México cumple 40 años en la Convención Ramsar: el papel clave de los humedales en la biodiversidad y la cultura

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En 2026, México conmemora 40 años de pertenecer a la Convención Ramsar, el tratado ambiental multilateral más antiguo del mundo, enfocado en la conservación y uso racional de los humedales. Esta fecha coincide con el 55 aniversario de la entrada en vigor de la Convención a nivel internacional y con la celebración del Día Mundial de los Humedales, que se realiza cada 2 de febrero.

México se integró a este acuerdo en 1986, año en el que también inscribió su primer Sitio Ramsar: Ría Lagartos, en Yucatán, reconocido por su importancia para la conservación de aves acuáticas.

Qué son los humedales y por qué son estratégicos

La Convención Ramsar define como humedales a una amplia diversidad de ecosistemas, entre ellos lagos, ríos, acuíferos, pantanos, marismas, manglares, estuarios, deltas, arrecifes coralinos, así como sitios creados por el ser humano, como arrozales, estanques piscícolas y salinas.

Estos ecosistemas cumplen funciones ambientales esenciales. Proveen alimentos, regulan el ciclo del agua, ayudan a filtrar contaminantes, reducen el impacto de desastres naturales y almacenan carbono, lo que contribuye al equilibrio climático global.

Humedales y patrimonio cultural de México

El lema del Día Mundial de los Humedales 2026, “Los humedales y los conocimientos tradicionales: celebremos el patrimonio cultural”, subraya la relación histórica entre estos ecosistemas y las comunidades humanas.

En México, varias civilizaciones se desarrollaron en entornos de humedales. La cultura olmeca prosperó en las zonas pantanosas de Tabasco; la maya, en regiones asociadas a cenotes y sistemas kársticos; y la mexica, en los ambientes lacustres del Valle de México. Estos territorios no solo fueron fuente de recursos naturales, sino también espacios de identidad y organización social.

Participación comunitaria en la conservación

Algunos Sitios Ramsar del país incorporan activamente a comunidades indígenas en su manejo y conservación. Ejemplos de ello son el Canal del Infiernillo y esteros del territorio Comcaac, así como el Complejo Lagunar Bahía Guásimas – Estero Lobos, ambos en Sonora, donde la gestión se realiza con participación directa de las comunidades locales.

La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) impulsa este enfoque al promover la colaboración de pueblos indígenas y comunidades locales en acciones de conservación, monitoreo y restauración dentro de humedales localizados en Áreas Naturales Protegidas.

Coordinación más allá de las áreas protegidas

La estrategia de conservación también contempla la participación de gobiernos, instituciones educativas y organizaciones de la sociedad civil, especialmente en aquellos Sitios Ramsar que se encuentran fuera de Áreas Naturales Protegidas federales. El objetivo es fortalecer el manejo integral de estos ecosistemas y reducir los riesgos que enfrentan.

Entre las principales amenazas identificadas se encuentran el desarrollo de infraestructura, el cambio de uso de suelo y la contaminación por residuos sólidos y aguas residuales. En este contexto, la Conanp subraya la importancia de la prevención como medida prioritaria frente a la restauración.

A cuatro décadas de su adhesión a la Convención Ramsar, México refrenda la relevancia de los humedales como soporte de biodiversidad, reguladores ambientales y espacios de valor cultural. La conservación de estos ecosistemas no solo implica proteger la naturaleza, sino también preservar los conocimientos tradicionales y las comunidades que históricamente han dependido de ellos.







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