Llegan muy “Quimeras”, los maleantes sonoros rumanos de Taraf de Haïdouks a Metepec

Por: Felix Morriña

Si yo veo caminar aprisa, prácticamente huir, a una mujer con mecánica máquina de escribir en brazos, yo le sigo hasta alcanzarla para decirle que es la mujer más bella del mundo. No la hace sólo mujer su belleza, sino su inteligencia, porque con esa elegante mecánica máquina de escribir negra, ¿qué habrá escrito ya, que yo no sepa? El misterio aumenta más el deseo, como el reto de la conquista llena de incertidumbres.

Esa, como múltiples historias pueden (re) interpretarse de la canción ‘Clejani Love Song’, de la veterana agrupación rumana gitana Taraf de Haïdouks, incluida en el disco “Of Lovers, Gamblers and Parachute Skirts” (Crammed Disc, 2014), en cuyo recomendable video de 11 minutos, una bella mujer balcánica (lástima que nunca supe su nombre, pero actúa como actriz de primerísimo nivel), va al bosque a escribir una historia de amor con las descripciones propias de un final inesperado, con altas dosis de dramaturgia, poesía para guión de cine, o la historia fatídica de una mujer víctima de la “igualdad”, la imaginación y el poder femenino de la escritura. ¡Así de hermoso!

Ese video me recordó de inmediato, como si estuviera viviendo de nuevo las imágenes de las grabaciones del documental “Silencios Estereofónicos” de Juan Carlos Quintero, en la que se describe mi trayectoria como periodista cultural, próximo a salir y que es rodado casi en su totalidad en la Tierra del Árbol de la Vida, la Garañona, los amargos, el barro y los aventureros del Festival Internacional Quimera. En una parte del filme estoy redactando en la mítica Smith Corona de la casa, una hermosa mecánica máquina de escribir negra con letras color oro (que en breve cumplirá 85 años de haber sido construida), es algo parecida a la que trae la chica en el video de la mística ‘Clejani Love Song’, por lo que de inmediato volví hacer conexión.

Conocí la música de Taraf de Haïdouks hace más de tres lustros en las larguísimas fiestas de fin de semana de la clase media ilustrada defeña (hoy de la CDMX), en las que durante las madrugadas, con excesos de todo tipo, bailabas a placer canciones de los catalano franceses de Mano Negra, aquella banda del chingonérrimo cantautor Manu Chao; para luego pasar de facto a las rolas de Emir Kusturica, después las de Goran Bregovic, para finalizar con los bandoleros de Taraf de Haïdouks, porque su música era más ad hoc para terminar el reventón.

Por cierto, han de saber que el nombre del grupo significa “Banda fuera de la ley” o “Bandoleros”, pero musicalmente hablando son lo mejor y más granado de la música gitana de la tradición rumana. Es más, cito al colega periodista Miguel Amorós: “Taraf de Haïdouks son las tradicionales canciones de amor rumanas, las baladas gitanas, las conmovedoras melodías de baile de la vieja escuela, junto con instrumentales con sabor turco; en otras palabras: las clásicas canciones de bodas y funerales de los balcanes”.

Por otro lado, necesario destacar que Clejani es la comuna de origen de los fregoncísimos Taraf de Haïdouks, por lo que la canción de amor en ese lugar es emblemática del grupo y de su terruño. Por el grupo han pasado infinidad de músicos, incluso ha habido momentos en los que se han juntado sobre el escenario cerca de 30 músicos.

A la clausura del Festival Internacional de Arte y Cultura Quimera 2017, el domingo 15 de octubre a las 20 horas en la Plaza Juárez de Metepec, estado de México, vienen Ilie Giuclea (violín y voz), Paul Giuclea (violín y voz), Constantin Boieru Lautaru (violín y voz), Gheorghe Anghel (violín), Gheorghe Falcaru (flauta y contrabajo), Marin Manole (acordeón) y Ionitsa Manole (acordeón), quienes tocarán canciones de los materiales “Honourable Brigands, Magic Horses and Evil Eye” (1994), “Gypsy Music from Romania” (1994), “Dumbala Dumba” (1998), “Musiques des Tziganes de Roumanie” (1998), “Band of Gypsies” (2001) y del mencionado “Of Lovers, Gamblers and Parachute Skirts” (Crammed Disc, 2014).

Queridos lectores, no pueden perderse a esta banda formada en 1989 en Rumania, porque además de ser excelsos en la música, son un grupo con personas de 80 años o más, que conviven con jóvenes treintañeros. Aparte señoras y señores, los de Taraf de Haïdouks ya hacían música desde la última época del dictador rumano Nicolae Ceausescu, quien presidió la República Socialista de Rumania de 1967 hasta su ejecución en 1989, ya que le hicieron juicio militar a él y a su mujer Elena Ceausescu por genocidio, subversión del Estado mediante acción armada contra el pueblo, oseáse matazón, masacre; también los acusaron de destrucción de la economía y del patrimonio nacional y desfalco, en pocas palabras ¡unas fichitas!

¿Qué quiere decir esto?, que esta banda de la vieja guardia comunista rumana merece todos nuestros respetos, por lo que si no nos vemos antes del domingo 15 de octubre a la noche en la Plaza Juárez de Metepec, nos vemos con Taraf de Haïdouks, en donde estaremos grabando, Juan Carlos Quintero, su equipo y su “Servibar y amigo”, parte de la presentación de la banda para el documental “Silencios Estereofónicos”. ¡Allá nos vemos!

 

 

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