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Arena Electoral… Algunas claves de la elección estadounidense

Esacribe: Ángel Justino Morales-Campuzano

La respuesta está en el viento

Bob Dylan

La elección del gran martes en los Estados Unidos de Norteamérica es un evento de gran importancia para México, ya que entre otras variables, tenemos con ellos larga una línea fronteriza, vínculos económicos importantes marcados sobre todo por un tripartita Tratado de Libre Comercio,  una movilidad social relacionada con el paso de migrantes que ya no sólo son de México, sino también de Sudamérica y de Asia, así como geopolíticas, tanto por quienes pueden votar en aquellos lares, como los fenómenos vinculados con las políticas mexicanas y la seguridad.

Así las cosas, esta gran elección debe mirarse bajo otras variables que poco se nos han dado a conocer, con la finalidad de no caer en un posición alentada por las campañas negras que se han desatado, las que deben entenderse que son desarrolladas debido a una gran competencia electoral, y que no sólo definirá a un ganador, ni establecer nuevos paradigmas como la posibilidad de que llegue a la Casa Blanca la primer mujer en esa nación.

Ahí lo que está en juego es la relación bilateral que gira en torno a la forma en que se comporte el mercado norteamericano y su repercusión en nuestro país, por lo tanto, lo que nos debe de preocupar es el tipo de política exterior que defina para México, en el entendido que un punto nodal tiene como centro la seguridad a partir de esa larga frontera que tenemos con ellos.

Por lo tanto, esto implicará definir el trato que se nos dará como nación, tanto para recibir como enviar productos, mano de obra y, quizá, aspectos relacionados con el petróleo y la minería, porque estas dos últimas actividades se relacionan con el establecimiento de gasolineras norteamericanas en México, así como la explotación de materiales pétreos a través de la minería, sólo por citar algunas de ellas.

Recordando otras elecciones; entre el deporte y el espectáculo

El alto grado de competitividad en esta elección entre la representante de Partido Demócrata y el de los republicanos, nos remite a otras elecciones, considerando aquellas en los que México no era parte de la agenda de los candidatos, como ahora sí lo han sido, tanto por los discursos sobre nuestro país y algunos de sus fenómenos, en ellos no se debe olvidar la presencia de Donald Trump en Los Pinos y sus efectos.

En otro momento, el apoyo de los afroamericanos a candidatos republicanos se ha dado, como ocurrió con Richard Nixon, quien en 1968 propuso más propiedad, más empleos, más identidad, para este grupo; y mientras esto ocurría, también aparecían en un desfile perfectamente ordenados y armados, el Partido de los Panteras Negras, lo que implicaba dos posturas provenientes de los afroamericanos.

Este sólo hecho revela algo que no se le da mucha importancia, y que es que desde hace ya tiempo el poder negro ha buscado hacerse presente en la política norteamericana, aunque lo ha hecho bajo diferentes proyecto y formas de insertase al modelo capitalista; y es con Obama en la Casa Blanca como han mostrado su fuerza que a lo largo del tiempo han acumulado, y seguramente buscan mantener su posición apoyando a Hillary Clinton; no obstante habrá que recordar también que en su campaña de 2000 Obama planteaba la posibilidad de modificar el TLC, como ahora lo hizo Trump.

Por ello, un elemento a tener en cuenta es que estas elección se ha caracterizado por tener acentuadas campañas étnicas, dirigidas hacia distintas comunidades: a los afroamericanos, la comunidad latina, a la gente blanca, y a las mujeres.

Y ante el grado de competitividad, el recuerdo de Florida se hace presente. Esto viene a colación debido a que Trump ya advirtió que no reconocerá el triunfo si no gana él, con lo que implícitamente dejo entrever la maquinación de un posible fraude, y eso lo que recuerda es cuando en la elección del 2000, Al Gore perdió por cinco votos colegiados, aun cuando ganaba la elección con más de medio millón de votos uninominales ante George W. Bush.

Y fue, precisamente para ponerlo sabor a la elección, al inicio del año esta dualidad étnica se hizo presente en el mayor espectáculo deportivo: el Súper Bowl 50. Dos equipos: Potros de Denver (comunidad blanca) y Panteras de Carolina; Cold Play (blanco) Bruno Mars y Beyoncé (color) que portó símbolos de las Panteras Negras y estrenó un tema que resalta a su raza; y estos últimos, admirados por un público blanco, además que, de acuerdo a los reportes, febrero, es un momento histórico para que la comunidad  afroamericana.

Aún más, poco se sabe en México que Hillary es repudiada en su país; que los deportistas apoyan a Trump, mientras que las estrellas del espectáculo lo hacen por la esposa de Clinton; y si Trump está dando la batalla, es porque también ha desarrollado una estrategia en las redes sociales que le ha dejado buenos dividendos.

Colofón

 

En este ambiente, aparece la comunidad hispana, que sin duda alguna también tendrá un papel preponderante, pues su voto añade pimienta y sal a dicha elección. Y aunque ya se dan ventajas para Hillary, lo cierto es que no se debe caer en los extremos y volcarnos a esperar que desarrolle una política que tenga todos los beneficios para México. Su política, la que sea, la enfocará buscando que prevalezcan los intereses norteamericanos.

 

Siendo objetivos, no toda la comunidad de color, ni la latina, ni la blanca, ni las mujeres van a apoyar en bloque a algún candidato o candidata. Es claro que el voto de estos grupos se atomizará.

 

Tampoco de perder Trump, se va a declarar en huelga permanente; podrá ir a los juzgados a reclamar trampas, no reconocerá el resultado, pero dará paso a la toma de posesión de Hillary, ya que con esto siembra el terreno, lo fertiliza para que dentro de cuatro años los republicanos levanten la cosecha y regresen a la Casa Oval. De esta forma, a futuro, la “respuesta está en el viento”

 

 

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