa un acto de responsabilidad hacia las familias. Detalló que el documento contempla tres aspectos fundamentales:
Las decisiones sobre tratamientos y cuidados médicos, como la reanimación cardiopulmonar, la respiración asistida o la alimentación artificial.
La opción de recibir cuidados paliativos para aliviar el dolor y el sufrimiento.
La disposición sobre el destino del cuerpo, incluyendo la donación de órganos para trasplante o con fines científicos.
Convenio para difundir el derecho
Como parte del acto protocolario, se llevó a cabo la firma de un convenio de colaboración entre la UAEMéx y la Secretaría de Salud del Estado de México, con el propósito de fortalecer la difusión y sensibilización sobre este derecho entre la comunidad universitaria y la sociedad en general.
La secretaria de Salud mexiquense, Macarena Montoya Olvera, destacó que uno de los objetivos prioritarios del gobierno estatal es colocar a las personas en el centro de las políticas públicas, a fin de garantizar que la salud, en todas sus dimensiones, sea un derecho para cada mexiquense.
Posteriormente, autoridades y especialistas del Instituto de Salud del Estado de México compartieron ponencias, experiencias y reflexiones sobre los avances y retos en la implementación de la voluntad anticipada.
¿Por qué esta información es importante?
Esta información importa porque aborda un tema del que poco se habla pero que tarde o temprano atraviesa la vida de todas las personas: el final de la vida y la capacidad de decidir sobre ella.
La voluntad anticipada no es un asunto menor ni una moda. Es un derecho reconocido que permite a las personas mantener el control sobre su propio cuerpo y su propia dignidad incluso cuando ya no puedan comunicarse. En un país donde la muerte suele ser un tabú y donde las familias con frecuencia cargan con la angustia de decidir por sus seres queridos sin saber realmente qué hubieran querido ellos, contar con este instrumento es un alivio y una garantía.
Que la UAEMéx y la Secretaría de Salud firmen un convenio para difundirlo significa que hay una apuesta institucional por sacar el tema del ámbito de los especialistas y llevarlo a la gente común. No se trata solo de que exista la figura legal, sino de que la población sepa que existe, cómo funciona y por qué es importante considerarla.
Para los estudiantes de medicina, enfermería, psicología o trabajo social que participaron en el simposio, la información es relevante porque forma parte de su formación profesional. Atender a un paciente no es solo aplicar técnicas, sino también respetar sus decisiones, incluso —o sobre todo— cuando esas decisiones implican no aplicar ciertos tratamientos.
Para el público en general, la importancia radica en la posibilidad de ejercer un derecho que muchos desconocen. Saber que se puede dejar constancia de la voluntad sobre la donación de órganos, sobre los cuidados paliativos, sobre la reanimación, permite tomar decisiones con tiempo y sin la presión del momento crítico.
Finalmente, este tipo de espacios contribuyen a construir una cultura donde la muerte no sea vista como un fracaso médico ni como un tema prohibido, sino como una etapa de la vida que puede vivirse con dignidad, con conciencia y con respeto a la autonomía de cada persona. En una sociedad que envejece y donde las enfermedades crónicas son cada vez más frecuentes, hablar de esto no es un lujo intelectual. Es una necesidad.















