Celebrará Rata Blanca tres décadas en el Salón Rojo de Toluca

SILENCIOS ESTEREOFÓNICOS

Por: Felix Morriña

Tras haber ingerido dos buenas tazas de café negro con unos tragos de tequila reposado y fumado una hipnótica savia viendo, por varios minutos en completa concentración, la pertinaz lluvia en el gélido último martes de agosto en la ventana del departamento de “Metepunk”, que da a la privada en la que ahora vivo, decido poner a todo volumen el video oficial extendido de la rola del grupo de heavy metal argentino, Rata Blanca, ‘El reino olvidado’, del disco homónimo sacado al mercado en 2008.

Luego de meditar cuántas veces he visto en vivo a Rata Blanca en mi historia periodística, lo único que pude hacer, fue esbozar una larga y lánguida sonrisa de completa satisfacción. ¡Lo pasé bastante bien con los Rata el siglo pasado!

Dejé de verlos y escucharlos por varios años por salud mental y por buscarme la vida en otros asuntos noticiosos, y ahora que vienen a Toluca, al Salón Rojo, el próximo domingo 9 de septiembre, a partir de las 18 horas para celebrar 30 años de haberse formado, no pude más que animarme a escribir de nuevo de ellos sirviéndome un buen caballito de tequila reposado para mitigar el frío “pre otoñal”.

Luego puse ‘Aún estás en mis sueños’ del disco “La llave de la puerta secreta” (2005), ‘Breaking Away’, un tributo a la bandota de rock che Sumo, interpretada por el entonces cantante Mario Ian (ex Alakrán), incluida en el discazo “Canciones buscadas” (1998) y la rola ‘El sueño de la gitana’ del disco “Rata Blanca” (1988). ¡Todas me hacen la tarde y la escritura!

Hurgo en la memoria y doy cuenta que las dos rolas más conocidas de Rata Blanca en México, y tal vez en toda habla hispana, son ‘Mujer amante’ y ‘La leyenda del hada y el mago’, ambas pertenecen al discazo “Magos, espadas y rosas” de 1990. Con ese disco a cuestas y con la presentación en nuestro país del EP (Extended Play), “El libro oculto” (BMG Ariola, 1993), conocí al grupo en vivo gracias a la disquera que tuvo a bien involucrarnos en la gira y convivencia con lo que sería una banda muy apreciada en tierra azteca con el paso de los años.

Recuerdo cuando el jefe de prensa Carlos (no logro recordar su apellido) del subsello Discos Culebra de BMG Ariola, encargada del rock en español del momento, nos dio una jaula con una rata blanca y el EP de “El libro oculto” en el interior, como parte de la estrategia de promoción, la cual tuvo un divertido efecto, porque había compañeras con tirria a esos roedores, y esa vez, la conferencia estuvo llena de euforia e histeria. Esa rata blanca (“MonserRata”,  le puse) fue mi mascota por mucho tiempo hasta que un día escapó de su jaula y huyó para mezclarse en las coladeras con sus homólogos grises. ¡La rata ya andaba en “celo”!

Los conciertos de Rata Blanca son espectaculares, llenos de vitalidad e histrionismo musical, en especial los solos del seis cuerdas “gitano argento” Walter Giardino. La distinguida voz de Adrián Barilari es desde hace mucho tiempo un referente para los cantantes en español del heavy metal; se extrañará en esta gira de los 30 años de Rata Blanca, al bajista Guillermo Sánchez, el único de la banda al que traté como si fuera un mexicano, por su aspecto, pero nada, ¡era más sudaca que los demás! El tipo murió el año pasado de una misteriosa enfermedad estomacal y la gira está de alguna manera dedicada a él.

Rata Blanca pidió los servicios del bajista Pablo Motyczak desde la doliente partida de Guillermo para hacerse cargo, además están en la banda, el baterista Fernando Scarcella y el tecladista Danilo Moschen, con quienes la fanaticada de Toluca podrá pasar un momento memorable el domingo 9 de septiembre. La banda originaria de Bajo Flores, un suburbio al sur de Buenos Aires, Argentina, viene con una madura actitud, alejados de los estándares del glam rock, pero con una aptitud que los sigue manteniendo con sólida presencia en los escenarios. Rata Blanca es una agrupación que sigue en el gusto del inconsciente colectivo, amante del metal de habla hispana.

Como un homenaje al talento de Rata Blanca, les comparto las dos rolas más conocidas del grupo para hacerlos pasear por esos momentos en los que todo valía la pena y pensábamos que todo seguiría así por largo tiempo. Ahora sabemos que esas canciones nos delimitarían a un pequeño pedazo del tiempo bien vivido en el siglo pasado. ¡Nos vemos en el Salón Rojo de Toluca! ¡Salud tequilero!

“Mujer amante”

“Siento el calor de toda tu piel/ En mi cuerpo otra vez/ Estrella fugaz, enciende mi sed/ Misteriosa mujer./ Con tu amor sensual, cuánto me das/ Haz que mi sueño sea una verdad/ Dame tu alma hoy, haz el ritual/ Llévame al mundo donde pueda soñar./ ¡Uuuuh! Debo saber si en verdad/ En algún lado estás/ Voy a buscar una señal, una canción./ ¡Uuuuh! Debo saber si en verdad/ En algún lado estás/ Sólo el amor que tú me das, me ayudará./ Al amanecer tu imagen se va,/ Misteriosa mujer/ Dejaste en mi lujuria total,/ Hermosa y sensual./ Corazón sin Dios, dame un lugar/ En ese mundo tibio, casi irreal/ Deberé buscar una señal,/ En aquel camino por el que vas./ ¡Uuuuh! Debo saber si en verdad/ En algún lado estás/ Voy a buscar una señal, una canción,/ ¡Uuuuh! Debo saber si en verdad/ En algún lado estás/ Sólo el amor que tú me das, me ayudará./ Tu presencia marcó en mi vida el amor lo sé/ Es difícil pensar en vivir ya sin vos/ Corazón sin Dios, dame un lugar/ En ese mundo tibio, casi irreal./ ¡Uuuuh! Debo saber si en verdad…”.

“La leyenda del hada y el mago”

“Cuenta la historia de un mago/ Que un día en su bosque encantado lloró/ Porque a pesar de su magia/ No había podido encontrar el amor./ L aluna, su única amiga/ Le daba fuerzas para soportar/ Todo el dolor que sentía/ Por culpa de su tan larga soledad./ Es que él sabía muy bien que en su existir/ Nunca debía salir de su destino/ Si alguien te tiene que amar, ya lo sabrás/ Sólo tendrás que saber reconocerlo./ Fue en una tarde que el mago/ Paseando en el bosque la vista cruzó/ Con la más dulce mirada/ Que en toda su vida jamás conoció./ Desde ese mismo momento/ El hada y el mago quisieron estar/ Solos los dos en el bosque/ Amándose siempre y en todo lugar./ Y el mal que siempre existió, no soportó/ Ver tanta felicidad entre dos seres/ Y con su odio atacó, hasta que el hada cayó/ En ese sueño fatal de no sentir./ En su castillo pasaba/ Las noches el mago buscando el poder/ Que devolviera a su hada/ Su amor, su mirada tan dulce de ayer./ Y no paró desde entonces/ Buscando la forma de recuperar/ A la mujer que aquel día/ En medio del bosque por fin pudo amar/ Y hoy sabe qué es el amor, y que tendrá/ Fuerzas para soportar aquel conjuro/ Sabe que un día verá su dulce hada llegar/ Y para siempre con él se quedará”.

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