“El sentido de mirar” de Eloy Valtierra, libro compilatorio familiar del fotoperiodismo mexicano

 SILENCIOS ESTEREOFÓNICOS

Félix Morriña

No es fácil verlo desinteresado cuando tiene frente suyo algo que le provoca sacar la cámara fotográfica y tomar placa tras placa con sentido, con precisión, con tiros fijos cual experimentado francotirador. Eloy Valtierra Ruvalcaba se queda perplejo ante la belleza de un Árbol de la Vida recién pintado por el maestro artesano Miguel Ángel “El Boti” González Mesillas en su taller del “Pueblo Mágico” de Metepec, donde se realizó la entrevista con motivo de la presentación del libro “El sentido de mirar. Los hermanos Valtierra en el fotoperiodismo mexicano” (Ediciones Sin Nombre/Eikon, 2018) en la Cámara de Diputados, la mañana del lunes 8 de abril.

La tarde de ese lunes en Metepec lucía fría con sol y lluvia tenue. Por momentos, Eloy siente que va a pasar algo, que puede salir un arcoíris, pero se le olvida pronto cuando ve las fotos de don Adrián González, padre de “El Boti” y sobrino directo del creador del Árbol de la Vida, don Timoteo González, en Alemania; luego otras con el asesinado candidato priísta a la Presidencia de la República, Luis Donaldo Colosio, quien compró arte en barro a esta familia dos meses antes de su ejecución en Tijuana, quienes nos han habilitado el comedor para charlar sobre el quehacer del fotoperiodismo en este país.

Al preguntarle a Eloy Valtierra Ruvalcaba sobre los lugares donde ha estado y no quisiera haberlo hecho, por el grado de peligrosidad de la profesión u oficio, según se vea, se quedó un momento en silencio para luego contestar: “he estado en diversos lugares, donde las posibilidades que tienes son mínimas, para sobrevivir, pero lo haces con ese sentido de amor a la vida. Soy biólogo, luego entonces, entiendo la vida, entiendo lo que se debe hacer en momentos difíciles. En el libro están los momentos que viví en El Salvador en 1989, cuando tenía 23 años y estaba cubriendo los conflictos armados de esa parte del mundo. Son imágenes de una guerra que dan cuenta del infierno tan temido que se ha instalado en El Salvador; imágenes de esos momentos fugaces en la vida. Están otras dos series más La cuna del narcotráfico en Sinaloa en 1993 y la última parte de mi participación en el libro es los Nómadas incansables de 1997, tres momentos de la historia del fotoperiodismo”.

“La fotografía se me presentaba por momentos y le buscaba la vuelta, agregó, consideraba que con un fotógrafo en la familia era suficiente”, así lo dice Eloy, el segundo de la familia que incursionó en el fotoperiodismo. “Era casi un niño cuando se encontró con una cámara y le fascinó, al grado de que la usó como juguete y luego como herramienta en la ciencia y la vida, pero la fotografía le tenía guardada una gran sorpresa: en la mañana de 1985, un ruido estruendoso lo despertó; a partir de ese momento, se unió al fotoperiodismo para siempre. Eloy, con una cámara prestada, captó sus primeras placas, que trataban del terremoto que transformó al país”, se lee en la sección del libro donde está un peculiar autorretrato con nubarrones en blanco y negro.

“El sentido de mirar” es un libro que refleja la diversidad sociocultural y política de un ejercicio fotoperiodístico de más de 30 años, lleva un sentido, una idea que nos hace sentir ciertos del rumbo tomado. Para concluir esta entrega, les compartimos el texto que delimita el libro y el quehacer de esta singular familia dedicada en cuerpo y alma a esta “peligrosa profesión”:

“Eloy Valtierra se toma el trabajo de relatarnos sus principales momentos, para que así entendamos por qué él, y por qué su familia, tres hermanos: Pedro, Rodolfo y Victoria, además de Eloy, son, se volvieron, fotoperiodistas. Hay en principio, como es natural, una comunión del azar y la necesidad, circunstancias que ponen en contacto con una cámara y con la posibilidad de trabajar con ella, como si en esa conjunción fuera ella, la cámara, quien eligiera la vocación del futuro fotorreportero.

“Después ya vendrá todo lo demás, importante sí, pero que sin esa primera condición casual no habría ocurrido: el aprendizaje de un oficio, el conocimiento teórico, el entrenamiento de la mirada, la relación con los medios y con el público, con otros fotógrafos y con la condición de expresión personal del oficio elegido.

“El fotoperiodismo es ante todo un oficio aprendido en la práctica, lo que importa más es la propia experiencia, la intuición de cómo verse en una determinada situación, a veces en condiciones peligrosas, en donde el tiempo del encuadre es intuitivo y la oportunidad no espera, aunque el periodista pueda sentir que lo persigue. Como Eloy Valtierra señala, eso no impide que la fotografía sea también expresión personal y que algunas de ellas se vuelven placas icónicas, que condensan un sentido. Es frente a ellas que adquiere sentido la frase de que una imagen vale más que mil palabras. No el tradicional de que la imagen es mejor, sino el que la imagen en su inmediatez se vuelve crisol en el que se precipita el instante y hace que la foto, ‘la instantánea’, empiece a durar de otra manera, a permanecer en la memoria”.

“El sentido de mirar. Los hermanos Valtierra en el fotoperiodismo mexicano”, es un libro muy recomendable que debes tener, te interese o no el fotoperiodismo, ya que son momentos de la historia que conoces o debes conocer. ¡Salud!

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