Pedro Aznar, un intelectual de la música en plena “Resonancia” en el Teatro de la Ciudad

Por: Felix Morriña

Para Haniel por las buenas noticias de su bebé.

Para su progenitora, por ser y estar.

Para la música que permite crear, soñar, vivir.

 

Me han preguntado varias veces ¿por qué le dicen al cantautor, multiinstrumentista, escritor y sommelier argentino Pedro Aznar, el “Intelectual de la música”? Sencillo, señoras y señores, porque lo es. La música y composiciones de Pedro Aznar no son para todos, porque no tienen educado el oído, porque a mucha gente le fastidian las obras complejas, muy estructuradas, muy de pizarrón y partitura, porque el maestro es perfeccionista, y porque la mayoría de su exigente público son músicos profesionales y melómanos empedernidos que no toleran lo falso, lo comercial, lo banal, lo fácil.

Tal vez por eso al maestro Pedro Aznar no se le haya reconocido más allá de esos niveles y no haya alcanzado ventas masivas de discos, como también tiene bien ganado su lugar en el desprecio de las masas por su exquisitez e intelectualidad, aunque a él no le importa nada de esto y hace lo mejor que sabe: música con nivel y calidad. Incluso no opina de otros músicos, mantiene su vida privada en muy bajo perfil (a diferencia de su gran camarada y colega, el master Charly García) y se mantiene al margen de los estantes de moda de las tiendas de discos. ¡Señores, acá no se permite el desperdicio!

¿El precio a pagar ha sido alto? Para el autor de memorables discos como “Tango” (1986 con Charly García), “Tango 4” (1991 con Charly García), “David y Goliath” (1995), “Parte de volar” (2002), “Quebrado” (2008) y “Resonancia” (2017), sin mencionar los grabados con Serú Girán, sus álbumes en vivo, el sentido homenaje al maestro de maestros del rock argentino, Luis Alberto Spinetta, los grabados con Pat Metheny Group y para los más estudiosos de su obra, seguro tienen en su librero los dos poemarios “Pruebas de fuego” (1992) y “Dos pasajes a la noche” (2009), la fama, esa peligrosa y caprichosa dama de éxito vacío, es asunto ajeno, es mujer de otros seres.

El mejor disco para este interlocutor es “Quebrado” (2008), por razones varias, una de ellas, porque este álbum doble, en el que grabó canciones propias como de Luis Alberto Spinetta, Charly García, Sting, George Harrison, Paul McCartney y John Lennon, como merecidos homenajes, me permitió conocerle, entrevistarle y verle, desde entonces, en varias ocasiones en México, desde la primera vez en el auditorio del Centro Cultural Roberto Cantoral de Coyoacán, hasta el Teatro de la Ciudad y el Lunario del Auditorio Nacional.

 Plagio con asesinato

Aprendí de un maestro poeta argentino que si uno intenta superar a alguien que se admira tanto, debe cometer “plagio con asesinato”, para que uno haga su propia historia y trascienda. Así pienso sucedió con el tema de Elton John ‘Sorry Seems To Be The Hardest Word” de 1974, de la cual Pedro Aznar hizo una “versión libre” muy cuidada y superior al tema original, bajo el título de ‘Ya no hay forma de pedir perdón’, del disco “David y Goliath” de 1995, compuesto y grabado a lo largo de cuatro años (por eso muchos se confunden con el año de publicación, porque lo empezaron en 1991 y lo concretaron en 1995) con otro maestro argentino David Lebón.

Este “Servibar y amigo” escogió para esta entrega la bella canción en video de ‘Ya no hay forma de pedir perdón’, la cual considero tiene la esencia que Elton John deseaba transmitir: mantener vivo un romance muy entregado, único, de esos que ya no se ven con facilidad. ¿Logra el protagonista el reconocimiento del ser amado para emendar el error cometido para obtener el perdón?, aunque nunca sabremos si lo logró, damos por hecho que valió la pena, porque recorrió con dignidad ese camino de desafío y compromiso. El tema me gustó mucho más que las versiones del jefe Joe Cocker de 1991 y la de Diana Krall del 2015.

 

La “Resonancia” de ser un grande en la música contemporánea

Para esta nueva visita a México, el próximo sábado 21 de abril, a partir de las 19 horas, el excelso escenario del Teatro de la Ciudad Esperanza Iris de la CDMX, será testigo de la presentación de “Resonancia”, un álbum doble sacado al mercado el año pasado que recopila lo mejor y más destacado de su obra registrada a lo largo de 35 años de carrera solista. Para los seguidores de Aznar, “Resonancia” también salió editada en una caja que incluye los 18 discos que grabará Pedro Aznar a lo largo de siete lustros en plan solista, que abarca desde su disco homónimo de 1982 a “Contraluz” de 2016. Esta maravillosa caja contiene también un EP de cuatro canciones nuevas, un libro de 100 páginas con fotos inéditas, anécdotas detrás de escenarios y reflexiones sobre el trabajo creativo del maestro. Como podrán ver, tendrán que juntar los pesos y centavos para adquirir alguna parte de este producto conmemorativo.

Para el recital del Teatro de la Ciudad, lo acompañarán grandes y excelentes músicos en el escenario como Alejandro Oliva (percusión), Julián Semprini (batería), Coqui Rodriguez (guitarra) y Fede Arreseygor (teclado). Pedro comenzó una gira por toda la Argentina, Chile y México, que se extenderá hasta finales de 2018, concretando casi 100 recitales.

Sin más, les dejo disfrutar de la canción y nos vemos el sábado 21 de abril en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, a partir de las 19 horas, para ver, escuchar y apasionarse con Pedro Aznar en esta gira de “Resonancia”, donde el maestro argentino celebrará 35 años de carrera solista, la cual empezó en 1982 cuando dejó al grupazo Serú Girán, ese donde militaban los geniales Charly García, Oscar Moro y David Lebón, para irse a estudiar a la Escuela de Música de Berklee. Luego vino la época con Pat Metheny Group, y desde entonces, Pedro Aznar está en la historia de la música contemporánea. Pedro Aznar es un grande aunque no sea de gustos masivos y comerciales. ¡Hasta la próxima y salud, mucha salud!

“¿Cómo voy a lograr que aún me quieras?/ ¿Cómo lograr que quieras escuchar?/ Cuando este fuego me desvela/ Pero despierto solo una vez más/ ¿Cómo lograr verte de nuevo?/ ¿Cómo he de recobrar tu corazón?/ ¿Cómo aceptar que todo ha muerto/ Y Ya no hay forma de pedir perdón?/ ¡Qué mal!/ ¡Qué mal!/ Esta absurda y triste historia/ Que se pone cada vez peor./ ¡Qué mal!/ ¡Qué mal!/ ¿Por qué ni puedo hablarte?/ Temo que es así,/ Que ya no hay forma de pedir perdón/ ¿Cómo lograr que aún me quieras?/ ¿Cómo lograr que quieras escuchar?/ Cuando este fuego me desvela…/ ¿Qué es lo que voy hacer?/ ¿Qué es lo que voy hacer/ Si ya no hay forma de pedir perdón?”.

https://www.youtube.com/watch?v=ScSt2GGFoQw

 

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