El reciente nombramiento de José Antonio Meade Kuribreña como presidente del Consejo de Administración de HSBC México, efectivo desde el 3 de febrero de 2026, marca un nuevo capítulo en la trayectoria de uno de los funcionarios más reconocidos de la era priista. Tras siete años de integrar el consejo global y local, su ascenso a la cúspide de la institución no solo es un movimiento corporativo de relevancia, sino también un reconocimiento implícito a su labor en el servicio público, donde se distinguió por su perfil técnico, su capacidad de negociación y su vocación de solidez institucional.
Meade es uno de los pocos políticos mexicanos que ha ocupado cinco secretarías de Estado en distintos gobiernos, siempre con un sello de profesionalismo y rigor técnico. Desde Hacienda hasta Relaciones Exteriores, pasando por Desarrollo Social y Energía, su gestión se caracterizó por la búsqueda de equilibrio macroeconómico y la defensa de políticas públicas con visión de largo plazo.
En Hacienda, fue clave en mantener la salud financiera de México preservando la credibilidad ante inversionistas y organismos multilaterales. En Relaciones Exteriores proyectó una imagen de diplomacia sobria y pragmática, fortaleciendo vínculos estratégicos con socios comerciales.
La figura de Meade Kuribreña se erige como un recordatorio de que la formación académica de excelencia (Doctor en Yale y Licenciado por el ITAM y la UNAM) puesta al servicio del Estado deja cimientos sólidos.
Su paso por los gobiernos panistas y priistas dejó huella en la consolidación de una generación de tecnócratas que, más allá de las coyunturas políticas, apostaron por la institucionalidad y la disciplina fiscal. Meade representó esa corriente que privilegió la gobernabilidad sobre el populismo, y que buscó insertar a México en un entorno global competitivo. Este bagaje es un activo para HSBC México, que encuentra en Meade no solo a un economista con credenciales académicas y experiencia internacional, sino también a un líder con conocimiento profundo de la política pública y del entramado institucional del país.
Esta designación refuerza la estrategia de contar con figuras con credibilidad y capacidad de interlocución con actores clave y envía un mensaje de confianza, es la confirmación de que la experiencia acumulada en el gobierno priista, marcada por la disciplina técnica y la búsqueda de estabilidad, sigue siendo valorada en espacios estratégicos nacionales e internacionales.













