VIEJO, MI QUERIDO VIEJO MEXIQUENSE…

VIEJO, MI QUERIDO VIEJO MEXIQUENSE…

*Los adultos mayores del Valle de Toluca son los que se sienten más discriminados en todo el país.

*El Estado de México no está preparado para el envejecimiento demográfico que ya enfrenta.

Por: América Juárez Bernabé

El problema de envejecimiento de la población del Estado de México no será en el futuro, es un problema del presente.  Con ciudades sin equipamiento urbano para la vida de los adultos mayores y zonas rurales donde los ancianos están olvidados, la entidad mexiquense enfrenta el reto de atender alrededor de un millón de habitantes de más de sesenta años de edad.

A pesar de contar, desde el año 2008, con una Ley del Adulto Mayor y un Comité Estatal para la Protección del Adulto Mayor, la mayoría de hombres y mujeres mexiquenses de la tercera edad enfrentan una realidad complicada.  Los que viven el Valle de Toluca se sienten los más discriminados del país; mientras los que viven en el Valle de México enfrentan violencia, abandono, maltrato y miseria.

Para los sociólogos de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM) el envejecimiento de la población mexiquense y la forma en que nos estamos preparando para ello no son asuntos menores. Los datos arrojados por la Encuesta Sociodemográfica del Envejecimiento en el Estado de México (ESEDEM 2008) realizada por el Centro de Investigación y Estudios Avanzados de Población (CIEAP) son reveladores y exigen atención: treinta y cuatro de cada cien personas mayores de sesenta años son analfabetas; a pesar de que el cincuenta y cuatro  por ciento de los hombres y el veintidós por ciento de las mujeres de la población adulta mayor continúa realizando actividades productivas, sólo el veinticuatro por ciento de los hombres con actividad económica tienen una ocupación formal y únicamente el trece por ciento de las mujeres gozan de esa situación, es decir que reciben las prestaciones laborales de ley.

 Lo anterior adquiere gran importancia toda vez que, conforme envejece la población, su situación económica empeora, pues con el aumento de la edad disminuyen las posibilidades de contar con ingresos suficientes, situación que se agrava más en las personas que ya no trabajan y sobrepasan los 80 años de edad. Todo lo anterior coloca a los adultos mayores en una situación de suma precariedad para atender sus necesidades personales y los gastos familiares porque además hay que agregar que en el Estado de México el ochenta y seis por ciento de los adultos mayores que trabajaron durante su vida carecen de pensión o jubilación.

En la encuesta ESEDEM se encontró que seis de cada diez adultos mayores mexiquenses y la mitad de las mujeres adultas mayores declararon no recibir ayuda de ningún tipo por parte del Estado, sus familiares ni de ninguna otra persona. Esto puede indicar que los ancianos mexiquenses tienden a vivir de manera independiente, aunque en virtud de los datos sobre ingresos y situación laboral, tal vez sería necesario profundizar la observación sobre lo que los adultos mayores consideran como ayuda, distinguiéndolo de lo que para ellos forma parte de los intercambios que se dan de manera natural entre familiares y amigos. En la misma encuesta reporta también que los hijos e hijas de las personas adultas mayores aparecen como principales proveedores de ayuda monetaria, física y en especie.

EMPLEO Y DESPENSAS

Los datos revelados en la Encuesta Sociodemográfica del Envejecimiento en el Estado de México se interpretan como un síntoma de la precaria situación laboral y económica en la que se encuentran la mayoría de adultos mayores y, sobre todo, la necesidad que tienen de obtener más ingresos incorporándose a otro empleo como estrategia de sobrevivencia.

En ese sentido, el Doctor en Sociología y Coordinador del Centro de Investigación y Estudios  Avanzados de Población de la Universidad Autónoma del Estado de México, Jaciel  Montoya Arce, califica de urgente “establecer una política laboral y de transferencias monetarias acorde con las características biológicas de las distintas etapas de la vejez, como una forma de combatir la pobreza y fomentar la solidaridad familiar, pues contar con un ingreso permite a los ancianos un mayor margen de negociación en los ámbitos familiar y social”.

Como respuesta a esta situación, el gobierno mexiquense ha establecido diferentes programas para apoyar a los adultos mayores. La Secretaria de Desarrollo social, anunció la nueva creación de cursos de capacitación para el trabajo que se estarán ofreciendo a todos aquellos adultos mayores que todavía puedan insertarse a la vida laboral. La intención es reforzar sus conocimientos ya que en la mayor parte de empresas piden constancias. Los cursos se ofrecerán en los planteles del Instituto de Capacitación para el Trabajo Industrial (ICATI) para que los adultos mayores puedan obtener un certificado y así sea más fácil insertarse en el mercado laboral.

Para establecer una bolsa de trabajo enfocada a los adultos mayores, a través del programa Gente Grande, de la Dirección de Bienestar Social para Adultos Mayores del Consejo Estatal de la Mujer y Bienestar Social, cuenta con diferentes  convenios con empresas para que empleen a personas de la tercera edad. Las empresas que se suman a este plan del gobierno mexiquense son incentivadas fiscalmente.

Sin embargo, para el maestro en sociología e investigador de tiempo completo de la UAEM, Hugo Montes de Oca Vargas, “Esos convenios que realiza el gobierno con empresas para que den empleo a los viejitos son muy buenos en el corto plazo pero no van a crear antigüedad ni tienen seguro social, no tienen asistencia médica que es lo que más necesitan los adultos mayores, esas empresas no les están dando trabajo como tal, simplemente son cerillos o ayudantes porque es limitada su capacidad física. Que al menos cuenten con servicio médico”.

Buscando paliar la falta de empleo e ingresos económicos para los adultos mayores el gobierno mexiquense realiza otras estrategias como el programa Gente Grande que tiene dos vertientes: una atiende a las personas mayores de sesenta años hasta los sesentainueve. A este grupo se le considera como personas que todavía están en condiciones de poder trabajar y, la otra, es adultos mayores de setenta años. Para el primer grupo se les da una canasta básica cada mes, de un valor aproximado de doscientos pesos, mientras al otro grupo se le da una canasta con cincuenta productos alimenticios y de limpieza con un valor aproximado de ochocientos pesos la cual es un apoyo para la familia con la que vive.

Pero aunque se reconoce que las despensas sirven, también se critica que no tengan el impacto que debieran. Los sociólogos de la CIAP cuestionan la logística y los sistemas mediante los cuales se hacen llegar las despensas a los ancianos y sus familias. Afirman que los programas asistencialistas en la entidad son necesarios, pero insuficientes y mal aplicados.

DISCRIMINACIÓN, MALTRATO, DESPOJO

En el análisis del CIEAP de la Universidad Autónoma del Estado de México, es un hecho que las personas mayores de sesenta años son un sector altamente vulnerable a sufrir las consecuencias negativas de percepciones prejuzgadas cuyos efectos van desde el desempleo, hasta el abandono y la negación de oportunidades y derechos fundamentales.

Según los datos de la Encuesta Nacional sobre Discriminación, el Valle de Toluca ocupa el primer lugar de todo el país. En los reportes del Consejo Nacional para Prevenir y Eliminar la Discriminación, los adultos mayores que viven en esa parte del Estado de México son los que se sienten más discriminados, ya sea a la hora de buscar un empleo, ya sea a la hora de realizar un trámite burocrático o simplemente para caminar por las calles de su ciudad.

Estos datos concuerdan con la información de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México (CODHEM) y su Consejo Ciudadano para la Prevención y Eliminación de la Discriminación; reconoce que cada vez son más las denuncias que se reciben por parte de ancianos que han sido vulnerados en sus derechos fundamentales donde muchas ocasiones, incluso, son los propios familiares quienes abusan de ellos con la intención de despojarlos de sus bienes.

La misma y preocupante información se obtiene de los estudios realizados por la Universidad Autónoma del Estado de México y de la Dirección de Bienestar Social del gobierno mexiquense. El investigador Hugo Montes de Oca Vargas dio a conocer que los estudios realizados por CIEAP revelaron que el cuarenta por ciento de los ancianos mexiquenses han sido víctimas de algún maltrato.

Como miembro invitado del Consejo Estatal para la Atención de los Adultos Mayores, la Universidad Autónoma del Estado de México ha invitado a las autoridades gubernamentales a crear una cultura del envejecimiento demográfico.

Por su parte, el  Consejo Ciudadano para la Prevención y Eliminación de la Discriminación ha hecho una serie de propuestas, por ejemplo al ayuntamiento de la Ciudad de Toluca, para que implemente acciones sencillas pero vitales para la creación y promoción de una cultura responsable para con los ancianos.

Israfil Filos Real quien fuera presidente de la antes Comisión Estatal para la Erradicación de la Discriminación de la CODHEM  recuerda que la obligación de la sociedad y del estado en relación a las personas adultas mayores debe ser la misma que se tiene con la niñez, es decir, la de crear las condiciones para que alcancen su desarrollo integral. Así como hay diferencias en la forma de tratar y atender a la infancia, también las debe haber con las personas de la tercera edad.

Para el activista, Israfil Filos Real, también presidente de la Asociación de Grupos Vulnerables, señala que ya no es posible que las oficinas públicas y privadas se olviden que hay muchas personas mayores de setenta años que no pueden subir escaleras o hacer filas de una hora para realizar sus trámites. “Una verdadera cultura de atención a la tercera edad inicia por contar con ventanillas de atención especial para nuestros ancianos”.

Ante cualquier caso de discriminación, tanto la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México, como la Dirección de Bienestar Social para el Adulto Mayor, invitan a realizar la denuncia correspondiente y hacerse de parte de los programas de apoyo legal y psicológico que ofrecen instituciones como el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIFEM)

 SALUD

Es esperable que el número absoluto de ancianos enfermos crezca conforme el envejecimiento de la población aumente, lo cual será un desafío para la cobertura en servicios médicos y programas gerontológicos. Este crecimiento previsible en número absoluto de enfermos necesariamente obliga a prever la creciente necesidad de profesionales de la salud dedicados a la atención de la vejez y el incremento de los costos de atención y la cobertura de los sistemas de salud, los cuales deberán adaptarse a dicho cambio.

La encuesta ESEDEM muestra que las enfermedades que más los aquejan son: hipertensión, diabetes e hipercolesterolemia, pues por lo menos una de estas enfermedades crónico- degenerativas está presente en 77.2 por ciento de la población encuestada.

Otro de los hallazgos importantes de la información captada por la encuesta ESEDEM es el índice de salud física que se pudo calcular con base en la autopercepción de los encuestados, la cual indica que tres de cada diez ancianos tiene una autopercepción de que su salud física tiende a empeorar. En la diferenciación por sexos, las mujeres tienen peor autopercepción de su salud que los hombres. Para ambos sexos, la autopercepción de la salud tiende a empeorar conforme aumenta la edad.

Para el sociólogo Hugo Montes de Oca Vargas en problema con las políticas de salud enfocadas a la tercera edad se deben a que todo se le deja a la familia del anciano. No existe ningún apoyo para las familias que tienen una persona de la tercera edad en su casa con alguna o varias discapacidades.

De acuerdo a los datos oficiales y que coinciden con la información recabada en la ESEDEM, el setenta y uno por ciento de los mexiquenses con 60 años o más son derechohabientes de servicios médicos en localidades urbanas, y sólo el cincuenta y cinco por ciento declaró contar con servicios médicos en localidades rurales. Ante estos datos, la sugerencia de los especialistas es la integración de equipos de atención gerontológica para las comunidades rurales, donde por lo menos exista, además de un médico, personas capacitadas en gerontología, geriatría, enfermería y trabajo social, que apoyen a las personas con algún padecimiento crónico y fomenten la creación de redes sociales de apoyo para el cuidado de la salud.

El gobierno de la entidad mexiquense intentará paliar el problema de los servicios de salud a los adultos mayores con algunas acciones. La Dirección de Bienestar Social para el Adulto Mayor, mediante un convenio con el Instituto de Salud del Estado de México está levantando un censo entre los tres cientos mil ancianos mexiquenses que reciben algún tipo de apoyo para saber cuántos de éstos tienen servicios de salud y cuántos no.

SOCIEDAD Y PANORAMA

Israfil Filos Real, que también fuera Comisionado del PRI estatal para la atención a grupos vulnerables, tiene claro que para responder al envejecimiento demográfico del Estado de México es necesario construir otro escenario porque el de ahora es deshonroso pues los adultos mayores enfrentan discriminación laboral, ausencia de lugares para su esparcimiento y desigualdad de oportunidades. “No tenemos en general una cultura del respeto, no les brindamos las facilidades para que se desplacen o los vemos como un estorbo, en lugar de reconocerles y tenerles un lugar”.

Ese es el mismo diagnóstico que se tiene en la máxima casa de estudios del Estado de México, en la UAEM. Para el doctor Jaciel Montoya Arce, Coordinador del Centro de Investigación y Estudios Avanzados de Población “a los tres niveles de gobierno les falta mucho por hacer en materia cultural, económica y social para garantizar una vejez con pleno respeto a los derechos humanos de los adultos mayores, pues, a fi n de cuentas, las personas que hoy tienen 60 años o más fueron, durante su juventud y madurez, los constructores del milagro económico mexicano del periodo 1940-1969, y hoy merecen el reconocimiento social y los satisfactores materiales y espirituales que les permitan enfrentar con dignidad las dificultades de su última etapa de vida”.

Para el gobierno es fundamental promover entre la sociedad una cultura de respeto hacia los adultos mayores. Parte de ello es la organización de actividades sociales que promueven “el amor a los viejos” como el certamen “El Valor de mi Abuela” que consiste en escribir una carta a la abuela donde se promueve el principio de amor, respeto y reconocimiento a los adultos mayores.

Para las instituciones del gobierno mexiquense los avances han sido muchos. Reconocen que los recursos económicos y humanos con los que se cuenta para atender a los adultos mayores son insuficientes pero presumen la Ley del Adulto Mayor que, vigente en la entidad desde el año 2008, es motivo de orgullo para las instituciones oficiales pero motivo de crítica desde los sectores independientes por no haber dado los resultados que se esperaban.

En el Centro de Investigación y Estudios Avanzados de Población de la UAEM se considera que dicha Ley se aprobó sin hacer caso a la necesidad de realizar un diagnóstico preciso de la población adulta mayor en el Estado de México. El investigador Hugo Montes de Oca Vargas dice: “tenemos una ley pero esta no está dando resultados”. Y desde su punto de vista: “La ley está para hacerse cumplir pero no se aplica al adulto mayor, esa ley es mejorable en todos los sentidos, hay que hacer una nueva ley con un buen diagnóstico de lo que necesita el adulto mayor actual no de hace 10 años”.

La medicina para el sano envejecimiento demográfico del Estado de México está clara para los involucrados en el tema: crear una cultura del envejecimiento demográfico en la entidad, dando al anciano convivencia familiar y social. La perspectiva que se tiene del joven hacia el viejo es que hay que hacerlo a un lado. La autopercepción de los viejitos es: “no hay que vivir muchos años porque hay mucho sufrimiento”.

 Tercera 1

Foto 1. El Estado de México en términos absolutos es y será durante las próximas tres décadas la entidad con mayor número de personas con 60 años o más, ya suman casi el millón.

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