Una enorme polémica internacional se ha generado por la pelea en la cual la boxeadora de Argelia, Imane Khelif, venció a la italiana Angela Carini en la categoría de los 66 kg.
Diversas figuras públicas, que van desde connotados ex boxeadores hasta el magnate Elon Musk, se han pronunciado, haciendo eco de versiones sin sustento, sugiriendo que la argelina es una «mujer trans», es decir un hombre que se cambió de género, lo cual está totalmente alejado de la realidad.
True or let her deny it https://t.co/z3OulP5eKJ
— Elon Musk (@elonmusk) August 1, 2024
Imane Khelif, nació siendo niña, y siempre se ha mantenido como mujer, no obstante que posee características biológicas propias de personas «intersexuales», como lo es una elevada presencia de testosterona, así como disparidad en los cromosomas XY, una situación que puede existir de forma natural, y que no significa que tenga órganos sexuales propios de otro género.
De hecho esta situación se presenta con dos boxeadoras en particular, pero ha sido más escandaloso el caso de la argelina, debido a su importante fortaleza física, que algunos han calificado propias de «un hombre».
Esta polémica ha estado incentivada por las declaraciones de la boxeadora italiana, quien señaló que «nunca antes había sido golpeada tan fuerte», después de abandonar su combate con Khelif tras un duro golpe en la nariz. Estas declaraciones también las emitió hace un año la boxeadora mexicana Brianda Cruz Sandoval después de que también le tocó enfrentar a Khelif.
Cabe señalar que por ser originaria de un país musulmán, donde no se permiten desviaciones de género, Khelif no habría sido nunca competidora olímpica si se tratara de una «mujer trans», algo que está expresamente prohibido.
En su país, es reconocida desde hace años como mujer, y lleva años compitiendo como mujer, incluidas en las pasadas olimpiadas de Tokio.
Khelif, tampoco es «invencible», de hecho ha perdido al menos 9 peleas en su carrera, incluida una derrota que evitó que pudiera ganar medalla en los pasados Juegos Olímpicos.
Ella también ha defendido su integridad, y ha acusado intereses políticos para tratar de evitar que Argelia coseche una medalla olímpica.
Cabe señalar que estos señalamientos cuestionando su participación, también fueron alimentados por la descalificación que sufrió el año pasado de parte del Consejo Mundial de Boxeo, un órgano que no es reconocido por el Comité Olímpico, y que afirmó que Khelif, así como la otra boxeadora «no habían superado las pruebas de género».
No obstante que una investigación del COI, confirmó que dichas pruebas, fueron exclusivamente relativas a los cromosomas, una situación que, ha quedado científicamente demostrado, puede registrar disparidad en muchos casos; de hecho estudios recientes, estiman que 1 de cada 4500 nacimientos, puede presentar estas inconsistencias cromosómicas, propias de la «intersexualidad».
Sin embargo, debido a que todas sus demás condiciones físicas ratifican que ella es mujer, sería discriminatorio no permitirle competir en su categoría, lo cual está siendo argumentado por el COI para defender su presencia en los Juegos Olímpicos.
Ante lo viral de los comentarios sugiriendo que ella es un hombre, tuvo que salir el Comité Olímpico a emitir un pronunciamiento pidiendo un cese a la desinformación y señalamientos sin sustento, y a ratificar su posición deportiva al respecto.
Ni en el box, ni en otros deportes olímpicos como la natación, está permitida la presencia de personas «trans» en una categoría distinta a la indicada en su género biológico. El COI reiteró que las condiciones de elegibilidad fueron verificadas desde las etapas clasificatorias para los olímpicos.














