La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) tomó una medida significativa en su lucha por preservar los recursos hídricos de México al clausurar temporalmente dos ductos de aguas residuales de la planta automotriz Stellantis México, ubicada en Toluca, Estado de México.
Esta acción se llevó a cabo tras detectar descargas irregulares que desembocaban en el Canal Totoltepec, un afluente clave del Río Lerma, uno de los cuerpos de agua más importantes y, a la vez, más contaminados del país.
La inspección, realizada entre el 26 y el 28 de febrero, reveló irregularidades preocupantes. Según el comunicado oficial de Profepa, uno de los ductos carecía de medidor, lo que imposibilitó cuantificar con precisión el volumen y la calidad de las aguas residuales vertidas.
Además, se descubrió que las descargas no estaban conectadas a la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de la empresa, contraviniendo las normativas ambientales. Incluso se identificó que un ducto destinado al suministro de agua sanitaria estaba conectado de manera indebida a las aguas residuales industriales, una práctica no autorizada en el permiso correspondiente.
Esta clausura forma parte de un esfuerzo más amplio por sanear el Río Lerma, un río que atraviesa cinco estados y cuya cuenca ha sido históricamente afectada por la actividad industrial y urbana. La procuradora federal, Mariana Boy Tamborrell, subrayó que no habrá tolerancia hacia prácticas contaminantes, destacando que estas acciones buscan revertir el deterioro de los tres ríos más críticos de México, entre ellos el Lerma.
Como medida correctiva, Profepa ordenó a Stellantis desmantelar permanentemente los ductos no autorizados y presentar documentación detallada sobre su manejo de aguas residuales.