Arribará al Teatro Morelos de Toluca, la magia del latin jazz afro-caribeño de Willie Colón

SILENCIOS ESTEREOFÓNICOS

Por: Felix Morriña/Apocaliptic.com

¿Cuántas veces habré visto en vivo al gran Wille Colón? Desde infante tuve oportunidad por mis tíos, vecinos, amigos mayores de escuchar, no sólo a Willie Colón, sino a muchos grandes de su época en la Fania Records y la Fania All Stars, desde Rubén Blades, Tito Puente, hasta Eddie Palmieri, Héctor Lavoe, la gran Celia Cruz, Óscar de León, Cheo Feliciano, La Sonora Ponceña y Ray Barreto, entre otros que escapan a la memoria. Todos y cada uno de ellos ayudaron a formar a este melómano empedernido de manera directa e indirecta. Mucho del carácter deviene de la fusión del latin jazz afro-caribeño y el rock con todo y sus derivaciones.

Han de saber que las letras de Willie Colón en sus primeros años, e incluso en los momentos álgidos de su carrera en medio siglo, son agresivas, sentidas en términos románticos, dolidas por las pérdidas de seres queridos y amigos pandilleros, porque él vivió los duros años 60 del siglo pasado en su natal Nueva York (claro, él tiene sangre portorriqueña).

Junto con el genial Héctor Lavoe hizo una apología del delito en nueve discos de 1967 a 1973, cuyas portadas y contenido representan el bajo mundo neoyorquino con todo y drogas y armas de fuego, en el que se manifiestan, con cierto divertimento, pasajes de personajes latinos violentos acosados por el sistema estadounidense, ése que nunca terminó de aceptar el modo y forma de vida del “nuyorican” en una de las urbes más complejas del mundo, pero que al final del día, aportaron a la vida cultural y social de esa vecina nación del norte, al grado de que son parte integral de esa sociedad en la actualidad, ¡le guste o no al señor Donald Trump!

Como muchos saben, el maestro de 67 años, le tocó ver, vivir y cronicar en sus canciones todo el racismo contra los migrantes, toda la violencia latina en las calles de la Gran Manzana. Para el trombonista, cantante, compositor, productor, actor y activista social y político, hablar de esta parte de su vida en este momento, vuelve a tener presencia y validez como antaño, como si nada se hubiera logrado superar y la vida se enfrascara en el tiempo. Él no tiene más intención que seguir trabajando en sus giras y presentaciones, mismas que ya no son tan frecuentes por obvias razones (entre ellas, la edad y el fastidio musical imperante). Como líder social no para y la política lo mantiene fresco para resolver asuntos migratorios y de atención ciudadana.

Para cuando se presente, el próximo jueves 24 de mayo, a partir de las 20:30 horas, en el Teatro Morelos de Toluca, el llamado “Rey de la Salsa” y “El Malo del Bronx” habrá cumplido 68 años (28 de abril de 1950) y para esta visita a la capital mexiquense (ya ha venido dos veces a Metepec para participar de manera gratuita en el Festival Internacional de Arte y Cultura Quimera de Metepec), tiene pensado seleccionar un repertorio acorde al público toluqueño, es decir, una mezcla de canciones comerciales (incluyendo temas de telenovela y las más sonadas en la radio a lo largo de décadas) y obra reconocida dentro del ámbito del latin jazz, entiéndase, canciones tocadas muy diferente a las grabaciones, en la que lucen cada uno de sus músicos contratados y donde la improvisación musical nos lleva a terrenos melódicos sublimes.

Dentro del universo de canciones comerciales que haya grabado Willie Colón, este “Servibar y amigo” se queda en este momento con dos obras maestras: “Idilio” y “Gitana”, porque representan, no sólo para este interlocutor, el sentir amoroso de una época, en la que la conquista conllevaba dolor, des-amor, olvido, celos, extrañeza y sentimiento de soledad, pero cada batalla amorosa valía mucho la pena, al grado de rememorarlas una y otra vez, por eso son obras trascendentales.

Por supuesto que hay muchas, muchas canciones que no debemos dejar de lado, pero por ahora basta con recordar las frases de “Gitana” durante su memorable presentación en el Festival Internacional Quimera en la época de Carolina Monroy del Mazo como alcaldesa. En esa reciente ocasión, Willie Colón salió a cantar con el atuendo con el que viajó en avión hasta el altiplano mexiquense, porque la aerolínea en la que viajaba extravió su elegante vestuario blanco. Recuerdo cuando sonaron las líneas: “Por si un día me muero/ Y tú lees este papel/ Que sepas lo mucho que te quiero/ Aunque no te vuelva a ver./ Gitana, gitana/ Gitana, gitana/ Tu pelo, tu pelo/ Tu cara, tu cara./ Sé que nunca fuiste mía/ Ni lo has sido, ni lo eres./ Pero de mi corazón/ Un pedacito tú tienes/ Tú tienes, tú tienes./ Tú tienes, tú tienes, tú tienes, tú tienes…”, y la gente que no dejó hueco alguno en la Plaza Juárez de Metepec, se volvió, literal, loca y sorprendida por ver al maestro con un atuendo insignificante, pero el porte, el colmillo y la calidad sonora hicieron olvidar ese “detalle”.

¿Qué decirles del siguiente video escogido para esta entrega? Para este “Servibar y amigo”, “Idilio” lo es todo para la conquista, es un tema que cualquiera dentro del latin jazz hubiera querido componer y yo la firmo. ¡Queridos lectores melómanos, nos vemos en el Teatro Morelos de Toluca, el jueves 24 de mayo para ver al maestro Willie Colón!

“Sólo me alienta el deseo divino de hacerte mía/ Más me destruye la incertidumbre que estoy pasando,/ Y es que la nieve cruel de los años mi cuerpo enfría,/ Y se me agota ya la paciencia por ti esperando./ Y se me agota ya la paciencia por ti esperando./ Que a besos yo te levante al rayar el día,/ Y que el idilio perdure siempre al llegar la noche./ Y cuando venga la aurora llena de goce,/ Se fundan en una sola tu alma y la mía./ Que a besos yo te levante al rayar el día/ (El día nos sorprenda corazón)/ Y que el idilio perdure siempre al llegar la noche,/ (La noche sea tan solo de los dos)/ Y cuando venga la aurora llena de goce,/ (Juntos solos tú y yo)/ Se fundan en una sola tu alma y la mía./ Que a besos yo te levante al rayar el día…/ Soñando, contigo, queriendo/ Que se cumpla nuestro idilio./ A veces me voy a un rincón/ Y me quedo en el vacío/ Sufriendo con todo y amorío/ Te llama mi corazón./ Soñando, contigo, queriendo/ Que se cumpla nuestro idilio./ Y verás lo lindo que es el amor/ Cuando se quiere de verdad/ No existe duda, no existe rencor/ Sólo un corazón, que es para los dos./ Soñando, contigo, queriendo/ Que se cumpla nuestro idilio./ ¡Hey!, yo esperaría mil años/ Si fuera tu condición/ Pero, el tiempo va volando/ Ven y calma mi pasión./ Soñando, contigo, queriendo/ Que se cumpla nuestro idilio./ Y así muy juntos volver a sentir/ Que se funda tu alma y la mía/ En un abrazo/ Un idilio de amor”.

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