Toluca, EdoMéx.- . – La Universidad Autónoma del Estado de México, a través de su Secretaría de Igualdad Sustantiva y Cuidados, convoca a la comunidad universitaria y al público general a participar en una colecta de cuadros de tejido color morado, actividad que forma parte de las acciones conmemorativas del Día Internacional de la Mujer.
La convocatoria estará abierta hasta el 6 de marzo. Consiste en elaborar cuadros tejidos de 15 por 15 centímetros, en color morado, que posteriormente serán unidos para cubrir el tronco del Árbol de la Mora, ubicado en Ciudad Universitaria. El árbol es considerado un símbolo de encuentro y memoria para la comunidad universitaria.
Puntos de recepción y materiales
Quienes deseen participar pueden recoger estambre en las oficinas de la Secretaría de Igualdad Sustantiva y Cuidados, ubicadas en el Centro de Ciencias Sociales y Humanidades de Ciudad Universitaria, en horario de 9:00 a 18:00 horas. La recepción de los cuadros terminados se realizará en el mismo horario en tres sedes:
Museo Universitario «Leopoldo Flores»
Centro Cultural Universitario «Casa de las Diligencias»
Oficinas de la Secretaría de Igualdad Sustantiva y Cuidados
Intervención colectiva
El 7 de marzo, un día antes de la conmemoración oficial del 8M, se llevará a cabo la unión de los cuadros de tejido en el Árbol de la Mora. La actividad se realizará en colaboración con la Colectiva Lana Desastre, un grupo dedicado a intervenciones textiles con enfoque comunitario.
La acción busca generar un acto colectivo de participación y diálogo, resignificando un espacio emblemático del campus a través del arte textil. Las autoridades universitarias han señalado que esta iniciativa pretende fortalecer los lazos entre mujeres de distintas edades y promover una cultura de igualdad, cuidado y comunidad.
¿Por qué esta información es importante en el marco de la celebración del Día de la Mujer?
Cada año, alrededor del 8 de marzo, surgen las mismas preguntas: ¿cómo conmemorar sin caer en el folclor? ¿cómo recordar sin reducir la fecha a un desayuno o un ramo de flores? ¿cómo participar cuando no se pertenece a colectivas, sindicatos o agrupaciones políticas?
Esta convocatoria de la UAEMéx propone una respuesta posible: tejer.
Tejer un cuadro morado de 15 por 15 centímetros no parece, a primera vista, un acto político. Pero lo es en varios sentidos. Lo es porque recupera una práctica tradicionalmente femenina, asignada al espacio doméstico, y la lleva al centro de la universidad. Lo es porque convoca a la participación individual para construir algo colectivo: cada cuadro, por separado, no cubre ni una rama; todos juntos, abrazan el tronco. Lo es porque el color morado no es casual: es el color del feminismo, el que identifica las marchas, los pañuelos, las consignas.
En el contexto del 8 de marzo, esta información importa porque ofrece una vía de participación a quien no puede o no quiere marchar. A la estudiante que trabaja todo el día, a la académica que cuida a sus hijos, a la administrativa que vive lejos del centro de la ciudad. Tejer un cuadro no requiere salir a la calle, no exige enfrentarse a discursos ni a multitudes. Requiere, eso sí, tomar agujas e hilo, dedicar tiempo, pensar en las otras mujeres que estarán tejiendo sus propios cuadros, tal vez en otros puntos de la ciudad, tal vez en otros municipios.
Importa también porque la intervención final ocurre en un espacio universitario, un lugar que suele pensarse como neutro, aséptico, racional. Que el Árbol de la Mora amanezca cubierto de morado el 7 de marzo es una forma de decir que la universidad no es ajena a lo que pasa fuera de sus muros. Que las mujeres que estudian, trabajan y enseñan ahí también tienen algo que decir, también necesitan recordar y ser recordadas.
Finalmente, esta información es relevante porque documenta un tipo de acción que no compite con otras formas de conmemoración. No sustituye a las marchas, no reemplaza a los pronunciamientos políticos, no niega la necesidad de seguir exigiendo justicia para las que ya no están. Simplemente, añade una capa más: la del tejido, la del encuentro, la de la posibilidad de hacer algo con las manos mientras se piensa en todo lo que falta por hacer.














