Llega la densa poesía musical fatídica de Javier Corcobado en gira por México

Por Felix Morriña

Se acabó, no puedo más. Debo hacerlo ya. Estoy que escribo desde hace una semana sobre la próxima gira de Javier Corcobado (Fráncfort, Alemania, 1963. Tiene doble nacionalidad, la otra es española) por México, pero no fue nada fácil tratándose de un cantante, escritor, poeta y guitarrista fatídico, con altas dosis de amargo (des) amor, catártico proceso onírico y oscuro manto lírico, que provoca que cualquiera de sus seguidores se sumerja en lo más profundo de su ser para enfrentarse a sí mismo. El resultado de ese enfrentamiento con los demonios de cada individuo, lo sabemos, no es nada predecible, incluso se puede perder todo, hasta la conciencia. ¡Así pasa con Corcobado, señoras y señores!

También no había escrito de Corcobado, porque después de haberlo escuchado, por vez primera en el Festival Vive Latino del 2017, donde ofreció tremendo concierto de 40 minutos y todos queríamos más, fui asaltado en un túnel junto a una decena de personas por un grupo de pandilleros. Nos quitaron, principalmente celulares. Evité ser picado, pero quedé muy frustrado. Para este interlocutor, Corcobado es un personaje en blanco y negro, porque tras ese oscuro incidente, al conseguir otro dispositivo, conocí a mi Chrissie Hynde del altiplano mexiquense, en plena crisis emotiva, económica, política y social. Esa luz, ese recuerdo, me hizo sobreponerme para rehacer, una y otra vez, estas líneas. “¡Nada de azotes!”, me dije. ¡No eres culpable de nada!

Previo a esta redacción, escuché y canté con ahínco ‘Caballitos de anís’ del disco “A nadie” del 2009, sólo para no olvidar que he logrado salir avante de algunas batallas dantescas, incluso algunas con música mortuoria: “Cien mil caballitos de anís,/ Cien mil caballitos de anís,/ Cien mil caballitos de anís,/ Caballitos de anís,/ Caballitos de anís./ Esta noche deseo morir,/ Hundiré mi dolor en el mar,/ Calmaré el escozor de vivir/ Y huiré de esta tierra que no sabe amar./ Cien mil caballitos de anís…/ Caricias de electricidad,/ Recuerdos de la humanidad/ Y mi cuerpo será universal,/ Cuando mires al cielo, sabrás la verdad…”.

Justo queda esta entrega para anunciar que el lunes 2 de abril, a las 11 de la mañana, Javier Corcobado ofrecerá una conferencia de prensa en el Foro del Seminario de Cultura Mexicana en la CDMX, donde dará a conocer los pormenores de su visita por México. La gira empieza el 6 de abril en el Teatro Metropólitan de la CDMX, el 7 en la Sala Madero de Aguascalientes; el 8 en el Foro Hitch de Querétaro; el 13 de abril en Foro Landó de Toluca; el 14 en el Doopler Bar de Texcoco; el 15 de abril en la Rubicunda de Morelia; el 19 en el C3Rooftop de Guadalajara; el 20 de abril en Cabaña Reforma de Pachuca; el 27 de abril en La Despachería de Puebla y el 28 de abril en La Tumba de Monterrey.

Para los que no conocen nada de Javier Corcobado, les recomiendo escuchar la rola ‘A nadie’ del disco del mismo nombre, porque en ella se siente el peso de su creación: “A nadie/ Dedico mi única canción/ Mi voz se quiebra ante la destrucción/ De mi tierra hermosa/ Víctima de mi error…/ Estoy solo/ Y reniego ahora mismo de ser Dios/ En el hielo infinito del amor/ Me arrepiento de haber nacido/ Y de no poder morir…”.

 

Sin duda, uno de los discos mejor aceptados de Javier Corcobado entre sus seguidores, la mayoría adultos contemporáneos, es “A nadie”, por lo que la siguiente sugerencia tiene irónico y contradictorio divertimento sonoro y lírico, muy de los años 70 del siglo pasado. El título de la rola se delimita por sí sola: “¿Por qué estoy tan triste teniéndolo todo?/ Vivo sin mañana sangrando palabras./ Ya no sé quién soy, ni a dónde voy./ ¿Por qué estoy tan triste teniéndolo todo?/ Yo no sé por qué he nacido así./ Soy una infección de contradicción./ Y no tengo alergia a la alegría,/ Sólo tengo alergia a la hipocresía,/ No tengo alergia a la alegría,/ Y hoy no armonizo con la ironía…”.

Por si quieren profundizar mucho más sobre el arte musical de Javier Corcobado, les recomiendo los cuatro discos que hizo con Los Chatarreros de Sangre y Cielo: “Tormenta de tormento” (1991), “Ritmo de sangre” (1993), “Arco Iris de lágrimas” (1995) y “Parole” (1995). En plan solista desde “Agrio beso” (1989) hasta el reciente “Mujer y Victoria” (2017), pasando por el volumen 1 y 2 de sus “Boleros enfermos de amor” (1993 y 1996). De sus libros sólo tengo dos poemarios: “Chatarra de sangre y cielo” (1990) y “El sudor de la pistola 13” (1996). Tiene novela que no he leído porque había que dejar atrás la parte fatídica de la vida, pero me dicen que vale la pena “El amor no está en el tiempo” (2005) y “Cartas a una revista pornográfica viuda” (2009).

Por tratarse de un video grabado en elegante blanco y negro, por la letra del maestro Manuel Alejandro, la cual fue interpretada en 1972 por Raphael, “El divo de Linares”, para su disco “Volveré a nacer”, decidí compartirles la excelente versión del camarada Javier Corcobado, quien la grabó en 2011 para su disco “Luna que se quiebra sobre la tiniebla de mi soledad”. Cabe destacar que el maestro Manuel Alejandro también la grabó en 1976 para su disco “El amar y el querer” (el cual fue relanzado muchos años después), pero no siempre quedaba satisfecho con su faceta de cantante, porque se ha considerado más un compositor de grandes intérpretes de habla hispana que un cantante de su propia obra, por eso grababa fuera de la cronología de sus composiciones.

Para muchos críticos musicales y melómanos empedernidos (como su “Servibar y amigo”), la versión de Corcobado cumple a cabalidad con la intención de la canción e incluso se piensa que él llegó a componerla porque tiene el estilo poético fatídico de Manuel Alejandro. Es un tema que pone de cabeza a todos los amantes, a todas las parejas porque sienten que corresponde a su sentir cuando hay crisis en la relación interpersonal.

De entre todas las canciones extremistas, densas, poéticamente suicidas de Javier Corcobado y sus predilecciones, gustos y homenajes, queda esta rola ad hoc para escucharla en medio del silencio que merecen los días de guardar. Claro está que todas las rolas antes mencionadas pueden ser parte de la banda sonora de todos ustedes queridos lectores. ¡Nos vemos en el Foro Landó de Toluca, el 13 de abril para brindar con Corcobado! ¡Salud con tequila y hostia en mano!

“Te estoy queriendo tanto que/ Te estoy acostumbrando mal./ Te estoy queriendo tanto que/ No puedo ya quererte más/ ¿Qué pasará ese día que/ No sienta como siento hoy?/ ¿Qué pasará ese día que/ Que no te dé lo que hoy te doy?/ Te estoy queriendo tanto que/ Ya nunca pienso más en mi/ Te estoy queriendo tanto que/ Soy muy feliz, si estás feliz/ Los días y las noches son/ Para quererte más y más./ Te estoy queriendo tanto que/ Te estoy acostumbrando mal./ Y es que el amor no puede estar/ Por siempre a nuestro lado./ Y es que el amor puede cambiar/ Su rumbo de año en año./ Y es que el amor es algo que/ Viene y se va como las golondrinas./ Y hay que darle de beber/ En cada esquina amor/ En cada esquina./ Y es que el amor, no puede estar/ Por siempre a nuestro lado./ Y es que el amor no puede cambiar/ Su rumbo de año en año./ Y es que el amor es algo que/ Viene y se va como las golondrinas…”

https://www.youtube.com/watch?v=9B6G-FU0rmw&index=1&list=PLzplO1FwIAQokXwhHHWcONSm9PXK7X92K

 

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