Columna AL TANTO… ENTRE LA ESTRIDENCIA DEL SILENCIO Y LA REFLEXIÓN

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José Antonio Ortega

Un silencio aparente se apodera del espacio público. El ruido mediático ha cesado. No más propaganda electoral. No más encuestas ni mediciones a modo. No más proselitismo. El período de campañas electorales ha llegado a su fin. Cumplidos están los términos de ley, los plazos legales.

México se encamina a su cita con la historia. Corren los primeros días de junio. Se acerca el día de la elección. Candidatos y partidos velan armas. Revisan y afinan estrategias, para garantizar su triunfo. Saben que hay veda electoral. Pero siempre encuentran la manera de burlar la norma.

Para eso están las benditas redes sociales e internet. Twitter y Facebook para incidir en la percepción ciudadana. Divulgar escándalos y noticias falsas. Generar temor antes, durante y después de la jornada electoral. Incertidumbre sobre el actuar del árbitro electoral. Desconfianza en las resoluciones del órgano jurisdiccional.

Existe un vacío legal que dificulta sancionar la propaganda política en el ciberespacio. Por eso todas las baterías se enfocan a este medio de comunicación. Los actores políticos saben que seis de cada diez electores se informan en la red. Escudados en el anonimato, atacan sin tregua ni piedad.

Apelan a su derecho humano a la libertad de expresión. Desde las alturas del poder se sigue puntualmente el guión preestablecido. La estrategia de minar la credibilidad de los órganos administrativos y jurisdiccionales electorales continua su marcha. Intensifican las descalificaciones y denuestos. La guerra transita ahora por la supercarretera de la información.

Mientras tanto

En la acera de enfrente, un puñado de patriotas irrumpe en la escena electoral. Intelectuales, empresarios, juristas, sociólogos, politólogos, antropólogos, activistas y periodistas críticos, plantan cara al régimen. Regresar la administración pública al PRIANRD. Lanzan el “Manifiesto por la república, la democracia y las libertades”.

Piden a la ciudadanía inclinar la balanza. No votar por el partido en el gobierno: “vencer en las urnas a la coalición oficialista y sus partidos satélites para rectificar el rumbo”. Poner un alto al autoritarismo “detener la instauración de una autocracia y respetar el pluralismo como vía para transformar a México”.

Morena se defiende, responde  y contraataca con un comunicado. Acusa a los abajo firmantes del manifiesto de ser un bloque sin principios. Una agrupación cuyo único objetivo es el de “interrumpir y cancelar este programa de gobierno y provocar una crisis institucional y una parálisis, contraponiendo al Legislativo contra el Ejecutivo”.

Los ánimos están caldeados. En la Ciudad de México, el naciente partido Redes Sociales Progresistas (RSP) presenta al grupo de Autodefensa Electoral “Mastines”. Agrupación que surge para vigilar que no haya reparto de despensas, compra de votos o cualquier tipo de coacción para inducir el sufragio, durante la jornada electoral del domingo.

Porros electorales encabezados por Pedro Pablo de Antuñano, presidente de RSP en la capital del país. Se asumen como defensores de la democracia, no como grupo de choque. Pero su actitud y su consigna comunican lo contrario. Cabezas rapadas y ceño amenazante. Infunden miedo y temor.

Deambulan por las calles ataviados con camisetas blancas de manga sisa. Portan un pendón con imagen de un perro de raza mastín. Con un lema que expresa con toda claridad sus intenciones: “si te vemos comprando votos o dando despensas te ponemos en tu puta madre”. Literal.

Desde Chiapas también se incide en la contienda electoral. Múltiples y constantes llamadas salen desde el número telefónico 963 455 82 97. Una grabación que surge de un call center que podría estar ubicado en: La Trinitaria, Las Margaritas, Chicomuselo o Comitán de Domínguez. Se deduce por la clave LADA.

Propaganda negra encaminada a la descalificación de Morena. A descarrilar a los posibles candidatos no de esta elección, de la que sigue. Un guion estructurado desde el anonimato. Para Una grabación de 40 segundos, con voz de mujer, que transcribimos –por cuestiones de estilo- en dos partes y en la que se escucha lo siguiente:

La incompetencia y la corrupción de Morena cuesta vidas, tres accidentes en el metro de la Ciudad de México en menos de dos años el último con 26 muertes y 65 heridos. Esta vez no pueden echarle la culpa al pasado, ellos son los responsables: Marcelo Ebrard construyó y autorizo (sic) la línea 12  Mario Delgado, Presidente de Morena la pagó y Claudia Sheimbaum no le dio mantenimiento…”

Ellos gobiernan la ciudad desde hace 25 años, Morena tiene al país metido en un caos de inseguridad y estancamiento. El 6 de junio vota por cualquiera de los partidos que no están sometidos a la voluntad del Presidente vota por PAN, PRI, PRD o Movimiento ciudadano, gracias”.

Por lo tanto…

Demos la bienvenida a la veda electoral. No nos dejemos intimidar ni engañar, reflexionemos. Aprovechemos este espacio de silencio. El cese del ruido mediático. Ya sabemos que los partidos políticos son proclives a no respetar la Ley. Expertos en encontrar recovecos para evadirla.  Habilidosos para la difusión de propaganda negra.

Llegó la hora de definir el País que queremos. En nuestras manos recae esa responsabilidad. No en los partidos políticos ni en los políticos reciclados. Como tampoco en los poderes fácticos que pretenden inhibir -por todos los medios- el voto ciudadano.

Demos la bienvenida a la elección más grande y costosa de la historia. Todo México está convocado a las urnas. Este domingo se juega su futuro con la elección de 500 diputados al Congreso de la Unión, en el ámbito federal. 15 Gubernaturas y mil 63 diputaciones en los estados. Mil 923 Presidencias municipales, 2 mil 57 Sindicaturas, 14 mil 22 Regidurías y 204 Concejalías.

Es importante que nadie se quede en casa. Acudir a las 163 mil 244 casillas que se instalarán en todo el país. Acatar los protocolos sanitarios que impone la pandemia por Covid-19. Otorgar un voto de confianza a los más de 12 millones de ciudadanos que recibirán y contarán los sufragios emitidos. Vencer el abstencionismo ¡Votemos por México!


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