Ofrecerá la OSEM una “Tarde de jazz” sinfónico en el Teatro Quimera

Silencios Estereofónicos
Por: Felix Morriña/Apocaliptic.com

No me imagino, ni me acuerdo viendo al ex director de la Orquesta Sinfónica del Estado de México (OSEM), Enrique Bátiz Campbell (¿retirado, pero no muerto?), dirigiendo el combinado de cuerdas, vientos, metales y demás bellezas instrumentales orquestales interpretando otro género que no fuera la música clásica, barroca y toda aquella difícil de ejecutar por manos latinas. ¡Genética señores!

Nunca he imaginado, ni lo haré por salud mental, ver a Bátiz moviéndose cadenciosamente al ritmo de la música clásica y “vanguardista” como lo hacía su tocayo, Enrique, Diemecke en el Palacio de Bellas Artes, allá por los años 90, cuando era el director de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) y el “señorito” (con beso en mejillas y respeto, ¡of course!), perdón ¡señor director!, hacía de la música en pleno palacio de mármol del país, todo un performance, un largo divertimento de fin de semana. Al pasar de los años, descubro que Diemecke no sólo quería divertirse como las chicas de Cindy Lauper, sino que hizo que muchos jóvenes de la época se acercaran más a las bellas artes, en especial a la música.

Con esto, no quiero decir que el maestro Bátiz haya sido ortodoxo, rígido, frío, ¡cual muerto!; ni nada de eso cuando dirigía, sólo que su perspectiva era muy clásica y se permitió de vez en cuando un sobrio divertimento, como chascarrillo. Era más del tipo de memorables entes estilo Luis Herrera de la Fuente y como a 10 pasos, o kilómetros (según el alcance de la vista) del genio Eduardo Mata. Bendiciones donde quiera que estés maestro compositor y director, espero sea en las alturas como te moriste: ¡Avionazo!

Entonces, leer y escuchar que la distinguida OSEM tocará junto a Israel Varela Trio and Friends me apetece sobremanera. ¡Sí, por supuesto! Ver y escuchar al baterista mexicano tijuanense, que vive en Italia desde hace años y sólo viene para pensar en volver lo antes posible (¡Pedro Contreras Nava, te hablan!), me hace levantarme de la mesa de trabajo para prepararme un buen trago de whisky y decir a los cuatro puntos cardinales, ¡salud!

Después de varios sorbos, busqué a todos los responsables del esperado y sorpresivo, al menos para mí, concierto de jazz con sinfónica, ¡perdón, al revés!, para que me dijeran el programa de mano a tocar en la “friolera” del Teatro Quimera. Ni Rodrigo Flores Santín de la Dirección de Cultura de Metepec, junto con su “combativa-trabajadora” gente; ni el “flamante” comunicador de la Secretaría en turno, mi queridísimo “amigo” Mario Vallejo Soriano, ni la perra, ni la gata, ni la “pelavacas” supieron darme razón. Fue hasta “La eternidad y un día”, como dijera el griego cineasta Theo Angelopoulos, que una de las buenas colaboradoras de Cultura estatal, por iniciativa propia, me expresara que todo iba a ser una sorpresa, porque así lo pidió Rodrigo Macías, el “nuevo” director de la OSEM. ¡Wow! ¿Revivirán a Miles Davis para tocar al aire libre con trazos de gélido teatro contra vientos y llovizna? ¿Pues qué creen? ¡Se las compro! Me sedujo la idea de no saber qué demonios tocarán por espacio de… ¿hora y media, más encore? ¿A quién tocarán primero?, y ¿por qué este autor al último? ¿”Jazz viejo”, negro, blanco, ambos, sajón, crossover, con más o menos beat, o funk? ¿Algo de jazz mexicano original? ¡Upssss, me rindo! ¡Aguardaré!

¡Primera llamada, primera!

Este viernes 27 de julio, a partir de las 19:30 en la “friolera” del Teatro Quimera de Metepec (¡vaya muy abrigado y con paraguas por si las moscas!) se llevará a cabo una “Tarde de jazz”, el programa estatal de la Secretaría de Cultura (¿y Deporte?) del Gobierno del Estado de México, dentro del “Festival de Verano 2018”, en la que los hábiles “atrilistas” (¡perdonen el humor negro de fin de trienio!) interpretarán un set, un programa sincopado lleno de notas leídas por ojos y oídos excelsos. ¡Qué rollo con los protocolos burocráticos!

Bajo la batuta de Rodrigo Macías, a quien he tenido mínimas oportunidades de apreciar en vivo y en directo (¡tres o cuatro!), la OSEM hará hasta lo imposible por trabajar bajo condiciones climáticas adversas en Metepec, pero sé que lo hará, porque su atrevimiento musical, en la que ya probó y experimentó con música para cine a través de la sinfónica estatal (¡esos focos a la Pink Floyd “me gustaron en fotos”!), permitirá “apertura” sonora para “formar nuevos públicos” o reafirmar gustos y tendencias. ¡Muy válido! ¡Ajá!

Más allá de eso, recuerdo cuando la OSEM, con Bátiz todavía al frente, dijo a este “Servibar y amigo” en el Teatro Quimera de Metepec, que no se puede “trabajar-tocar-presentarse” en un lugar mal planeado, porque un teatro al aire libre a dos mil 600 metros sobre el nivel del mar, con un clima atroz y vientos colados para los instrumentos orquestales y con un frío que atenta contra la salud de los “delicados” músicos (¡son de orquesta, no lo olviden. Tienen derechos y en verdad están hechos a mano!), “uno debe pensarlo más de dos veces”. ¡Estuve y estoy de acuerdo con él, pero chamba es chamba “pingüinos” y este viernes va de nuevo! ¡Suerte!

¡Desde el altiplano mexiquense, te damos la bienvenida Israel Varela Trio & Friends!

Tras ir por los “últimos boletos” (¿yo?) para asistir de manera gratuita al Teatro Quimera de Metepec, este viernes 27 de julio a las 19:30, para ver y escuchar a la OSEM tocar jazz sinfónico (¡terco, al revés!), la curiosidad me llevó al Teatro Quimera a pleno rayo de sol batiente y fue grato ver a buen número de trabadoras de limpieza del municipio “lustrar” el espacio teatral bajo un fresco funerario teatro a esa hora. Esa humedad me recordó cuando en silencio recorría los espacios escénicos de mi amado Centro Cultural Universitario de mi formadora UNAM, así como tantos otros espacios académicos en los que grandes dramaturgos mexicas hicieron historia.

Disfruté tanto que olvidé, por un momento, que aún no está terminado el Teatro Quimera de Metepec (¡embrujan los teatros vacíos!), que hay grandes espacios más grises que la materia de cualquier cerebro insano; que le falta vestido, zapatillas, madrinas, padrinos y ajuar a la quinceañera, novia o mujer abandonada a su suerte. ¡Casi nada! Esos bellos “Silencios Estereofónicos”, antes de probar bocado, que nos ofrendamos el teatro y yo, me indican un diagnóstico sano, pero requiere atención inmediata, o próxima, para que sea realmente funcional, contemporáneo, no sólo útil, porque para eso no se edifica un espacio escénico de esta envergadura.

Ya se va el alcalde priísta David López Cárdenas, no juzgaré por ahora nada, lo que me preocupa es la salud psico-social-económica-política-cultural del Teatro Quimera, por lo que espero que la nueva, y primera administración del partido Morena, a cargo de Gaby Gamboa Sánchez, aproveche, como debe, queremos y exigimos, un espacio cultural de altura, como el altiplano mexiquense. ¡Al tiempo!

No se diga más, le daremos la bienvenida a un paisano bataco “jaino tijuas” a tierra matlatzinca-otomí. Hasta donde tengo entendido viene con el pianista Yudi Barlean y el bajista Indro Hardjodikoro (ambos de Indonesia, según escuché en un pasillo cultural). Vi en YouTube algunos videos y la verdad recomiendo el siguiente concierto. ¡Que lo disfruten!

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