Columna VERDADES MENTIROSAS… VOLVER AL CINE    

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Columna VERDADES MENTIROSAS… VOLVER AL CINE    

 

Asegúrate de agotar lo que se comunica por medio de la inmovilidad y el silencio”.

            ROBERT BRESSON

 Gerardo Lara

Cuando Alejandro Jodorowsky intentaba contratar a Orson Welles para un papel en DUNE, se reunieron en un restaurante en París para hablar del proyecto. El psico/mago (Jodorowsky) intentó profundizar en las virtudes artísticas del guion, en su concepción innovadora y en el mensaje profundo de la historia, cuando terminó su planteamiento, Orson Welles, el genio, el ex enfant terrible, lo miro sonriente y sin dejar de comer un instante, le soltó a bocajarro: El cine no es un arte, es una industria asquerosa, hija de la prostitución”.

Jodorowsky afirma que en aquel momento no entendió las palabras venidas del considerado el “más grande” y que logró asimilarlas muchos años después.

Alejandro Jodorowsky y Orson Welles

En los años noventa del siglo XX el IMCINE y las instancias de financiamiento exigían que los guiones fueran hechos bajo el esquema de Syd Field, es decir EL PARADIGMA; una serie de recetas basadas en la concepción aristotélica de la narrativa, todos los guiones según SYD FIELD se someten a esas recetas/reglas, según este planteamiento, todas las películas se ciñen a narrar bajo una sola formula, una sola visión; VERDAD MENTIROSA y pavorosa de la industria.

El IMCINE llegó a tal grado en su pretensión dogmática que trajo a Syd Field a dar cursos y conferencias con ciertos “escritores de elite”, con el fin de someter los contenidos del cine mexicano al concepto del “teórico”. Así tenemos que cualquier proyecto que se saltara el esquema era rechazado.

El daño que esa visión esquemática hizo al cine mexicano fue muy amplio, sus ecos llegan hasta nuestros días y es que la mayor parte del cine de Hollywood sigue apegada como lapa a esa concepción del siglo pasado, no han avanzado mucho desde que el apostata Orson Welles llegara a la cumbre.

Incluso el aburrido catálogo de NETFLIX no puede separarse de esas limitantes, es apabullante la falta de audacia en narrativa y contenidos, la repetición de recetas, la moralina cada vez más evidente, la consideración del cine como literatura que se ve; Se sigue tratando al público como un consumidor mecánico, aferrados a la idea de que existe “una forma de hacer guiones”, lo que contradice flagrantemente al inmenso JOHN HUSTON que declaró: “cada guion debe abordarse de manera distinta, cada historia tiene su forma de hacerse.”

En el año de 1986 entrevisté al maestro del cine mexicano Alejandro Galindo que entre otras grandes respuestas me dijo: “El cine es el negocio más hijo de la chingada del mundo”, ya de edad avanzada, se quejaba de como se “había pervertido el cine mexicano” que se caracterizaba cada vez más por la carencia de identificación de los mexicanos con su cine.

En la era neoliberal sucedió una segregación económica en la asistencia al cine que expulsó de las salas a las clases populares dejándolas para sectores que consumen a rabiar el producto típico de Hollywood y que buscan un cine mexicano copado por la comedia mojigata, generalmente tomada de otra película extranjera sobre todo argentinas, españolas o brasileñas, hasta alemanas como en el caso de NO MANCHES FRIDA.

Los auténticos espectadores de cine mexicano son los que consumen hasta el hartazgo el material de la llamada época de oro, de la que el maestro Alejandro Galindo fue uno de sus puntales. Es definitivo que el gran público en México no se reconoce en el cine mexicano actual, que en lo general es sometido a las mismas condiciones esquemáticas de siempre, en donde impera la formula comercial.

Si no se cuenta con una compañía productora es imposible que un proyecto sea aprobado por las instancias estatales, si no se tiene un esquema comercial de distribución, imposible impulsar un proyecto, es decir la posibilidad de filmar una historia se ve sometida a condicionantes que están lejos de la creación; es el proyecto sometido a moldes industriales caducos.

Volviendo a Jodorowsky; alguna vez visitó al Beatle George Harrison, pues se dio la posibilidad de que interpretará el papel principal de LA MONTAÑA SAGRADA, al músico le gustó el guion, pero puso una condicionante, debería eliminarse una escena del guion en la que el protagonista muestra su ano a la cámara, el cineasta se negó a cambiar la escena, sacrificó la posibilidad del éxito  comercial total por una escena de 10 segundos, por lo que argumentó al respecto: “creo que una película debe ser la huella de una experiencia sagrada”, termino contratando a un comediante mexicano de poca experiencia.

El 28, 29 y 30 de mayo se presentará en la CINETECA MEXIQUENSE la muestra 0 de METACINE MEXICANO en el que se exhibirán cortometrajes y largometrajes de documental y de ficción realizados por cineastas radicados en el Estado, muchos de los cuales hacen su debut en la dirección cinematográfica.

Son proyectos realizados bajo el lema de que “CUALQUIERA PUEDE HACER METACINE”, realizados por cineastas que van de los 17 a los 60 años. Ante la extinción del cine se enarbola el estandarte del lenguaje cinematográfico, la difusión de su enseñanza, para que cualquiera pueda hacer uso de sus herramientas creativas. METACINE es “más allá del cine”.

Seguramente con las nuevas herramientas tecnológicas, será posible que filmen sectores impensados años atrás, habrá un derroche de historias y eso traerá inevitablemente una nueva dimensión al rostro del cine en México y el mundo. Pues será romper el monopolio de la creación cinematográfica a una elite autocomplaciente que en los dos últimos sexenios se apoderó de los recursos estatales para negocios privados.

En VERDADES MENTIROSAS estaremos informando de la 0 MUESTRA DE METACINE MEXICANO


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