¿Qué oculta la gobernadora de Aguascalientes?

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Resulta, por decir lo menos, sospechoso, el actuar del gobierno de Aguascalientes, apresurándose a insistir en que fue «un accidente», la caída del helicóptero que cobró la vida de 5 personas, incluido el Secretario de Seguridad, y descartando de forma tajante los testimonios que refieren algo más.

No se trata ni 1, ni 2, en una búsqueda rápida, hemos encontrado varios testigos distintos que refieren una versión muy diferente a la oficial, pero muy similar entre sí, coincidiendo en el sentido que un grupo de sujetos armados a bordo de motocicletas disparó en contra del helicóptero.

Testigo 1 (1 minuto y 40 segundos de video)

Testigo 2

Testigo 3

Testimonios en redes sociales

Además de que también circula al menos un video donde se escuchan detonaciones, al momento que el helicóptero estaba en el aire.

Llama la atención también el nerviosismo y los intentos de encubrimiento realizados por las autoridades policiales tras el incidente; además del fuerte operativo policial y los intentos de obstrucción del trabajo de la prensa, incluso esposaron a un reportero de Milenio que se encontraba en las inmediaciones del lugar.

El periodista Carlos Padilla, también hizo alusión a una detención con violencia que se realizó momentos después de la caída del helicóptero, sin que se haya precisado si está relacionado con el presunto «accidente».

Ante los múltiples señalamientos, lo más comprensible para un gobierno que se jacta de ser transparente y honesto, sería considerar las diferentes hipótesis y líneas de investigación, e incluso, hacer un llamado a la ciudadanía para reportar hechos de los que pudieran tener conocimiento, y pudieran contribuir a resolver el caso.

Sin embargo, por el contrario, el gobierno de Teresa Jiménez Esquivel, parece estar intentando enterrar desde el primer minuto todas las demás versiones, al insistir de forma tajante y sin evidencia alguna, en que lo ocurrido con el helicóptero, fue un simple «accidente».

A la conferencia de prensa, para informar lo sucedido, la gobernadora panista llegó incluso hasta con el seguro del helicóptero; más preocupada en cuestiones banales, que en lo realmente crucial de los hechos.

Resulta curioso también, que exactamente una semana antes del incidente, y por primera vez desde que es gobernadora, Teresa Jiménez hizo alusión al helicóptero Águila 1 en redes sociales, revelando que había girado instrucciones, para realizar con esta aeronave vuelos de vigilancia entre la frontera sur del estado y la caseta de Encarnación de Díaz.

No solo resulta extraño hacer de conocimiento público una estrategia de seguridad de este tipo, en el marco de una presunta lucha contra el crimen organizado, sino también destinar un helicóptero tripulado para tareas para las que hoy en día existen tecnologías más eficientes.

Ante la amplia cantidad de interrogantes y testimonios que apuntan a un posible ataque, no solo debería ser necesario investigar esta posibilidad, sino que encubrirla y negarlo, podría incluso tipificarse como un delito.

Quizá, solo le preocupa que se vea el grado de poder que tiene el crimen organizado en su entidad, donde es capaz de derribar y matar al responsable de la seguridad del estado; no obstante, que ante los flagrantes actos para intentar encubrir las evidencias, incluso en algún momento pudieran surgir investigaciones acerca de encubrimiento o hasta una posible colusión en los hechos.

El presidente, López Obrador, informó en la conferencia matutina de este viernes, que la Fiscalía General de la República estará atrayendo el caso, para coadyuvar en las investigaciones.

El mandatario, rechazó también tener evidencia de momento de que haya sido un ataque intencional, aunque tampoco decretó de forma categórica al hecho como un «accidente», como sí lo ha estado intentando la gobernadora de Aguascalientes, y su nuevo secretario de seguridad, Manuel Alonso, cuyo nombramiento también ha resultado controvertido.







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