Columna AL TANTO… TANQUES DE PENSAMIENTO ENTRE LA PERSUASIÓN Y LA PERCEPCIÓN

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José Antonio Ortega

El espacio público no se llenará la Noche del Grito. Esta pandemia, que ha venido a trastocarlo todo, nos mantendrá confinados, en casa, frente al televisor –como los niños desde que comenzó el ciclo escolar- para ver y escuchar la arenga presidencial ¡Viva México! ¡Viva México! ¡Viva México!

Estaremos muy atentos desde nuestros aparatos receptores al acto solemne, patriótico. A las tomas de cámara que siguen el paso del Presidente y su esposa por los pasillos del Palacio Nacional. Veremos a través de la magia de la televisión a la marcial escolta de cadetes del Heroico Colegio Militar entregar la bandera nacional al titular del Ejecutivo.

Saldrá al balcón: enarbolará el lábaro patrio y dará El Grito de Independencia, tañerá la campana. Todos al unísono desde nuestros hogares, le haremos segunda con nuestras vivas a los héroes que nos dieron patria y libertad: ese será nuestro acto celebratorio, íntimo, familiar.

No, por ahora no. No acudiremos a la Plaza de la Constitución, la Plaza de Armas, la Plaza Cívica, la Plaza Grande o la Explanada Municipal, como antes. Esta pandemia, esta emergencia sanitaria, nos impide ir en bola y participar del ritual. Gritar a todo pulmón, sin contagiar a nadie.  ¡Ay! la pandemia.

Pero que no decaiga nuestro espíritu ni nuestro fervor patrio, celebremos a todo lo largo y a todo lo ancho de septiembre. Impregnemos con su esencia todos los rincones del territorio nacional.  Aunque sea por unos días o unas horas. Tengamos presente al Mes de la Patria. Lo demás es lo de menos.

Mientras tanto…

Sigamos atentos a lo que ocurre. Mantengamos las medidas sanitarias de prevención, que la pandemia del Covid-19 nos impone. Al mismo tiempo, busquemos protocolos sanitarios que garanticen la viabilidad de nuestra democracia: ese ejercicio de votar y ser votados, de renovar pacíficamente a nuestros representantes populares.

Queda claro que a diferencia los 30 procesos electorales que han sido afectados en diferentes partes de América Latina y el Caribe desde la aparición del coronavirus, México no va a detener las elecciones de 2020 y 2021. No, en nuestro país la democracia no será víctima de la pandemia.

El proceso electoral seguirá su marcha con  los pasos que marca el correspondiente calendario a las autoridades electorales, a los partidos políticos.

La autoridad electoral federal, ya desarrolló una serie de protocolos sanitarios para garantizar la elección más grande que enfrentará México el año entrante, en donde se espera la nutrida participación de más de 95 millones de potenciales electores, quienes elegirán a los mejores para ocupar los más de 21 mil cargos de elección popular en disputa.

El Instituto Nacional Electoral (INE) a cargo de Lorenzo Córdova Vianello, ha descartado que la elección concurrente se posponga. Se llevará a cabo con los protocolos sanitarios que se aplicarán y ensayarán el 18 de octubre, en las elecciones locales de Coahuila e Hidalgo, con las que se renuevan diputaciones y alcaldías, respectivamente.

La elección va. Es un hecho y por ello los actores políticos trabajan, en el diseño y planeación de sus estrategias con mira puesta en el inicio de las precampañas que oficialmente arrancan el 23 de diciembre de este año, poquito antes de la Nochebuena y Navidad. El tiempo avanza, corre, vuela.

Por lo tanto…

Preparémonos desde ya para dar la bienvenida a la avalancha propagandística, con la que nos van a bombardear los partidos y sus candidatos, las autoridades administrativas y jurisdiccionales electorales. Todo el santo día: desde las seis de la mañana hasta las 12 de la noche. Serán millones de spots.

Cosa de recordar que durante los meses de abril, mayo y junio de 2018, durante la pasada elección federal, gracias al modelo de comunicación política que consagra el artículo 41 de nuestra Constitución, estuvimos expuestos  a  un total de 22 millones 959 mil 180 spots. Son las cifras oficiales dadas a conocer en su momento por la Comisión de Fiscalización del INE.

Casi 23 millones de spots alrededor de 18 mil 299 cargos de elección popular en juego. Spots repetitivos, machacones, absurdos transmitidos hasta el hartazgo en 3 mil 111 concesionarios. Estridente estrategia que saturó a las audiencias y logró el efecto contrario: alejó a los posibles votantes de las urnas en vez de atraerlos. Incrementó el abstencionismo.

Por eso los think thank´s a cargo de la estrategia de comunicación están obligados a sorprendernos, a desplegar toda su capacidad e ingenio para persuadirnos. A prepararse a conciencia para irrumpir con éxito en el ágora digital, en el ecosistema de las benditas redes sociales, como dijera ya saben quien.

En política, como en todo comunicación es percepción. Ya veremos si las estrategias de los partidos y sus candidatos se colocan a la altura del reto que representa la política en tiempos de pandemia. El manejo mediático y las campañas con sana distancia.

Observaremos si la avalancha de spots resulta más eficaz que la difusión en el ciberespacio a la hora de persuadir a los más de 95 millones de posibles electores que, en teoría, deberán votar. Es un tema de persuasión y percepción en el que los tanques de pensamiento tienen la palabra.

 


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