“Sus excrementos era todo lo que daba
al mundo; ni una sonrisa, ni un grito, ni
un destello en la mirada, ni siquiera
el propio olor.”
Patrick Süskind (El perfume)
Toneladas de excremento caen sobre la multitud, provienen de un avión caza de combate que lanza la inmundicia sobre los manifestantes, la aeronave es piloteada por un Rey investido con su manto y su corona y que al frente ostenta el letrero de “king”; es Donald I que sonríe con sorna, mientras opera el visor de bombardeo desde el que se precipita la lluvia de mojones empapando a miles con la materia fecal que se apodera de los cielos, la defecación tiene cierto aliento divino.
Esa es la trama central del vídeo generado en I.A. y que Donald Trump publicó en sus redes sociales como respuesta al movimiento “NO KING” que sacó a millones a las calles en Estados Unidos para protestar contra el monarca y vicario de un nuevo discurso evangélico: el evangelio de la mierda.
Pues el Rey se ha cagado en los manifestantes; Trump en su desprecio por la condición humana ha rebasado la línea más candente de todas, ha cruzado un umbral y ha erigido a la abyección como estrategia; estamos ante una de las señales más claras de ruindad en la historia de nuestra humanidad. Hiede la civilización entera, nunca como ahora se nos presentó un destino tan nauseabundo.
El dilema es si terminaremos hundiendo la cabeza en el estiércol con tal de sobrevivir, es decir, si el supremacismo blanco logrará su objetivo, la desaparición de la dignidad y la imposición de una única soberanía, la del dinero. O ¿cundirá la rebelión y nacerán las flores del estiércol?
El Rey defeca sobre el pueblo de Estados Unidos y salpica a la humanidad entera, o mejor dicho, despoja a millones de su “humanidad”, la dignidad como concepto está en duda, ha sido manchada por un mal oliente trasero. ¡Este monarca sí que se caga en Dios!
No puede soslayarse de ningún modo el significado profundo del vídeo de marras, vale más que cualquier manifiesto, es más contundente que cualquier declaración de principios y resume en 19 segundos el objetivo estratégico del movimiento “maga” y la guerra cultural de la derecha cuyo plan ha quedado claro; inundarlo todo de putrefacción y mentira.
Donald I se auto decreta un poder definitivo sobre sus súbditos, los reales (estadounidenses, argentinos y otros) y los posibles (quizá el mundo entero), el “poder de la humillación “. El ataque simbólico con el excremento como arma opera en el terreno espiritual y ontológico como un bombazo nuclear opera en lo físico; liquida, extermina, arruina, es un ataque quirúrgico al espíritu humano.
La esclavitud enarbolada en el programa de la oligarquía neo cristiana positiva nazi sionista consiste fundamentalmente en la aniquilación del espíritu humano con la finalidad de la acumulación total, final y absoluta de la riqueza, por supuesto con la prevalencia de la supremacía blanca, el sionismo como ideología y el judaísmo como coartada. El temor al rey, el despojo de la dignidad, la desaparición de toda compasión, son los pasos necesarios para la aceptación de la esclavitud.
El rey ha desnudado su alma y nos revela lo que piensa de los ciudadanos del mundo y principalmente de sus compatriotas que han recibido a través de la Inteligencia Artificial una notificación muy clara del desprecio de sus gobernantes, la pregunta es si el movimiento NO KING escalará en su presión sobre el rey ¿será capaz de generar un remolino que “alevante” la porquería y como un bumerán regrese a su lugar de origen y sorprenda al rey literalmente sentado en su trono?
Ya no es la suerte, es la mierda la que está echada.














