Morena-PT, entre la hiel y la miel

Sólo Ojos

Columna de: Juan Carlos Lara Escobedo

Las exigencias de la candidata de MORENA, Delfina Gómez Álvarez, para que desde el presidente de la República, el gobernador del Estado y los organismos electorales respeten la voluntad ciudadana así como sus acusaciones de fraude electoral (sin la más mínima prueba) son para curarse en salud y desde ahora descalificar e intentar manchar un resultado que parece no les favorecerá. MORENA parece olvidar que el respeto de la voluntad ciudadana también pasa por ellos.

Las invitaciones de MORENA a la declinación en favor de su candidata a la gubernatura mexiquense son porque en las cuentas de su líder, Andrés Manuel López Obrador, las simpatías por Delfina y por él mismo no le alcanzan para ganar ni con la coalición de facto que ya concretó con el Partido del Trabajo (PT).

MORENA-PT, entre la hiel y la miel 

“Si Andrés Manuel me hubiera dado la bendición yo sería el próximo gobernador del Estado de México. Pero es un cabrón, se fue por la fácil, por la cómoda. Por eso no van a ganar”.

Tres días antes de su declinación en favor de Delfina Gómez Álvarez, candidata de MORENA, el todavía candidato Oscar González Yáñez hablaba de esa forma. Se sentía ultrajado por Andrés Manuel López Obrador y se sentía seguro de obtener los votos suficientes para mantener las prerrogativas estatales para el Partido del Trabajo.

Oscar González Yáñez aparentaba no saber lo que ya se cocinaba en lo oscurito en la parte final de su campaña: la orden de rendirse ante delfina. Tan confiado estaba OGY que ofreció una comida de agradecimiento a los periodistas que cubrieron su campaña. En su casa de Metepec se dijo motivado y cierto de que no claudicaría en su campaña por la gubernatura mexiquense.

El famoso OGY, exalcalde de Metepec, también se declaraba disciplinado y leal a la dirigencia de su partido que, afirmaba, lo estaba apoyando decididamente en su campaña. El equipo más cercano a Oscar González Yáñez también mostraba esa actitud. En los gestos, en los gastos y en el comportamiento global del candidato y sus colaboradores parecía firme la decisión de llegar hasta las últimas consecuencias en la elección mexiquense, es decir, medir su aceptación con las urnas como instrumento de evaluación.

Durante el anuncio de su declinación por Delfina, Oscar González decía una cosa, pero su actitud corporal y sus gestos decían otra y, a la Chimoltrufia, como dijo una cosa dijo otra. En la fiesta con periodistas Delfina era la peor pero ahora es todo lo contrario. En su anuncio de claudicación a los intereses de López Obrador, con la boca OGY elogiaba la decisión de su partido de sumarse a Delfina, pero sus expresiones faciales y corporales decían otra cosa.

A unos días de la sumisión a MORENA, en charlas en corto, Oscar González decía  que al omnipotente líder de MORENA no le importaba ganar el Estado de México, que sus ojos estaban puestos en el 2018 y por eso había designado a Delfina Gómez, “una candidata manipulable y fiel”.

No se hagan bolas, con la imposición de la declinación desde la dirigencia nacional de su partido, Oscar González también demostró ser un candidato manipulable y fiel. La alianza de facto entre MNORENA y el PT, orquestada desde las cúpulas partidistas, no es por el Estado de México, es con miras al 2018.

Así remataba OGY cuando hablaba de Andrés Manuel López Obrador días antes de la declinación: “No le importa que gane Delfina, quiere sumar adeptos para su candidatura del 2018. No quiere que gane Delfina porque harían un pésimo gobierno y eso sería muy malo para sus aspiraciones de 2018. No quiere que gane Delfina porque como gobernadora obtendría liderazgo al interior de MORENA y ya no sería tan manipulable y fiel a los intereses de Andrés Manuel”.

El amor por el Estado de México que gritan MORENA y el PT no es tan real como lo dicen. Nos leemos la próxima

juancarloslaraescobedo@gmail.com