INAH informa de hallazgo que reescribe la historia del Templo Mayor: la mayor ofrenda de Moctezuma lhuicamina

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El hallazgo de tres nuevos depósitos rituales en el Templo Mayor de México-Tenochtitlan confirma la existencia de lo que podría ser la ofrenda más grande realizada durante el gobierno de Motecuhzoma Ilhuicamina (o Moctezuma Ilhuicamina). En conjunto, los seis contextos identificados contienen 83 figurillas de estilo Mezcala, presuntamente traídas como botín de guerra desde territorios que hoy corresponden al estado de Guerrero.

La información fue presentada por especialistas del Proyecto Templo Mayor (PTM), adscrito al Instituto Nacional de Antropología e Historia, durante el ciclo de conferencias “La arqueología hoy”, organizado por El Colegio Nacional.

Un mismo evento ritual en la etapa IVa

Las ofrendas identificadas como 186, 187 y 189 comparten temporalidad y características materiales con las 18, 19 y 97, descubiertas en décadas anteriores. De acuerdo con los arqueólogos, todas corresponden a la etapa IVa del Templo Mayor, fechada entre 1440 y 1469, periodo en que gobernó Motecuhzoma Ilhuicamina.

La coincidencia cronológica y de contenido sugiere que los seis depósitos fueron colocados durante un mismo evento ceremonial, y no en actos aislados como se pensaba previamente. Esta conclusión permite “cerrar el círculo” en torno a la distribución ritual de esa fase constructiva del recinto sagrado.

83 figurillas Mezcala como símbolo de expansión militar

Uno de los elementos más relevantes es la concentración inédita de figurillas antropomorfas talladas en piedra verde, asociadas al estilo Mezcala. Según los investigadores, no existe otro momento en la historia del Templo Mayor donde se registre tal abundancia de este tipo de piezas.

Las esculturas habrían sido obtenidas tras campañas militares emprendidas por Motecuhzoma Ilhuicamina fuera de la Cuenca de México, particularmente en señoríos ubicados en el actual norte de Guerrero. La consagración de estos objetos en el recinto principal de la capital mexica refuerza la interpretación de que se trató de una exhibición simbólica de poder político y militar.

Logística y monumentalidad de la ceremonia

El montaje de la ofrenda implicó una operación de gran escala. Los tepetlacalli —cajas de piedra de aproximadamente 50 centímetros de alto y ancho— resguardaban esculturas que pesan entre 600 y 1,000 kilogramos. Su traslado habría requerido el uso de cuerdas, palancas y rodillos de madera.

Además de las figurillas, los depósitos contenían miles de elementos marinos, semillas, copal, chapopote y restos faunísticos, lo que sugiere una ceremonia compleja y multitudinaria en torno al Huei Teocalli.

Conservación y análisis especializado

El tratamiento de las tres cajas de piedra descubiertas en 2023 —que contenían 43 esculturas— representó un reto técnico considerable. Desde su hallazgo, los especialistas protegieron los materiales de la luz solar directa y controlaron la humedad durante varios meses antes de su extracción definitiva.

La limpieza de las piezas se realizó con instrumentos de precisión, preservando pigmentos rojos y blancos aún visibles. Estos colores fueron aplicados por los mexicas para resignificar las esculturas, incorporándoles atributos asociados al dios Tláloc.

En el ámbito biológico, el equipo identificó más de 4,000 restos malacológicos, entre ellos ejemplares de Nerita scabricosta y Hexaplex brassica. La presencia de periostraco en algunos caracoles sugiere que pudieron haber sido transportados vivos desde las costas del Atlántico hasta la ciudad-isla.

Tras concluir los procesos de conservación, las ofrendas 186, 187 y 189 serán resguardadas en el Museo del Templo Mayor. Los investigadores contemplan la posibilidad de organizar una exposición que reúna, por primera vez, los seis depósitos rituales, con el objetivo de ofrecer una visión integral de la compleja religiosidad mexica durante el siglo XV.

 


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