Este martes, el canciller mexicano Marcelo Ebrard, informó que la familia del presidente depuesto de Perú, Pedro Castillo, se encuentra bajo resguardo del gobierno mexicano, al interior de la Embajada Mexicana en Lima.
El secretario de relaciones exteriores, reiteró también que existe voluntad de parte del gobierno de López Obrador, por otorgar asilo político a Castillo, además de que se otorgarán todas las garantías de protección para su familia, en territorio que es considerado mexicano, por tratarse de una embajada.
Horas más tarde, el régimen que perpetró el golpe de estado en Perú, a través de su cancillería, anunció la expulsión del embajador mexicano Pablo Monroy Conesa.
El régimen golpista, afirmó que esta decisión se tomó debido a actos de «intromisión» del gobierno mexicano, y le dio 72 horas al embajador mexicano para abandonar el país, tras declararlo también «persona no grata».
Pablo Monroy, en horas recientes, había estado gestionando el regreso de connacionales varados en Perú, incluidos 22 niños de Toluca que recién pudieron regresar a México el día de ayer.
Cabe recordar que México, así como varios países más de América Latina, han condenado el golpe de estado; aunque en el caso del gobierno de López Obrador, se están tomando además acciones para proteger a la familia del presidente peruano, actualmente en prisión.
En días recientes, se han registrado amplias protestas a lo largo del país, para exigir la restitución del mandatario electo en las urnas, así como la remoción del congreso golpista. En la revuelta, y tras diversas acciones represivas del régimen golpista, se tiene ya un conteo de más de 20 muertos, tras diversos actos violentos de dispersión de las protestas.













