Toluca, EdoMéx. – En un acto que buscó reforzar los lazos históricos en medio del proceso de cambio institucional, la rectora Martha Patricia Zarza Delgado presidió la ceremonia solemne 2025 de la Fraternidad Institutense, destacando que la transformación de la UAEMéx «es un proceso colectivo que requiere el involucramiento y la participación corresponsable de toda su comunidad».
Los Pilares Declarados: Cercanía e Inclusión como Fundamentos del Nuevo Proyecto
Zarza Delgado definió dos ejes centrales para la universidad: la cercanía, entendida como «un segundo hogar donde las ideas, los sueños y el crecimiento personal encuentren espacio real», y la inclusión como «un entorno donde nadie quede atrás». La Fraternidad Institutense fue presentada como «símbolo de lucha, colectividad y amor por la Máxima Casa de Estudios mexiquense».
El Reconocimiento Generacional: Seis Integrantes Distinguidos
Durante la ceremonia se entregaron reconocimientos a Néstor Ramírez Ramírez, Marco Antonio Emiliano Mulhia y Melo, Leopoldo Estrada Bernal, Miguel Román Osornio, Gerardo Fuentes Ruiz y Jaime Rivera Lebrija, figuras que representan la continuidad histórica de una institución que se acerca a su bicentenario.
La Conexión con los Orígenes: Del ICLA a la UAEMéx Actual
Cynthia Ortega Salgado, secretaria de Identidad y Cultura, recordó que el Día de la Fraternidad Institutense fue instaurado el 8 de diciembre de 2008 para fortalecer el vínculo con el Instituto Científico y Literario Autónomo (ICLA), el germen de la actual universidad. «Honrar al ICLA es fortalecer a la UAEMéx», afirmó, subrayando el papel de la institución como «casa formadora de mujeres y hombres que, por décadas, han dado forma a la vida cultural, científica, política y social del Estado de México».
Por su parte, José Colón Morán, representante de la Fraternidad Institutense, narró cómo los esfuerzos, vivencias y sacrificios de su vida estudiantil despertaron un profundo amor por la institución.
En apocaliptic.com, analizamos esta ceremonia como un movimiento estratégico de legitimación histórica. En un contexto de transformación universitaria que ha generado tensiones, la administración actual recurre a los símbolos fundacionales para anclar sus cambios en una narrativa de continuidad institucional. Al enfatizar la «transgeneracionalidad» de la comunidad universitaria, se busca crear un puente simbólico entre el pasado del ICLA y el futuro de la UAEMéx, sugiriendo que la verdadera transformación no es ruptura, sino actualización de valores permanentes. Este acto no es solo una conmemoración; es un recordatorio de que en la política universitaria, quien controla la interpretación del pasado tiene mayor autoridad para definir el rumbo del futuro.













