SILENCIOS ESTEREOFÓNICOS… Oda a “Asunción”, la Catrina del altiplano mexiquense

Félix Morriña

Fue un día difícil, los hay peores, lo sé. Veo el tobillo derecho de reojo y veo la horrorosa hinchazón de ambos lados. Las várices empiezan a hacer mella y se suman al dolor intestinal y alrededores, más los propios de la lumbalgia. No puedo moverme, la columna no responde estando acostado. No sé si estoy entumido por el frío, la nocturna humedad corpórea, o de plano, me desbaraté de nuevo de manera inconsciente. Me aterrorizo por un momento, me encabrono enseguida, hago catarsis para salir del estado anímico. Nada.

¡Así muchas madrugadas y mañanas!

Respiro profundo. Me tranquilizo mientras imaginaba al maestro artesano Miguel Ángel González Mesillas, “El Boti”, ponerte, hace dos días, bajo cocción tras ser moldeada con elegancia, dedicación, disciplina, con el único objetivo de representar una parte esencial de su destinataria, alguien importante para este #ServibaryAmigo #DandyperoPunk #ElCinicoMayor por la cercanía interpersonal, la amistad, la memoria histórica amorosa, la solidaridad, bondad y respeto. El dolor insiste.

Mientras escribo esta columna, me acompaña el disco “A touch of jazz ( A selection of Rare & Non-Album tracks” de Sting. Una maravilla de hostia plateada. Para el lluvioso clima veraniego de agosto, a dos mil 600 metros sobre el nivel del mar, en Metepec, “Pueblo Mágico”, es la música perfecta. Invita a bailar. Quito la vestimenta de papel de “Asunción”, Catrina de barro, nacida en el altiplano mexiquense hace seis décadas menos doce meses, para invitarla a bailar. Tiemblo de tocarte “Asunción”. Eres más delicada y compleja que una “Doble Verónica” taurina, pero también eres más fuerte que Margaret Tatcher en sus mejores años al frente de una ansiosa Inglaterra. Tu coqueta indumentaria en vestido café oscuro chocolate, con rosas azules y violetas, con acabados naranjas, con grandes aretes del mismo color y con sombrero café, me incitan a la diplomacia, a ser elegante, a ser la versión del yo para con “Asunción”. ¡Lo que eso signifique!

Soporté el helado clima matutino, mientras preparaba todo lo necesario para ir por ti “Asunción” entrada la tarde del miércoles 14 de agosto, un día antes de tu renacimiento. Pensé en entregarla como debe, pero la salud no me lo permitió. Desee estar mucho mejor para que me vieras en otras condiciones. Fue uno de mis días críticos. Las crisis llegan cuando menos te las esperas. Son terribles las recaídas. Tuve la fortuna de contar con la ayuda y compañía de mi sobrino Aldo Robinson Butzman para cargarte. Caminamos desde el centro de Metepec hasta Infonavit San Francisco, pasito a pasito con ayuda de una muleta, misma que ya había dejado una semana atrás. ¡Caramba, sigue siendo mi soporte!

Quería ofrendar al sol mi dolor, mis molestias, mi nulo caminar normal, a cambio de un poco de calor, sanidad, calma, tranquilidad y paz. Recorrimos las calles que solía caminar, como si estuviera recogiendo mis pasos. Te hablaba con el pensamiento, querida “Asunción”, Catrina de barro, nacida en el altiplano mexiquense hace seis décadas menos doce meses, pero personificada en secreto hasta ahora. Justo te contaba el motivo por el cual fuiste creada: cuidar de tu esencia madre mía antes de llegar al cenit de la conciencia divina, antes de sumarte a la pacha mama. ¡Cuídamela! ¡Cuídense!

Cuando le das personalidad al arte objeto, trasciende, porque le das vida, le das lo que no pudiste darle en persona a quien fue dedicada, como a una deidad. Toca moldearla a su dueña en cuanto a esencia, energía, identidad, lugar y pertenencia. El arte como transmutación, como una vía para sanar todo dolor y malestar de las vidas pasadas. El arte para reconocer al ser amado. El arte de estar presente sin la forma, pero sí con el fondo. El arte artesanal, convertido en regalo de la madre naturaleza, el barro para recrear la figura humana, y la muerte elegante al mismo tiempo, para recordarnos que está dentro de nosotros, más allá de la masa ósea y de la visión artística de José Guadalupe Posada y de “El Boti” de Metepec.

Mucho por decir y hacer querida “Asunción”, toca al tiempo, a la madurez, a la existencia, a la palabra pensada, escrita y dicha decidir la manera en la que estaremos intercomunicados, en el plano terrenal, espiritual, sideral y cosmogónico. Lo más importante es que ya existes en arte objeto “Asunción”, ya tienes un corpus artístico, haga usted el resto. ¡El arte nos hace fluir, fluir, fluir, crecer!

¡Todo lo hago de corazón, palabra y pensamiento!

Disco en cuestión:

Sting-“A touch of jazz ( A selection of Rare & Non-Album tracks”:

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