En días recientes, la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), ha venido realizando en el centro del país, un «bombardeo de nubes» con ioduro de plata, supuestamente con el objetivo de generar lluvias y combatir la sequía; sin embargo, diversas instituciones académicas y científicas, vienen advirtiendo que esta práctica no solo es inútil, sino también peligrosa.
Afirmaciones de la SEDENA sin sustento científico
A la fecha, no existe alguna investigación científica revisada por pares, donde se haya documentado de forma fehaciente los beneficios del bombardeo con ioduro de plata como método para facilitar la lluvia; mucho menos para evaluar su impacto ambiental.
Así lo denunciaron recientemente centros especializados como el Instituto de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM, que es el centro de investigación más avanzado del país en la materia, y que no fue consultado por la Sedena para implementar esta práctica, que en realidad está considerada como una actividad peligrosa.
“No hay evidencia de que las técnicas de siembra de nubes permitan aumentar la precipitación sobre zonas de importancia económica, ni tampoco hay certeza de efectos extrazonales. Finalmente, es importante mencionar que el uso potencial de estas tecnologías debe ligarse de forma estrecha con el manejo apropiado de los recursos hídricos de tal forma que exista una razón de costo/beneficio apropiada”, reiteró este centro de investigación de la UNAM a través de un comunicado publicado esta semana.
No solo sería inútil para generar lluvias, además, según diversos estudios a fondo que se han realizado, como uno llevado a cabo por Fischer Scientific Company, no solo resulta tóxico para los humanos, sino que además puede contaminar de forma severa e irremediable superficies de agua.
«No se debe permitir que este material contamine el sistema de aguas subterráneas; se debe evitar que el producto penetre en los desagües y las autoridades locales deben avisar si no se pueden contener derrames importantes», alerta la organización en su más reciente reporte.
Por tal motivo, incluso la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), a través del Clean Water Act, advierte que «el yoduro de plata se considera una sustancia peligrosa, un contaminante prioritario y un contaminante tóxico. La ingestión crónica de yoduros puede producir erupciones cutáneas, goteo nasal, dolor de cabeza e irritación de las mucosas», motivo por el cual está vetado su uso en varios países.
Sin embargo, la Sedena, una de las instituciones más opacas del país, refiere estadísticas, donde afirma haber obtenido previamente «logros», en materia de «provocar lluvia» con esta estrategia, algo que no ha sido validado con estudios independientes, y de lo cual no se tiene evidencia fehaciente a la fecha.
En 2016, el Instituto Nacional de Ciencias de los EEUU, a través de especialistas de la Universidad de Stanford, realizó una amplia investigación para tratar de demostrar los beneficios del bombardeo de nubes con yoduro de plata, no obstante que no pudo encontrar resultados significativos; lo mismo que un amplio estudio realizado en 2010 por la Universidad de Tel Aviv, y donde por el contrario, también se alertó acerca de importantes riesgos respecto a la generación intensa de granizo.
Y es que esta práctica, también ha sido cuestionada ampliamente, por el hecho de que puede generar peligrosas granizadas, como la que precisamente se originó esta semana, y que no solo costó la vida de dos estudiantes en Chimalhuacán y dejó múltiples daños en el Valle de Toluca, sino que también puede haber generado graves daños en las cosechas de cientos de cultivos agrícolas de la zona.
Además de contaminar el agua, causar malestar e incluso daños de salud graves para las personas, diversos estudios, como los señalados por la EPA, indican que también ha sido encontrada como una sustancia «altamente tóxica para peces y ganado».
A pesar de los cuestionamiento de la comunidad académica y científica, la Sedena y el gobierno de México, continúan con su plan de bombardear los Valles de México y Toluca, a pesar de que también instancias internacionales vienen alertando que se han convertido en una de las zonas más contaminadas del continente.














