¡Saca todo de golpe!, “porque nunca es mañana, siempre es hoy”

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SILENCIOS ESTEREOFÓNICOS

¡El tiempo es ilusión!

Hans Kelsen

¡El tiempo es una manera

de medir la música de Dios!

Juan Ibañez

Felix Morriña 

Cuando el embudo emocional está saturado, cuando se desbordan sentimientos encontrados, cuando sientes que todo está por concluir, cuando alguien te recuerda “los cambios que debes”, las monedas perdidas, cuando el pasado te persigue a través de tus otros “yo”, que te presentan los que desconocen tu proceso de transformación, cuando te sientas contra las cuerdas, ¡saca todo de golpe!, desbórdate, date oportunidad de limpiarte, sanarte de nuevo, quitarte penurias, tragos amargos, lagrimeos, reclamos, ataques diversos sin razón (derivados del encierro por pandemia) y asume el reto de superar esta transición que agobia a cualquiera.

Procúrate camarada en transición emocional, pasar de un plano a otro con cautela, con análisis y en introspección, sin violencia y en “completo silencio”. Si tienes la bendición de tener a alguien amado de entera confianza a tu lado, pídele apoyo. ¡Desahógate! A veces, sientes que te vas de nuevo de esta tierra, porque el lenguaje psicoemocional queda presente en el cuerpo, en la memoria y debe ser sanado con el tiempo.

Si bien Hans Kelsen escribió en su poema “Carpe Diem” que el tiempo es ilusión, tiene sustento en estas frases: “Pronto, ¡oh! Pronto tu empalidecerás/ Dejarás este bello mundo./ Y serás olvidado./ Por ello no debes preocuparte;/ Siempre es hoy, nunca es mañana;/ El tiempo es ilusión./ No ensueñes lo muy lejano,/ Puedes dar lugar a dichas cercanas. ¡Sólo lo que tomas es tuyo!”.

“Por eso querido camarada”, me digo cuando medito, cuando me hablo como yo: “¡Ten dichoso día, toma lo que corresponde, conserva lo tuyo en amor propio y compártelo con el ser amado, porque ‘Siempre es hoy, nunca es mañana’!”.

Doña Memoria me trae de recuerdo un pasaje en el que explico a un grupo de jóvenes talleristas periodísticos que cuando les llega el momento del llamado femenino, dejen todo y vayan tras esa estela de sensual olor y conviértanlo en realidad, transformen su entorno, construyan nuevos mundos con paisajes sólo posibles en la imaginación, porque de eso se trata la vida: la constante búsqueda y conquista de nuevos cielos, nuevos senderos, nuevos estadíos.

Mientras esto escribo, transito de un plano a otro, agradeciendo a Doña Memoria, haber tenido tanta dicha en dos días como no lo había vivido así en plenitud, justo dos días a dos años antes de volver a morir para renacer, entiéndase con ello, tener otro grado de conciencia tras casi perder la vida por un trastorno neurológico. ¡No estoy deschavetado, así nací!

Para este #ServibaryAmigo #DandyperoPunk #ElCinicoMayor, el 10 de mayo, Día de las Madres, cambió mi perspectiva hace dos años. No dejo de agradecer a mi progenitora, pero no he cerrado ciclos con ella, como gran porcentaje de la humanidad. Si quiere uno sanar mejor, debe uno empezar por la parte materna, ese sería el regalo que les propondría ejercer este año. Hay casos que no tienen remedio por razones pandémicas, o porque la ilusión del tiempo, les ganó y ya no está en este plano. Aun así, se puede resolver, siempre y cuando uno esté dispuesto a hacerlo ahora, o seguir postergándolo.

Dentro de la transición emocional de un plano a otro, si sientes debilidad, te sientes vulnerable, sientes que en cualquier momento puede suceder una catástrofe, o sientes que esa dicha no volverá a sentirse igual jamás, ¡sácalo de golpe! No permitas que te agobie el tiempo pasado, ni el futuro, porque “Siempre es hoy”. Y en efecto, nunca volverá a ser igual, pero esa dicha ya te marcó para siempre, te hizo consciente de que puedes tener mucha más dicha continúa.

No hay mayor dicha que conectar con la naturaleza, tu ser amado es parte de ella, no lo olvides. Abraza como al árbol del nutrido bosque que te da su amorosa energía, multiplica las sensaciones aunque no sepas explicarlas. Escucha el lenguaje del viento sacudir largas ramas y trata de entender los mensajes de la naturaleza que son para ti. Distingue al sabio viejo árbol abrigar y nutrir con sus raíces al resto. Debajo de tus pies, hay raíces interconectadas, entrelazadas de magistral manera. El ser humano hizo drenaje, la naturaleza raíces.

Aléjate de la urbe cada vez que puedas, ve donde no haya señales telefónicas, ni tecnología, ni nada que interrumpa tu conexión con la naturaleza, con tu ser amado, con tu yo interno-externo. En la entidad mexiquense, recomiendo visitar el municipio de Villa Victoria, donde la postal es un lago, extensiones de tierra fértil sin producir frente al volcán Xinantécatl, Nevado de Toluca, bebiendo pulque, el elíxir de los Dioses prehispánicos y viendo a la comunidad indígena mazahua trabajar sin descanso.

En esta transición me identifico mucho con el cineasta, guionista, productor y actor, el guanajuatense Juan Ibañez (1938-2000), quien dirigiera la última película de María Félix, “La generala” (1967) y todo mundo lo recuerda por “Los Caifanes” (1967), cuando de proceder con rigor profesional (y en los excesos) se trata, además de la fortísima y pasional revolucionaria personalidad. Y quien mejor que el académico de la Universidad de Guanajuato, Arturo Miranda Montero, para hablar de él:

Los Caifanes, 1967.

“Siempre es hoy, como la música y como la muerte./ Conocer a Juan era paradójico: fácil y difícil al mismo tiempo. Fácilmente y a las primeras uno sabía que con él no había complacencias banales; difícilmente aceptaba una presencia nomás porque sí./ Era un director nato. Sus obras no eran para el aplauso regalado. Su existencia menos. Era hombre de rigores, hasta en sus excesos./ Los de mi generación supimos de él con ‘Los Caifanes’. Luego, Guanajuato, como la cañada que todo atrae y atrapa, nos reunió y propició el encuentro y la relación”.

“La política y los políticos, continúa Miranda Montero, le enfermaban por ensimismados, por no ser abiertos. Eso nos hizo coincidir y hasta pelar juntos ciertas batallas ‘guanajuatíes’. La ciudad de Guanajuato era un acero existencial de doble filo: raíz y mortaja; gozo y rechazo; casa y cárcel. Iba y venía; se quedaba un rato pero luego partía lleno de enojos. Le enyerbaba la incuria y la dejadez. No podía entender el desperdicio de sí misma./ Pero en ella halló amor y amistades. Y de ella se alejaba enfermo y hastiado. Y fuera de ella lo alcanzó lo inevitable aunque no esperable y jamás deseable./ Necios al fin, aquí seguiremos porque siempre, siempre es hoy”.

Y vaya que la necedad en el arte nos hace permanecer, seguir, al menos en un plano en el que se aprecian las bondades, la dicha, el placer, tanto carnal, como sensual, erotómano y emocional; pese a que con la edad, la febrilidad sea con otra energía e intensidad. Toma conciencia de ese proceso y avanza. Vete al espejo y aprecia lo que ves, sino, cambia de proceder hasta que puedas aceptar lo que ves, más allá de cómo te ven los demás. “¿Qué ves, cuando me ves?”, diría la banda argentina Divididos en la canción del mismo título.

Y ya que salieron a relucir Los Caifanes, el grupo de rock mexicano que tomara el nombre de la película mencionada del maestro Juan Ibañez, les comparto la rola “Antes de que nos olviden” (hagamos historia), ya que es una pieza ad hoc para este momento de conciencia, introspección, dicha y bondad, “Porque nunca es mañana, siempre es hoy”.

Recuerda: ¡Nos buscamos, nos vemos, nos escuchamos, nos entendemos!

Caifanes, “Antes de que nos olviden”:

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