Ciudad de México. – La Universidad Autónoma del Estado de México participó en la firma del Convenio de Colaboración entre el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), acuerdo que busca sumar a las juventudes universitarias a la cruzada nacional de alfabetización impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum.
El acto, celebrado en el Salón Iberoamericano de la SEP, contó con la presencia del titular de la dependencia, Mario Delgado Carrillo; el director general del INEA, Armando Contreras Castillo; el secretario general ejecutivo de la ANUIES, Luis Armando González Placencia, y la rectora de la UAEMéx, Martha Patricia Zarza Delgado, entre otras autoridades educativas.
Compromiso universitario con la alfabetización
En su intervención, Zarza Delgado señaló que el llamado presidencial a una cruzada nacional para la alfabetización representa una oportunidad para que las instituciones de educación superior muestren su vocación de incidencia y retribución social. «Hacemos efectivo el derecho al conocimiento para todas y todos», afirmó.
La rectora destacó que las universidades y las juventudes mexicanas tienen un papel fundamental para incidir en el aumento de las cifras de alfabetización en el país. Mencionó como ejemplo las Brigadas Universitarias Multidisciplinarias de la UAEMéx, que ya funcionan como un puente de acercamiento con comunidades para atender necesidades específicas.
Asimismo, enfatizó la necesidad de impulsar programas dirigidos a personas migrantes y adultas mayores, a fin de reducir las brechas de conocimiento que aún persisten en México.
Meta nacional y llamado presidencial
Delgado Carrillo afirmó que alfabetizar constituye un acto profundamente democrático y una de las experiencias más transformadoras que pueden vivir las juventudes universitarias. Explicó que, con la firma de este convenio, las instituciones de educación superior fortalecerán la formación de profesionales comprometidos con su entorno, quienes mediante el servicio social podrán contribuir a la educación de las personas que más lo necesitan.
El titular de la SEP anunció que la meta central de esta alianza es que las y los universitarios participen en la alfabetización de 100 mil personas, con el propósito de avanzar hacia las metas nacionales en la materia.
Por su parte, Contreras Castillo sostuvo que enseñar a leer y escribir es un acto de justicia, humanidad y dignidad. Señaló que la educación superior en México enfrenta el reto de promover una sociedad comprometida con la ética, la sensibilidad cultural y el cambio social.
Experiencias que transforman
Durante el acto, la estudiante del Instituto Tecnológico de Álvaro Obregón, Ingrid Vaneli Colín Vergara, compartió su experiencia como alfabetizadora. Señaló que esta labor le permitió comprender que la educación no solo implica transmitir conocimientos, sino también abrir oportunidades, dignificar a las personas y transformar vidas.
¿Por qué esta información es importante?
Esta información importa porque pone sobre la mesa un problema que México arrastra desde hace décadas y que suele quedar sepultado bajo otros titulares: el analfabetismo. Aunque pareciera un asunto del pasado, miles de personas adultas en el país no saben leer ni escribir, lo que limita severamente sus oportunidades de desarrollo y su capacidad para ejercer derechos básicos.
Que la UAEMéx se sume formalmente a esta cruzada no es un acto protocolario. Implica que estudiantes universitarios, a través de su servicio social, podrían estar frente a un aula, frente a una persona adulta que por primera vez va a trazar una letra o a descifrar un texto. Para esos estudiantes, la experiencia puede ser formativa en un sentido que ninguna materia teórica puede ofrecer: entender que el conocimiento no vale si no se comparte, que enseñar es también aprender, que la educación es un derecho y no un privilegio.
Para el Estado de México, la relevancia es doble. Por un lado, porque la UAEMéx es la universidad pública más grande de la entidad y tiene presencia en decenas de municipios, muchos de ellos con altos índices de rezago educativo. Por otro, porque los esfuerzos de alfabetización suelen concentrarse en el sur del país, como si en el centro y el norte no hubiera analfabetismo. Lo hay, aunque sea menos visible.
Finalmente, esta información importa porque el convenio establece una meta concreta: 100 mil personas alfabetizadas con participación universitaria. No es una declaración de buenas intenciones, es un número. Y los números, cuando se acompañan de mecanismos para alcanzarlos, pueden traducirse en vidas cambiadas. Para las personas que aprenderán a leer y escribir gracias a este programa, la universidad dejará de ser una institución lejana y se convertirá en algo mucho más concreto: la puerta que se abrió.
















