Toluca, EdoMéx. – En un laboratorio de creatividad donde la crítica social se viste de arte digital, estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) han alumbrado un proyecto que trasciende lo académico para convertirse en un artefacto cultural de resistencia. Se trata del cortometraje animado “Sin hogar, sin alas”, una obra multitécnica que, desde la metáfora entomológica, disecciona abusos de poder y despojos, y que ya forma parte del acervo permanente de la Cineteca Mexiquense.
El proyecto nace de Salamandra Studio, un colectivo estudiantil de la Licenciatura en Arte Digital que en 2024 se propuso contar historias inspiradas en la vida cotidiana. Tras un año de producción, el equipo liderado por la directora Joanna Guadalupe García Sánchez ha dado vida a una fábula moderna de 7 minutos y 42 segundos que promete dejar huella.
Nacho, la Polilla Albañil que Enfrenta al Tío Rico
La trama, de una vigencia incómoda, sigue a Nacho, una polilla albañil en una lucha desigual por recuperar su hogar, amenazado por un gobernante —el “Tío Rico”— que planea construir una carretera para su propio beneficio. “Queríamos abordar situaciones comunes en México, donde el personaje con más poder puede perjudicar a quienes tienen menos”, explicó la guionista Luz Belinda Castro Segura, quien reveló que el punto de partida fue un ejercicio académico con las palabras: política, libro y policía.
Un Tour de Fuerza Técnico: Stop Motion, 2D y 3D en una Toma
Uno de los sellos distintivos del cortometraje es su ambición técnica. Bajo la dirección de animación de Diego Ramos Tepoxteco (quien además presta su voz al protagonista), el equipo integró stop motion, cut-out digital, animación 2D y 3D en una sola toma continua, un desafío monumental que buscaba crear un universo cohesivo y visualmente hipnótico. “La animación es un medio para contar realidades que suceden”, afirmó Ramos Tepotexto, subrayando el propósito del proyecto.
El mundo ficticio pero creíble fue diseñado por la directora de arte Diana Carolina Sarabia Martínez, quien se inspiró en series de animación contemporánea y texturas de casas antiguas para construir el escenario donde insectos humanizados libran batallas muy terrenales.
Un Ejército de Voces: La Comunidad Universitaria se Une
El proyecto demostró ser un verdadero ecosistema colaborativo. Docentes de la Facultad de Artes se sumaron para darle voz y rigor a la producción. El profesor Arnulfo Fuentes Domínguez se convirtió en Chabelo, el cuidador; Hugo Renán García López dio vida a las Moscas Panteoneras, y Franz Wusterhaus encarnó la voz del villano, Tío Rico. Su participación no solo enriqueció el producto final, sino que simbolizó un puente vital entre la formación académica y la práctica profesional.
Reconocimiento y Futuro: De Festival a Acervo Permanente
“Sin hogar, sin alas” ya ha comenzado a volar alto. Fue seleccionado en la competencia oficial del Festival Tikkunemi, dedicado a la animación estudiantil, y su inclusión en la Cineteca Mexiquense lo consagra como una obra de valor patrimonial para el estado. Con la vista en el horizonte, Salamandra Studio anuncia que no se detendrá: planean nuevos cortometrajes y sueñan incluso con una serie animada.
¿Por qué esta información es crucial para la sociedad del Estado de México desde la visión de Apocaliptic.com?
En una era de narrativas dominantes y discursos oficiales que a menudo opacan las voces disidentes, “Sin hogar, sin alas” representa algo más que un logro estudiantil: es un mecanismo de preservación cultural y crítica. Para la sociedad mexiquense, este cortometraje es una prueba de que la capacidad para diagnosticar y representar los males sociales –el abuso de poder, el despojo, la desigualdad– está viva y se está entrenando dentro de sus propias instituciones.
La UAEMéx, al facilitar y albergar este proyecto, no está solo formando animadores; está cultivando cronistas visuales para los conflictos del presente. En un futuro donde la memoria y la capacidad de análisis crítico pueden ser los bienes más escasos, contar con una cineteca que archive estas fábulas insectiles es como guardar semillas de conciencia social.
Este cortometraje es un recordatorio crucial: la resistencia no siempre es una barricada; a veces es un fotograma, una metáfora animada, un colectivo de estudiantes que, como una salamandra, demuestra la capacidad de regenerar narrativas. La sociedad que valora y preserva estas voces está, en realidad, fortaleciendo su propio sistema inmunológico cultural contra la uniformidad y el olvido. La polilla Nacho, en su lucha, lleva en sus alas animadas una lección de resiliencia para todos.













