Columna AL TANTO… ENTRE LA LUCHA DE CLASES Y LA REFORMA ELECTORAL: LA CAMPAÑA QUE VIENE

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José Antonio Ortega

La historia se construye día con día. Va dejando atrás lo viejo. Los acontecimientos de ayer, yacen en la memoria colectiva. Se tornan lejanos, aunque siguen vivos y actuantes. Los hechos se convierten en estampas que trascienden el presente. Se repiten y trasladan a un futuro con sed de cambio.

Así trascurre el nuevo tiempo mexicano. Con su marcha vertiginosa. Como un cuadro costumbrista reiterativo. Con sus héroes, antihéroes y villanos. Con sus etapas que aparecen y se esfuman. Ciclos interminables que se cumplen, que regresan y se van. Nada nuevo bajo el sol.

Allí están, todavía latentes, los estragos de una pandemia que no termina de irse. Un virus letal al acecho. El doloroso recuerdo de los que se fueron. Más de 230 mil compatriotas fallecidos. Muchos más de los que consignan las cifras oficiales. La incertidumbre en el imaginario colectivo. Una sociedad doliente que se  apresta a retomar la vida.

En el espacio público aún se escucha la algarabía. Los ecos de una elección reciente. Los juicios y controversias de los vencidos. La soberbia de quienes triunfaron. La esperanza de los votantes. Comportamientos ya muy vistos, en la eterna lucha por el poder. Un ciclo que, al cerrarse, abre otro y así, hasta la próxima vez.

Nostálgicos de poder y gloria, los actores políticos se reagrupan. Afinan la estrategia para la siguiente elección. Ensayan a reinventarse. Analizan los pros y los contras de la alianza que les dio la victoria. Sopesan la conveniencia de aliarse nuevamente, en pos de la silla anhelada silla del águila.

Con todo, México continúa su marcha. Se construye día con día. Deja atrás lo viejo y se enfila hacia lo nuevo. Entre el ayer y el hoy, se va hilvanando. Un aire nuevo recorre todos sus rincones. La patria entera se refresca. Es el nuevo tiempo mexicano. Un lugar donde el presente tiene hambre de futuro. Sed de cambio y transformación.

Mientras tanto…

La lucha de clases irrumpe en la escena nacional. Desde las alturas del poder, se atiza la   confrontación. En una estrategia temeraria, se divide y se parte a la sociedad en dos. El pueblo bueno y sabio, versus la minoría rapaz. Ricos contra pobres y entre ellos, la clase media.

El inquilino de Palacio Nacional acusa. Señala con índice de fuego a la clase media. A ese segmento de la población que, de la mano de las clases desprotegidas, lo llevó a la Presidencia de la República en 2018. La tacha de aspiracionista, egoísta y por lo tanto manipulable. Arremete por igual contra todos sus integrantes. Se equivoca.

Profesionistas, comerciantes, emprendedores, pequeños empresarios y burócratas, van en el mismo saco. Fustiga y desecha a quienes recientemente calificaron su gestión en las urnas. A quienes se guiaron más por los resultados que por ideologías, al momento de emitir su voto: “Hay que decirles que mejor sigan su camino”, sentencia.

Y así, de tajo, la destierra del paraíso de su cuarta transformación. Pretendiendo olvidarse de ella. De una clase que, de acuerdo a cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), esta conformada por 44 millones de personas que  representan el 47 por ciento de la población mexicana.  (1)

Lo hace desde el formato de su conferencia matutina. Desde la tribuna con la que marca la agenda de medios y somete a la discusión pública los temas que le interesan.  Lanza un nuevo distractor que deja entrever la búsqueda por consolidar su base electoral. Primero los pobres, como siempre lo ha dicho.

Por lo tanto…

Habrá que tener cuidado con una peligrosa narrativa que ahonda las diferencias. Que busca dividir a la sociedad en dos grandes clases: los ricos y los pobres. Evitar meter en la ecuación a los de en medio. Es tiempo de gobernar y tener presente que el poder se ejerce por igual. Para todas las personas,  para todas las clases sociales.

No se puede etiquetar a la sociedad en clases antagónicas. Catalogarla entre explotadores y explotados. Entre burgueses y proletarios. La construcción de una sociedad igualitaria está más allá de la lucha por el poder económico, por encima de la lucha económica, por arriba de la lucha ideológica y más aun de la lucha política.

Es claro que  detrás de este discurso, el Ejecutivo está ensayando las tácticas que lleven a buen puerto el término de su mandato. La estrategia que tendrá su primera parada el 1 de agosto de 2021, con la consulta para enjuiciar a los ex presidentes.  Pero también en la consulta para la revocar su mandato, el 21 de marzo de 2022.

Pongamos la atención en lo importante. En lo inmediato. En la discusión para la ampliación de mandato al Magistrado Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Consulta extraordinaria sobre la constitucionalidad de la ampliación de su presidencia hasta noviembre de 2024. La  posible interpretación a los artículos 91 y 100  de nuestra Carta Magna.

Observemos la iniciativa para reforma electoral que enviará el Ejecutivo al Congreso de la Unión. Tema por demás interesante que plantea por enésima ocasión la desaparición de 200 diputados plurinominales ¿es en serio? Cambios estructurales al Instituto Nacional Electoral (INE) y al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Resulta conveniente analizar y regular otros aspectos que hacen de la mexicana, la democracia más cara. Entre ellos, el financiamiento público a los partidos políticos. Su gasto asciende a 7 mil 226 millones de pesos en el reciente proceso. Los requisitos para que las organizaciones sociales, léase sindicatos y asociaciones religiosas, obtengan su registro como partidos políticos nacionales.

Cosa de ver que Redes Sociales Progresistas (RSP) del yerno de la maestra Elba Esther Gordillo Morales; Fuerza por México (FxM) de Pedro Haces Barba, líder sindical de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México, así como el Partido Encuentro Social (PES) del pastor evangelista Hugo Eric Flores, costaron al erario 564 millones de pesos y no alcanzaron el 3 por ciento de la votación valida emitida.

En este contexto, poner sobre la mesa de discusión la lucha de clases, resulta un distractor de la opinión pública. Se trata de un tema que se mantendrá en la cresta de la ola mediática hasta que llegue el verano. Después, comenzará la narrativa para enjuiciar a los ex presidentes de la era neoliberal y después… Lo que sea necesario.

(1).https://www.inegi.org.mx/contenidos/investigacion/cmedia/doc/cmedia_resumen.pdf


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