Columna VERDADES MENTIROSAS…  El próximo verano: ojos sobre México

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“Los políticos son iguales en todas partes.

Prometen construir un puente incluso donde no hay río”.

 Nikita Kruschev

Gerardo Lara 

Se fue el 2020 pero el alcance de sus ecos seguirá durante 2021, año electoral mexicano en el que estará en juego el mayor número de puestos de elección en la historia del país.

El momento decisivo para la década que ahora inicia, nos encontrará inmersos en un torbellino de contextos, circunstancias, personajes, conflictos potenciales o ya en marcha y una ola de choques de objetivos e intereses, nacionales e internacionales que en sí mismos conforman todos los elementos del drama. No cabe duda, 2021 será el año de las VERDADES MENTIROSAS.

Es el momento más insólito, decisivo y extraordinario, desde el trémulo episodio conocido como REVOLUCIÓN MEXICANA, las condiciones forman un caldo de cultivo propicio para que aparezca lo “sobrecogedor, los cuatro puntos cardinales tendrán los ojos puestos en México, pues el resultado de las elecciones reviste un alto interés planetario ¿se confirmara la tesis del recién fallecido Antonio Velasco Piña en el sentido de que México es “el ombligo del mundo”?

En el junio electoral apenas y comenzarán a vislumbrarse los efectos del programa de vacunación y si bien nos va, estaremos en plena transición al post/pandemia, sus efectos devastadores aún no habrán terminado de contarse. El mundo estará rehaciéndose y recuperando el aliento vital, todo ello sino sufrimos la invasión de la “cepa británica” o algo aún peor.

El verano llegará y la crisis económica estará ahorcando a México que no será la excepción en el crecimiento de la pobreza a nivel mundial, primordialmente a causa de la carencia de soluciones y el carácter criminal del capitalismo financerista/esclavista/sionista al que conocemos con el eufemismo de neoliberal.

Así mismo, para junio Joe Biden habrá tomado el poder y hará crecer la amenaza de una escalada en los diferendos bélico/económico/culturales de la nueva tripolaridad dominante; China/Rusia y Estados Unidos, país enfrentado a los prolegómenos de su inminente balcanización, que será el resultado de la implosión de las once naciones que lo conforman.

Para el próximo verano el caldero Internacional estará que arde y el papel de México en el concierto mundial, ante el devenir pandémico, la crisis económica y los conflictos mundiales; incidirá en las próximas elecciones, en este punto AMLO lleva inalcanzable ventaja ante sus débiles opositores.

En lo interno el caldero arderá aún más, pues los coletazos de la desamparada “oposición” suenan cada vez más radicales, incoherentes y con algún toque de peligro, como el espantoso mounstro marino que se niega a morir; las circunstancias en que se da la próxima competencia “democrática” completan el marco perfecto para vivir un nuevo drama mexicano, pues los despojos del régimen prianista pueden tener un “canto de cisne” provocador y hasta violento. En su desesperación el “salinismo” podría desbordar los límites.

La CUARTA TRANSFORMACIÓN de claroscuros y devaneos de equilibrista, que impulsa una lucha contra la corrupción, busca la administración honesta de la vida pública y ha decretado el fin del neoliberalismo, pero a la vez sostiene pactos y alianzas con preclaros representantes del neoliberalismo mexicano, conservadores, retrógrados y clasistas como Alfonso Romo y Salinas Pliego (el más “salinista de todos”).

Un nuevo régimen que propone un salto cultural “mexicanista” pero bajo la tutela de un imperativo moral “decimonónico”, paternalista/liberal, con algún tinte religioso.

Un gobierno sin partido, pues MORENA es un FRENTE, pero nunca ha sido ni será un partido, representa el proyecto de restauración del “bonapartismo mexicano”, que aloja en su seno algunos aromas del viejo PRI pre/neoliberal y que, como tal, busca restaurar la vieja versión de la historia; Hidalgo y Morelos dieron el grito de la Independencia, Juárez nos hizo un país y la Revolución le dio el rumbo, la visión sesgada de la historia que conocimos los nacidos en los cuarentas cincuentas y sesentas.

Un gobierno que descansa en un líder o guía (DUCE) y un ESTADO que se sustenta en el ejército. Así fue el régimen de la Revolución Mexicana al que Trotsky definió como: “Bonapartismo mexicano Sui géneris”.

Podríamos definir a la 4ª TRANSFORMACIÓN como el programa que aspira a la restauración del bonapartismo en México, cuyo último y caricaturesco representante es José López Portillo. El programa de esa restauración no tiene oposición alguna.

El partido opositor PRIANrd, echado a los pies de los SEÑORES X en el abyecto pacto “VA POR MÉXICO” han escalado a lo patético; sin duda están condenados a pasar al basurero de la historia, aunque terminarán difuminándose en MORENA, que a la manera del primer PRI, emergerá como un frente gobernante, el PRI resultado de la TERCERA TRANSFORMACIÓN, MORENA de la CUARTA.

La alianza de “VA POR MÉXICO” camina a ciegas y da tumbos, apuntalado por la kakistocracia de la comunicación en la que el líder de opinión es un “mal payaso”, BROZO, el sexista misógino y bufón de la corte chayotera, encabezada por  gánsteres de la información, farsantes y amanuenses mendaces, expertos en VERDADES MENTIROSAS: LoretitO y Loretote, López Dóriga, las malhadadas Denisses Marker y Dresser, guiados por analistas sin ninguna credibilidad como Enrique Krauze Kleinbort el conocido plagiario representante del sionismo internacional, anti mexicano, apátrida, cómplice del ESTADO gánster de Israel y  operador de George Soros, que controla a los pseudoanalistas que se enriquecieron del salinismo como Zuckerman, Castañeda, Aguilar Camín y una larga lista de “chayoteros de carmín”

Resulta increíble la orfandad de la oposición, sin programa político estratégico ni de gobierno, sólo unidos por un fuerte lazo puramente emocional: ¡su odio a AMLO!; ignoran del todo la lección de Konrad Adenauer, que su acérrimo enemigo sabe a la perfección: “En política lo importante no es tener razón, sino que se la den a uno”.

Pero estos reyes del cinismo, el clasismo y el racismo, no tienen ninguna propuesta para solucionar la pobreza, la inseguridad y la ignorancia en el país, tienen recetas ya probadas en las que ellos mismos fracasaron, el PRIANrd no tiene nada, ni legitimidad, ni credibilidad, ni fuerza, ni sustento ideológico, ni argumentos creíbles, no tienen siquiera un líder.

El peligro es que el PRIANrd tampoco tiene escrúpulos y serán capaces de poner en juego las ligas criminales que forjaron durante los últimos cuarenta años de corrupción y saqueo, en la practica ya han dado signos de azuzar la inseguridad, la división y el odio; esperemos que la parte consciente del pueblo de México, que va en crecimiento, evite que el drama culmine en tragedia, será mejor la farsa o la comedia, pero aún será mejor el ensayo de una nueva transformación que rebase a la cuarta.

Nadie mejor que el inmenso GROUCHO MARX para definir la esencia de las VERDADES MENTIROSAS que cubrirán el próximo verano mexicano: “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados.


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