Aunque la UNAM confirmó el día de ayer que ha encontrado indicios importantes de plagio en la tesis de licenciatura de la ministra Yasmín Esquivel Mossa, aún se trata de una respuesta muy limitada, no solo considerando el enorme nivel de cinismo de parte de las presuntas involucradas, sino también porque omiten que tras el escándalo la exigencia se ha vuelto aún mayor.
Cinismo nivel supremo
Si una acusación de semejante naturaleza, que obliga incluso a retirar un cargo público al incumplirse el requisito legal de tener Licenciatura en Derecho, fuera solo un señalamiento sin bases, lo más natural es que la ministra saliera a dar la cara y amplias explicaciones de lo que sucedió.
No obstante, la única que ha salido a intentar dar una breve entrevista, fue su asesora de tesis, Martha Rodríguez Ortiz, quien delató todavía más el nivel de corrupción y cinismo que prevalece al más alto nivel en el país.
En el noticiero matutino de Radio Fórmula, fue entrevistada, y aunque el locutor no había revisado la tesis completa y no insistió más en el tema, la asesora de tesis realizó una afirmación, que hubiera implicado una destitución inmediata en cualquier institución seria.
La maestra afirmó que la tesis de la ministra en la FES Aragón, y la de otro estudiante de un año antes de la Facultad de Derecho, solo «se parecen», porque están basadas en las «mismas leyes», afirmando además que, según ella, «las conclusiones eran distintas» y una interpretación de cada estudiante.
Ante las acusaciones de plagio a la ministra Yasmín Esquivel, en su tesis de licenciatura en 1987, la maestra Martha Rodríguez, quien estuvo a cargo de la asesoría, aseguró que no hubo plagio: “dudar de la UNAM y dudar de las mujeres es un acto de misoginia”, dijo en #PorLaMañana pic.twitter.com/PAq7Hapi4x
— Grupo Fórmula (@Radio_Formula) December 22, 2022
No obstante, debido a que las tesis son públicas, cualquiera puede comprobar que ambas tesis, desde su título, su índice, introducción y también todos y cada uno de los 12 puntos enlistados en las «conclusiones», son literalmente idénticos, palabra a palabra; no le quitó la ministra, o quien le haya hecho la tesis, ni una coma; ni siquiera a las conclusiones de la tesis aludida.

La misma maestra, además de afirmar que «desconfiar de la UNAM y la ministra» es algo «misógino», penosamente intentó también descartar que pudiera hacerse una revisión de las tesis, aludiendo que «ya habían pasado más de 30 años», como si se tratara de un delito con fecha de prescripción, y en esa tonalidad tan distintiva de la corrupción.
La exigencia no es de un periodista
Que Sheridan lo haya expuesto, no quiere decir que se trate de una petición del periodista o el medio donde publica, al tratarse de una funcionaria pública, y una omisión tan abiertamente grave, hoy en día se ha vuelto una exigencia de toda la abogacía, el ámbito académico y la sociedad entera, pues la ministra no cumple principios elementales que debería tener una persona en tal cargo.
Detectar un plagio tan amplio, debió ser una obligación de la sociedad en su conjunto, que se supone debe conocer los antecedentes de quienes los representan, más aún de los más altos cargos; el mérito por detectarlo es del periodista, no obstante que hoy el llamado para una verdadera aplicación de la justicia, recae también en todos los estudiantes y egresados, quienes sí han tenido que cumplir con algo que representa más que un simple trámite; una tesis, se supone sería en realidad el epítome de una trayectoria académica, la mayor muestra de integridad y conocimiento.
El presidente López Obrador se equivoca, al afirmar que prefiere confiar en la ministra, que en quienes le acusan; quizá, si confiara en realidad en sus propios sentidos, debería reconocer que en realidad la culpa fue suya, por proponer a alguien por meras influencias políticas, y no por una verdadera capacidad de representar un cargo público de tal envergadura.
¿A qué le teme la UNAM?
La máxima casa de estudios del país, no solo ha respondido con gran lentitud, a una denuncia clara, que es también de amplio interés público por lo que está en juego, sino también reconociendo apenas una fracción de los hechos.
Tras revelarse abiertamente el absoluto plagio de la aspirante a presidir la corte, también han salido a la luz otros casos de plagio en la misma casa de estudios, e incluso, de parte de la misma asesora de tesis.
Por ejemplo, la periodista Ariadna Lobo, documentó que además de las otras tesis idénticas a la presentada por la ministra, en una búsqueda rápida detectó otros 5 casos distintos de tesis de otros temas pero que también fueron plagiadas desde el título mismo y de igual forma en las mismas escuelas, FES Aragón y Facultad de Derecho.
Abro hilo 🧵 de otras tesis, dirigidas por Martha Rodríguez Ortiz, asesora de la tesis de licenciatura de Yasmín Esquivel Mossa, que también son plagio y necesitan una explicación por parte de la @UNAM_MX
— Ariadna Lobo (@whoari) December 23, 2022
La periodista Bea Guillén de El País, incluso encontró una 5a tesis más, idéntica a la que copió también Yasmín Esquivel, además de indagar en otros casos de plagio, asesorados por la misma académica, donde se hicieron ligeros intentos de disfrazar la trampa, alterando el orden de los párrafos, aunque dejando errores ortográficos y fechas de la versión original.
Aquí lo que hemos encontrado en @elpaismexico sobre el escándalo de las tesis de la UNAM. Va hilo.
1) El trabajo de la ministra Yasmín Esquivel (1987) es calcado al de 1986 de Edgar Ulises Báez. Los dos están asesorados por Martha Rodríguez. https://t.co/LSGs8kuiA5— Bea Guillén Torres (@BeaGTorres) December 23, 2022
Es decir, están surgiendo cada vez más indicios, de que no solo la tesis de la ministra fue un plagio total, sino que también hay otros casos iguales, que podrían delatar un modus operandi criminal, que pudo haber estado operando desde hace años, generando títulos corruptos en la UNAM.
Quizá en el 87′ no era fácil detectarlo, no obstante que con la tecnología que existe hoy en día, en cuestión de días se podría hacer una revisión de miles de tesis publicadas; y si hubiera un poco de dignidad en la UNAM, sería obligado retirar todos aquellos títulos que han surgido producto de la trampa y la corrupción, así tengan que caer ministros, académicos y hasta rectores.













