Columna ACÁ ENTRE NOS… Cuando la cabeza no quiere hablar, escuchemos al corazón

Comparte:
  •  
  • 40
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    40
    Shares

Marlko Franco  

Hay que hacerle caso a la lectura que nos dan los latidos del corazón cuando el cerebro pasa por alto algunas cosas y situaciones.

De repente, sin más ni más, comencé a sentir que el éxito me abandonaba, que mis ideas no fluían, que el ingenio y la chispa se perdían, todo esto aunado a la pandemia, al Coronavirus, a la COVID-19; mis ingresos disminuían, contratos y proyectos sin poder concretar, llegué a creer que podía perderlo todo.

Pero algo en mi interior estaba pasando y entendí que mi corazón estaba leyendo algo que mi mente y mi pensamiento no habían tomado en cuenta, que era el momento de renovarme, de reinventarme nuevamente a partir de entender que las personas en quien creíamos que iban a acompañarnos hasta el final, ya sea de una relación, del algún proyecto o trabajo, de repente toman la decisión de irse así nada más, sin explicación alguna, sin tomar en cuenta nada, más que sus propios intereses, carentes de valores, de amistad, pero sobre todo de lealtad, provocando un vacío y desilusión que no tenía contemplado, pero me di cuenta que por las causas que sea así pasa.

Le hice caso a los pulsos de mi corazón, tomé un tiempo fuera, me desconecté de todo, para enfrentar y poder superar ésta, mi nueva realidad, pero sobre todo poner en la misma frecuencia mi mente y mi corazón.

Ahora trazo caminos nuevos, tomo rumbos nuevos y me doy cuenta que también de la nada aparecen oportunidades y personas nuevas, que hacen que saques la casta, el orgullo y la mejor versión de ti mismo. En mi caso agradezco al Mtro. Juan Carlos Lara que, sin conocerme, sin saber el momento por el que pasaba, me dio su confianza y esta gran oportunidad de colaborar en Apocaliptic.

Por eso creo que hay que hacerle caso al corazón, si estás pasando por algo similar o peor, has un alto, tómate un tiempo, reflexiona, conecta tu mente y corazón para cambiar lo que tengas que cambiar y cuando gires la mirada puedas ver el abanico de nuevas cosas, de nuevas posibilidades, de enfoques diferentes, pero, sobre todo, de las personas que aparecen de repente, de la nada y que nos hacen ser la mejor versión de nosotros mismos…

Abrazo.

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay


Comparte:
  •  
  • 40
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    40
    Shares

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *