¡Cabalgando regreso del Cervantino para rescatar Almas en Valle de Bravo, adorada Dulcinea!

SILENCIOS ESTEREOFÓNICOS

Félix Morriña/ Fotos: Rafael Montero Pineda/David Bolaños

Cual soberbio, terco, arrogante y testarudo Quijote, lleno de atroz cansancio, con las heridas propias de las batallas ejercidas con victoriosos resultados, lleno de vida, con el característico espíritu combativo que yace en toda mi entidad, arribo, primero, al Valle de Toluca tras larga jornada etílico cultural en el XLVI Festival Internacional Cervantino (FIC), en un lugar de La Mancha del Bajío Mexicano, llamado Guanajuato, para ver a mi Dulcinea Chrissie Hynde del altiplano mexiquense, llenarnos de gozo, contarle las hazañas conquistadas, como las perdidas, dejando todo cuanto pude, para luego reposar, meditar y preparar el siguiente combate: rescatar olvidadas almas en Valle de Bravo, en el XVI Festival de las Almas, a partir de este miércoles 31 de octubre hasta el sábado 3 de noviembre.

No hay espacio periodístico suficiente para contar todo lo sucedido, Dulcinea, pero me detengo un instante a mirar el grisáceo cielo metepequense, sus coloridas folclóricas casas, bebo café barato con un poco de fina ginebra que encontré en la alacena y quiero volver a cabalgar por el cosmos, ese universo juntos creado para saberse unísono. Me acompañaste de otra manera, estás de formas diversas, a veces amorfas, otras difuminadas y la mayoría de las ocasiones, entera, madura, consciente, fortísima y amorosa.

Te cuento tuve la mejor de las citas de este Cervantino en el majestuoso Teatro Juárez, el mediodía del viernes 26 de octubre. Tuve a bien resguardarme la noche previa para estar con los ávidos cinco sentidos, no podía desperdiciar el mínimo detalle de la ópera de cuento de hadas en tres actos, de “Hansel y Gretel” del Teatro de Marionetas de Salzburgo (Austria), con música de Engelbert Humperdinck y libreto en alemán de Adelheide Wette, basado en un cuento de los hermanos Grimm.

De nada sirvió estar cual soldado quijotesco, porque toda mi brillante armadura se fue cayendo a pedazos cuando tuve frente mío a esa marionetas a las que creí en todo momento tenían vida. Bastaron 70 minutos para verme sumergido en lágrimas gracias a la dirección de Andreas Schüller, quien contó con el apoyo en la dirección y memorable escenografía de Hinrich Horstkotte; la creación de las marionetas de Pierre Monnerat y la iluminación y audio a cargo de Alex Proschek, con un reparto de ensueño: Jörg Gottschick, en el papel de Peter (padre de la familia); Martina Hamberg-Möbius, como Gertrud (madre); Kristina Naudé, el involvidable Hansel; Annette Dasch, como la inigualable Gretel; Giedré Povilaityté, como la elocuente Bruja; Akiko Hayashida como “El hombrecillo de las arenas y Bini Lee como “El hada del rocío”.

Dulcinea del altiplano mexiquense, todos gritaron al finalizar la ópera para un público, mayoritariamente infantil, que los adultos disfrutamos como nunca antes: ¡Simplemente magistral! ¡La perfección existe! ¡De lo mejor que haya visto en mi vida! Su “Servibar y amigo”, “Dandy pero punk”, abría los ojos como Miguel de Cervantes Saavedra, descubriendo que mi “desnutrido Sancho” (mi sangre David Bolaños, con quien hice excelente mancuerna laboral este año), se había quedado afuera del bello recinto preparando la cámara fotográfica para la sesión que continuaba después de esta batalla con la extrema sensibilidad humana. Tuve a bien quedarme a asistir al “Sancho fotográfico” y de nueva cuenta supe que estaba en el paraíso en la inmaculada faz de la tierra.

Teatro de Marionetas de Salzburgo:

Otro de los eventos que no podría dejar fuera de narración fue el conciertazo que ofrecieron Jupiter Okwess en la Alhóndiga de Granaditas, la noche del mismo viernes 26 de octubre. Los provenientes del Congo dejaron satisfechos a todos los que se dieron cita en el mayor espacio público gratuito del Cervantino, porque su música rock funk con todas las reminiscencias folclóricas de su nación hicieron y deshicieron a su antojo durante su presentación estelar de esa velada. Ya hacía falta Dulcinea que programaran en la “Fiesta del espíritu” este tipo de música, porque además de festiva, es muy contestataria, muy politizada, muy de lucha social, como a mí me gusta.

El lánguido gigante líder cantante, compositor y ejecutante del tambor tam-tam, Jupiter Bokondji Llola; el bajista y cantante Yende Balamba Bongongo; el percusionista y cantante Blaise Sewika Boyite; el guitarrista Richard Kabamga Kasonga; el seis cuerdas Eric Malu-Malu-Muginda y el baterista Montana Kinunu Ntunu demostraron el por qué el violinista de la banda del maestrazo australiano Nick Cave, The Bad Seeds, el genial Warren Ellis y el chingonérrimo líder inglés de Blur y Gorillaz, Damon Albarn,han colaborado con ellos en su reciente grabación discográfica: “Kin Sonic”.

Aquí di rienda suelta a mi corcel para que fluyera, para que cabalgáramos al unísono por el universo quijotesco, sobre todo, porque esa noche llevaba conmigo a otro “Sancho fotográfico”, mi brazo Rafael Montero Pineda, un padre de familia ejemplar que cuidó de sus hijos cual padre soltero, pero no, sólo nos tocó hacer esa tarea por razones intrafamiliares. Me agradó sobremanera llevar de la mano a su hijo Emiliano, mientras él llevaba a beba Fernanda en la espalda y a una amiga de Emiliano en un brazo y con el otro sacó las placas que ahora ustedes ven queridos lectores.

¡Esta fue una de las mejores batallas conquistadas, Dulcinea del altiplano mexiquense! ¡Regresé satisfecho, unificado y armonioso!

Jupiter Okwess:

 

Como te mencioné Dulcinea al principio de esta entrega, no hay espacio suficiente para contarlo todo, por lo que requeriré el apoyo de los videos para que se den una idea queridos lectores de otras dos bellezas que no se deben dejar de lado en este XLVI Festival Internacional Cervantino, mismas que a continuación les ofrezco como ofrenda de Día de Muertos, justo mientras termino de empacar para cabalgar rumbo a Valle de Bravo, al XVI Festival de las Almas, donde me esperan otros “Sanchos fotográficos” y otras nuevas aventuras por narrar.

Muchas gracias a todos los que hicieron posible mi feliz estancia en Guanajuato, mi fugaz brillante cabalgata por el universo, por los chispazos de alegría etílica, por las lágrimas derramadas, por el llanto del niño que llevamos dentro, por la solución a las crisis existenciales y económicas. A este Quijote no lo doblaron los helados ventarrones del Bajío Mexicano, ni el calor cervantinesco, ni la pertinaz lluvia de madrugada, porque la humedad femenina y los deseosos abrazos prolongados de mi amada Dulcinea, lo resuelven todo.

¡Hocus Pocus! ¡Hocus Pocus! ¡Hocus Pocus! ¡Hoc Est Corpus Meum!

Margi, “Kijote Kathakali”:

Academy of St Martin in The Fileds:

 

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