Entre protestas, caos y una tragedia: así fue la accidentada reapertura del Estadio Azteca

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El sábado 28 de marzo, el Estadio Azteca —ahora denominado oficialmente Estadio Banorte— reabrió sus puertas tras casi dos años de remodelación. El recinto albergó un partido amistoso entre México y Portugal, que concluyó sin goles.

El evento, planteado como un ensayo rumbo al Mundial 2026, reunió a decenas de miles de aficionados. Sin embargo, la jornada estuvo lejos de ser una celebración: una muerte accidental, múltiples fallas operativas y protestas sociales marcaron el regreso del inmueble.

Protestas y bloqueos en los alrededores

Desde temprana hora, colectivos de estudiantes, madres buscadoras y vecinos de zonas como Coapa y Coyoacán realizaron bloqueos en vialidades cercanas, incluido el Periférico.

Las manifestaciones se centraron en denuncias por gentrificación, afectaciones hídricas y condiciones de precariedad en colonias aledañas. Algunos participantes también acusaron actos de represión durante el operativo de seguridad.

Problemas de organización dentro del estadio

Al interior del recinto, los asistentes reportaron una serie de fallas logísticas. Los accesos se saturaron con filas prolongadas que persistieron incluso después del inicio del partido.

También se registraron problemas con los lectores digitales de boletos, atribuidos a fallas de conectividad. El sistema de pagos sin efectivo también presentó inconsistencias, dificultando la compra de alimentos y bebidas.

En zonas premium, particularmente detrás de las porterías, algunos aficionados señalaron visibilidad limitada o nula del campo. La obstrucción se debió a vallas, personal operativo, fotógrafos y nuevas estructuras. La situación generó inconformidad, especialmente por el alto costo de esos boletos.

La muerte de un aficionado

El hecho más grave ocurrió minutos antes del inicio del encuentro, en el área de palcos. Adrián Gómez Velázquez, de aproximadamente 27 años, falleció tras caer desde el segundo nivel hasta la planta baja.

De acuerdo con el reporte de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, el joven habría estado en estado de ebriedad y decidió descender por la parte externa de la estructura para evitar las extensas filas en la rampa de acceso. La caída, de alrededor de 14 metros, resultó mortal pese a la atención médica inmediata.

Testigos indicaron que buscaba llegar al sanitario. La Fiscalía capitalina abrió una carpeta de investigación, que continúa en curso con análisis de cámaras, peritajes y recopilación de testimonios.

Reacciones oficiales

La Federación Mexicana de Fútbol lamentó el fallecimiento y llamó a los asistentes a respetar las medidas de seguridad.

Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum calificó la reapertura como un ejercicio útil de cara al Mundial 2026. No obstante, reconoció que existen aspectos a mejorar, tanto en la movilidad externa como en la operación interna del estadio, y expresó su pesar por la muerte del aficionado.

Hasta el momento, no se han anunciado medidas correctivas específicas por parte de los organizadores o administradores del recinto.

 


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