Llegó la hora de entrar al ruedo, de los retos por los que uno vive: Quimera, Cervantino y Café Casa Aldama

Silencios Estereofónicos

Por: Felix Morriña

¿Algunas veces cenas llorando de amargura y con mucha hambre? ¿De esas veces en las que odias a todos por igual? ¿De esas en las que esperas todo el respaldo del ser amado y no lo ves por ningún lado, sino todo lo contrario? ¿Se perdió la complicidad y llegó la doble cara con la traición a todo lo que da? Para un hombre que ama la palabra, a ésta la encontré destrozada sin piedad, sin poder defenderla. No hubo palabra que valiera. Ya sé que estoy solo en el camino y no debería esperar al destino, debo ir por él.

Debo confesar que no me he recuperado del todo de esta crisis creativa. Sigo arrogantemente confundido, molesto mirando fijo al espejo para preguntar sobre la añoranza del porvenir. Los pequeños alicientes que me mantienen con vida son los únicos que tengo: la publicación de mi libro de columnas culturales “Silencios Estereofónicos” y la proyección del documental del mismo nombre rodado por mi cómplice, colega y amigo Juan Carlos Quintero. ¡La verdad hago esfuerzos, cual enfermo terminal!

No hace mucho volví al Bar 2 de Abril de Metepec, donde por años hice presentaciones culturales y llevé gente con nivel y talento. Esta vez sentí que ya nada conectaba y que ese ya no era mi lugar. Fui para filmar algunas escenas para el documental en la que narro episodios de mi estancia en ese sitio, también para recordar mi llegada, hace 18 años, al “Pueblo Mágico”, al altiplano mexiquense, para sobrevivir, escribir y registrar vivencias etílico culturales.

La velada previa a la redacción de esta columna, añoré como pocas veces mi vieja y excesiva vida. Ahora hasta me critican y no me pagan, vaya gente del altiplano mexiquense, pero ya sé que así son. Tras la junta en Café Casa Aldama de Toluca, donde funjo como promotor cultural, periodista y agente de Relaciones Públicas, grité hacia mis adentros: “¡Def Leppard en México! Y yo sin cenar, con terrible dolor por la ‘Gota’ (ácido úrico), con sentimientos encontrados, sin plata para la renta y con muchos proyectos sin aterrizar. He visto varias veces en vivo y en directo a los ingleses de Def Leppard, que hoy siento tremendo vacío por no haber estado ahí con todos mis malestares, pero feliz al lado de los míos, de mis fieles lectores, de mi gente, de los grandes rockers, pero al final, uno hace lo que debe por concretar el siguiente objetivo”.

Luego al llegar a casa, más vacío y nadie al lado, de nuevo así, como es. Veo las excelentes fotografías de Chino Lemus sacadas a U2 y vuelvo a gritar en “Silencios Estereofónicos”: “¡U2 en México y yo pensando en alejarme de mi vieja vida! Pensándolo bien, debí haber ido a este fenomenal concierto dejando todo de por medio, pero al final, gana el compromiso con la palabra escrita y el registro de la memoria; la lealtad a mi ejercicio creativo, y a mis logros, aunque inútiles económicamente, logros al final del día. Sé que al único que realmente le importan es a mí, ¿a quién más, che?, porque traiciones siempre las hay de gente a tu alrededor, y de los que dicen estar contigo, y a la mera hora te entregan por diversos motivos. ¡Todo es incierto!”.

Así es este negocio, por lo que no queda más que dar el resto, apostar. Y en esa apuesta vienen retos que uno siempre espera. Para este “Servibar y amigo”, llegó la hora de entrar al ruedo y superar los retos por los que uno vive: cobertura del Festival Internacional de Arte y Cultura Quimera 2017, en Metepec; la redacción de crónicas del Festival Internacional Cervantino, en Guanajuato, y la planeación de la agenda cultural de Café Casa Aldama para el resto del año, en la que todos estarán invitados.

A decir verdad, el programa del Festival Internacional Quimera no me llena en absoluto el ojo, porque a mí ya nada me dicen Paté de Fua, el Ballet Folclórico de Amalia Hernández, Carla Morrison, Los Aterciopelados, Armando Manzanero, Plastilina Mosh y El Gran Silencio, porque ya los vi tantas veces que preferiría otra cosa, pero, el gran pero, es que están a calles de mi hogar, son gratis y debo enterarme de lo que siente la gente por ver a este tipo de cartuchos quemados. De la programación me interesan hasta el momento De Taraf Haïdouks. ¡Ya veré por dónde empezar con el resto del programa!

Por cierto, las autoridades de Metepec inaugurarán un Teatro al aire libre sin terminar de equiparse, el viernes 6 de octubre a las 19 horas. Hace cuatro años que empezó la construcción del Teatro Quimera y no lo terminan aún. La Dirección de Cultura de Metepec anuncia su apertura, por instrucciones del alcalde David López Cárdenas, quien cortará el listón sin haber concluido el equipamiento, lo que hace pensar que no están haciendo bien las cosas en pro de la cultura, ni cumpliendo con las obras prometidas. ¡Habrá que asistir!

Lo que me hace un poco el amanecer de miércoles 4 de octubre, es la oportunidad de volver a Guanajuato para ver actividades culturales vanguardistas francesas dentro del Festival Internacional Cervantino. También para ver lo que ofrecerá el Estado de México, entidad invitada para la edición 45, ya que siendo adoptado por los mexiquenses tengo la obligación de cronicar lo que habrá de presentarse de este terruño en los espacios culturales más importantes de habla hispana.

De Casa Café Aldama, les iré dando a conocer la agenda, ya que hay actividades de relevancia para el talento local y la oportunidad de traer artistas de otras latitudes y niveles. Así que no queda más que dar, como siempre, lo mejor de mí, para la gente que reconoce en realidad mi trabajo, lo valora y lo hace propio. Mi aportación a la vida, precisamente, es esa, la de enseñar a quien lo merece, quiere y se mata por aprender los altibajos de la cultura. ¡Así queridos lectores, estoy de vuelta!

 

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