Columna AL TANTO… Entre el desencanto y la ruptura: inicia selección de candidatos

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José Antonio Ortega

Alguien debió avisarles o al menos, correrles la cortesía. Informarles como iba a estar la jugada.  Convencerles de que ya no existen diferencias. Que nunca las hubo ¡qué va! Si son como hermanos. Tan amigos como siempre. Decirles que hoy lo importante no son sus colores partidistas. Tampoco sus principios. Mucho menos las plataformas ideológicas.

Pero no ¿para qué? La decisión estaba dada de antemano. Se tomó desde las cúpulas. Sin cálculo ni prospectiva. Lejos del sentir de las bases. Eso explica el desencanto, la molestia y el rechazo. La inconformidad de los verdaderos militantes. De quienes todavía abrigaban la esperanza de ser postulados.

Militantes ilusionados con la nominación a una candidatura. Obsesionados por portar con orgullo los colores de su instituto político. Ya por el PRI, por el PAN o el PRD. Tan deseosos de recuperar sus espacios de poder. Ansiosos por  obtener el voto ciudadano. Nostálgicos del glamour y sofisticación que suele dar el cargo público.

Ya no será para ellos. Como tampoco lo será para los candidatos de siempre. No para todos. No ante un escenario inédito, cuyo resultado electoral se antoja impredecible. Incluso adverso para los otrora poderosos y arrogantes partidos. Apostar al voto duro de la militancia, resulta temerario.

¿Los auténticos panistas votarán por los priistas? ¿Los tricolores por los azules? Se ve difícil, ya hay claras muestras de descontento. Felices los perredistas. Ellos son los únicos que ganan. En una de esas hasta podrían mantener el registro. Continuar como partidos políticos nacionales. Olvidar el estrepitoso fracaso de la coalición “Por México al Frente”. La derrota de su candidato presidencial Ricardo Anaya Cortés.

Tendrán que hilar muy fino. Restañar con precisión quirúrgica el orgullo herido. Mantener firme el pulso en la operación cicatriz. Desactivar el descontento. Prever la desbandada o la huelga de brazos caídos.  No sentarse a esperar que la militancia se vaya. Probablemente estén a tiempo. Quizá –todavía- no sea demasiado tarde.

Porque no están solos. En la arena política, justo frente a ellos, la izquierda se reunifica. Morena y el Partido del Trabajo. Junto con ellos, el verde ecologista. El inefable instituto político que no es partido ni es verde ni mucho menos ecologista. Rémora y satélite. Veleta que va por donde sopla el mejor viento. Lo ha hecho con el PAN, con el PRI y ahora con Morena ¡Faltaba más!

Movimiento Ciudadano parece haber aprendido la lección: irá solo. Asimiló la derrota de la pasada elección federal. Solos también irán los partidos emergentes: Encuentro Solidario, Fuerza por México y Redes Sociales Progresistas. Con candidatos sui géneris. Cantantes, artistas, deportistas y personalidades de la farándula.

A la caza de los votos que les garanticen el tres por ciento de la votación. El mínimo de sufragios para conservar su registro como partidos políticos nacionales. Sus prerrogativas. Pero sobre todo el acceso al presupuesto público. Ya se verá si tienen los tamaños para lograrlo.

Mientras tanto…

 La pandemia mantiene en jaque al mundo. Más de dos millones 229 mil muertos lo acreditan. Más de 103 millones de contagios lo constatan. Nuestro México lindo y querido ya rebasa en letalidad por Covid-19 a la India. Se coloca en el tercer lugar internacional. Sólo por debajo de Estados Unidos y Brasil.

El crudo invierno incrementó los casos. Las cifras oficiales contabilizan más de un millón 864 mil contagios. Cerca de 159 mil compatriotas fallecidos. Enero queda atrás con su cauda de luto y dolor. Con un Plan Nacional de Vacunación que avanza lentamente.

La autoridad sanitaria presume la aplicación de 673 mil 237 dosis del antígeno. La vacuna no termina de llegar. Falta inocular a 126 millones de mexicanos. Es una tarea que llevará mucho tiempo. Las grandes farmacéuticas incapaces de satisfacer la demanda.

Así arranca el segundo mes del año. Con semáforo rojo en el corazón de la patria. La emergencia rebasó a la zona metropolitana. Se extiende más allá de la Ciudad de México y del Estado de México. Alcanza a otras entidades: Hidalgo, Morelos, Colima, Puebla y Querétaro. Así también a los estados de: Guanajuato, Guerrero, Jalisco, Nayarit, Nuevo León y San Luis Potosí.

Es ese escenario, no obstante, la vida pública sigue su marcha. Con un Poder Legislativo que retoma actividades. Inicia el segundo periodo ordinario de sesiones el Congreso de la Unión. Una etapa de definiciones para la agenda nacional. Para adecuar el marco regulatorio que reclama el nuevo tiempo mexicano.

Imagen de John Miller en Pixabay

Se retomarán varios asuntos pendientes. La aprobación del uso lúdico de la mariguana. La prohibición de la subcontratación. Outsourcing le llaman. La pretendida reforma a la Ley del Banco de México en materia de captación de divisas. La Ley de Educación Superior. También la aprobación de Esteban Moctezuma Barragán como Embajador de México en Estados Unidos, entre otros.

El proceso electoral continúa su marcha inexorable. Cumplimentando los plazos y tiempos legales. Los partidos políticos, órganos administrativos y jurisdiccionales electorales despliegan la ofensiva mediática. Un bombardeo publicitario que trastorna los sentidos.

Será a partir del primer día de febrero y hasta el 5 de junio próximo. La batalla por el poder surcará los aires. Radioescuchas y televidentes verán y escucharán más de 41 millones 500 mil spots. Estarán sobreexpuestos a estrategias de comunicación difamantes e infamantes. Su transmisión, cortesía del Estado mexicano. Sus canales: dos mil 60 estaciones de radio y mil 371 canales de televisión.

Por lo tanto…

 Llegó la hora de abrir bien los ojos. Estar alertas ante el engaño electoral. La izquierda y la derecha son antagónicas por naturaleza. Lo saben los ideólogos del PAN y del PRD. El ambiguo discurso de Ricardo Anaya Cortés no convenció nunca a los militantes del sol azteca. Mucho menos a los de su partido.

Ante un sistema de partidos políticos en crisis. Urge revisar y analizar las reglas de la contienda. El financiamiento público y las prerrogativas. La figura de las coaliciones. Incrementar el porcentaje mínimo de votos para conservar el registro. Es tiempo de acotar a los partidos políticos satélites.

Es momento de dignificar la política y fortalecer la democracia. No tiene sentido mantener con recursos públicos a diez partidos políticos nacionales. Como tampoco el surgimiento de nuevas organizaciones políticas cada seis años. Organizaciones que buscan alcanzar el registro en una primera elección. Solo para coaligarse con otros en el siguiente proceso. Es caro y poco serio.

El electorado tiene la palabra para cerrarles el paso. Como se lo cerró en su momento al Partido Conservador. Al partido Popular Socialista o al Partido Auténtico de la Revolución Mexicana. Al Partido Social Demócrata y al Partido México Posible. Organizaciones que no pudieron sostenerse por sí mismas. Como tampoco pudieron hacerlo recientemente Nueva Alianza y Encuentro Social.

Para este maxi proceso electoral la suerte está echada. Dos alianzas que aglutinan a seis partidos. “Va por México” y “Juntos Hacemos Historia”. Cuatro partidos por cuenta propia. Movimiento Ciudadano y las fuerzas emergentes. Saltan a la arena política en busca de mantener su registro: Fuerza Por México, Encuentro Solidario y Redes Sociales Progresistas.

Hay que desechar los anuncios que denigran. La propaganda que descalifica y confunde. Los electores piden imaginación y creatividad a los estrategas políticos. Spots atractivos, ingeniosos. Después de todo sufriremos la embestida mediática durante 61 días.  Toda la mañana, toda la tarde y parte de la noche.

El electorado pide también congruencia. Integrar al Congreso con ciudadanos preparados. Con políticos profesionales y honestos. Que antepongan el interés colectivo sobre los intereses personales o de grupo. ¡Ah! y también que no se engolosinen con la curul o la presidencia municipal. Sufragio efectivo no reelección.

 

 

 

 


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