Opinión: Ominosa violencia en paristas seudouniversitarios

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*Los videos y todas las evidencias no mienten.

* El original movimiento de las y los estudiantes universitarios se ve desplazado por la acción de un grupo oportunista.

*Secuestro disfrazado de paro estudiantil.

*Más que marcha de inconformes, los paristas seudouniversitarios perpetraron un atentado.

Juan Carlos Lara Escobedo

Toluca, Edoméx.- El original movimiento estudiantil en la Universidad Autónoma del Estado de México, iniciado valientemente por alumnas universitarias a principios de este mes, nada tiene que ver con lo que hoy se vive en algunos espacios universitarios. Lo que ocurre en esos espacios no es un paro estudiantil que busca mejoras, es más bien un secuestro (violento) de espacios académicos que son propiedad de toda la comunidad universitaria.

El original movimiento de las y los estudiantes universitarios que hace unas semanas reclamaron cese al acoso sexual, castigo para acosadores, democratización y mayor transparencia, se ve desplazado por la acción de un grupo oportunista en el que los menos son estudiantes y los más son agitadores profesionales (incluidos algunos exalumnos de la UAEM) respaldados por violentos grupos de choque (al menos así fue en su marcha del 19 de marzo de 2020).

El manoseo y manipulación del que es objeto el original movimiento universitario provocó que la mayoría de alumnos de la UAEMéx dieran la espalda al paro de labores y democráticamente lo manifestarán en las urnas. La infiltración en el original movimiento se evidenció a partir de que un grupo de encapuchadas y encapuchados desconocieron la decisión mayoritaria del estudiantado en las diferentes facultades e incluso intentaron tomar, sin asamblea previa, las instalaciones de algunas facultades como la de Derecho, donde la comunidad oro y verde de ese espacio le cerró el paso a la “Operación Ratón Loco” que los encapuchados aplicaron para hacerse de las instalaciones de varios edificios.

Quienes aún retienen instalaciones universitarias (FACICOy ARTES) perdieron fuerza y credibilidad cuando saquearon los edificios universitarios, cuando públicamente aceptaron (aunque digan que era de broma) una conversación en torno al presunto pago de 500 pesos a quien siguiera en paro y, sobre todo, cuando so pretexto de que son egresados de la UAEM, aceptaron la participación de personajes identificados con organizaciones sociales (radicales) y con claros intereses políticos, sociales y hasta económicos pues viven de la movilización social.

La debilidad de quienes de forma unilateral y violenta se niegan a entregar los edificios universitarios quedó manifiesta el jueves 19 de marzo, cuando la convocatoria a su marcha no rebasó las 100 personas, que eso sí, eran pocos, pero eran ominosamente agresivos y violentos.

Hoy, porque las cosas por su propio peso siempre caen, el secuestro disfrazado de paro estudiantil está más que evidenciado y la acción desestabilizadora disfrazada de movimiento universitario es más que evidente.  Han sido los propios “paristas” quienes con sus declaraciones y sus acciones se encargaron de quitarse la capucha.

Hasta el miércoles 18 de los corrientes, antes de que los paristas ofrecieran su conferencia de prensa en la que fueron ególatras, intransigentes, radicales y manipuladores, se observaba un mínimo del movimiento original, pero después de esa conferencia de prensa y tras sus violentas (deleznables) acciones durante la marcha del jueves 19 de marzo, no queda para los “paristas” un gramo de legitimidad.

Los ataques perpetrados por los “paristas” durante su marcha sobrepasaron los muros de la UAEM, sobrepasaron la autonomía y, lo más grave, atentaron contra la paz social, contra los ciudadanos, contra las autoridades del municipio de Toluca y contra las trabajadoras y trabajadores de la UAEMéx.

Hablar de pintas, vandalismo o destrozos durante la marcha de los menos de 100 seudouniversitarios paristas (no se sabe si son estudiantes pues siempre están encapuchadas y encapuchados) sería displicente porque la marcha en mención fue violencia pura y rencor vivo. Fue una agresión planificada, una provocación maligna que bien podría tener el objetivo de provocar una tragedia y cargarle la responsabilidad a la Rectoría Universitaria.

Lo más importante del original movimiento universitario es su naturalidad, lo más peligroso del falso paro y los “paristas” seudouniversitarios es su habilidad para manipular personas, situaciones e información, pero sobre todo su beligerancia y su disposición a pisotear toda ley sin importar lo que se afecte o a quiénes y cuántos se dañe en el camino.

Sin embargo, la demostración de violencia y rencor por parte de los paristas seudouniversitarios, es también exhibición de su debilidad como movimiento y del nulo apoyo que tienen de la comunidad estudiantil de la UAEMéx. La agresión, la violencia y la provocación son los argumentos de los “paristas”… Ellos mismos se definieron… Ellos mismos se quitaron la capucha.

A partir de que los “paristas” violentaron la ley (Difusión de datos personales de varios ciudadanos, saqueos, daños en propiedad ajena, etc.) y pusieron en riesgo la paz social y la de por sí endeble seguridad de los toluqueños, brincaron el muro universitario y no sólo cínicamente mostraron que no son un movimiento estudiantil, sino que además abrieron la puerta a las autoridades del estado que, de ser omisas ante tales actos, estarían dando el mensaje de que en el Estado de México impunemente se puede violentar el estado de Derecho escudándose en la bandera del estudiante, de la universidad, de la juventud y de las mujeres.

Una vez que los paristas seudouniversitarios se quitaron la máscara, sus acciones provocadoras y violentas entraron una escalada muy peligrosa. Sus ataques ya son contra todo y contra todos, lo que incluye a sus supuestos pares, quienes como universitarios libres y conscientes se han deslindado de quienes pretenden continuar con la toma de instalaciones y el pasado jueves 19 de marzo perpetraron un ataque con bates, palos, piedras y otros objetos contra los trabajadores universitarios.

Hasta nuestra redacción nos llegaron testimonios de alumnos y alumnas que al manifestar su desacuerdo con la violencia y la infiltración en el movimiento universitario han sido objeto de amenazas y, muy grave, se les ha expuesto en cuentas de redes sociales manejadas por los paristas seudouniversitarios.

Las instituciones del estado mexiquense y mexicano que se ven involucradas por esta escalada de violencia seudouniversitaria algo tendrán que decir y algo tendrán que hacer una vez que los propios “paristas” seudouniversitarios les abrieron la puerta al violentar el estado de derecho, no de la UAEM, sino de todo el Estado de México.

De entrada, la 60 Legislatura en general y algunos diputados en lo particular tendrán que deslindarse de las imputaciones por posibles complicidades en esta violenta embestida política en contra la autónoma del Estado de México.

La contingencia por el COVID-19 dejará en cierto suspenso el futuro de las facultades que siguen “tomadas” (aunque la mayoría de alumnos haya votado por el NO AL PARO). Pero una vez que los “paristas” seudouniversitarios lanzaron la pelota al tejado de los diputados (les llevaron un pliego petitorio ya desconocido por la comunidad universitaria) sobre los legisladores recae cierta responsabilidad para conseguir que antes del 20 de abril las instalaciones de la UAEMéx sean entregadas en su totalidad como fue la decisión democrática de la mayoría de estudiantes.

Los destrozos causados al patrimonio de la UAEMéx (que es de todos los mexiquenses y de todos los mexicanos) aunque muy serios no dejan de ser materiales. Pero poner en riesgo la integridad física y mental de las personas, jugar con la endeble paz que se tiene en Toluca y en todo el país, son palabras mayores, en las que a simple vista saltan varias felonías.


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