Columna SILENCIOS ESTEREOFÓNICOS… David Bowie: eclipse finisecular en la cultura universal

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Félix Morriña

La noche del jueves 23 de octubre de 1997, el Foro Sol del Autódromo Hermanos Rodríguez, de la hoy CDMX, fue sede del primer y único concierto de David Bowie en México. Esa velada quedó registrada en la historia musical del país. La mítica figura de David Bowie, el también conocido como Delgado Duque Blanco, Starman, Ziggy Stardust, “El Camaleón del rock”, Aladdin Sane, Major Tom y Blackstar, entre otros, llegó a Tierra Azteca en 1997 con 33 años de trayectoria; para entonces David Bowie, ya había cambiado la forma de vida de miles de personas en el orbe.

Los críticos especializados de finales del siglo XX decían: “Cuando la música ha pasado por la manos del genio inglés David Bowie, nada volverá ser lo mismo”, y eso, se dio por hecho durante la inolvidable noche mencionada, en la que Bowie cantó 24 canciones por espacio de dos horas, durante la gira mundial del disco “Earthling” (1997).

Recuerdo bien la espigada figura de David Bowie, esa que no delataba los 50 años que tenía en 1997, edad que ahora estoy por cumplir. Su personalidad camaleónica nos estremeció durante la conferencia de prensa a la que fuimos elegidos muy pocos. Para entonces colaboraba en el extinto periódico El Nacional y varios medios de comunicación de mediano perfil en el país. A continuación, les comparto queridos seguidores de los #SilenciosEstereofonicos parte de la reseña que me tocó escribir entonces, tenía 27 años. Para este interlocutor, David Bowie significaba en términos culturales un ejemplo a seguir. ¡Hoy día, sigue siéndolo! ¡Gracias Starman!

Memorabilia

“Quicksand” fue la pieza elegida para iniciar el recorrido por más de 20 hostias plateadas. La gente no daba crédito a lo que estaba viendo, no sabía si llorar o tirarse al drama por esta belleza escénica. Por fin, Ocesa, la compañía que lo trajo a México, se llevó las palmas de miles de compatriotas, y en definitiva, puntos a favor.

Vestido con saco verde, mayas con puntos de colores, un inevitable arete con pluma larga, ese adorno amuleto que no se quitó nunca durante esta gira internacional. Bowie se hizo acompañar de su exquisita banda de cuatro músicos: Reeves Gabrels (guitarrista, ex compañero de aventuras en la única banda de Bowie, Tin Machine, porque él siempre se manejó en solitario); el inseparable Mike Garson (tecladista, amigo cercano y ahora fiel promotor del legado de Bowie); Zachary Alford (baterista, un ejemplo a seguir dentro de la escuela del maestro), y la enigmática y desafiante oscura mujer Gail Ann Dorsey (bajista, una de las féminas con las que mejor trabajó Bowie hasta su muerte de cáncer hepático, el 10 de enero del 2016, dos días después de haber cumplido 69 años).

David Bowie nos arropó con su voz, a veces un saxofón tenor, una guitarra acústica de 12 cuerdas en los momentos propicios, pero sobretodo, sobresalió su excelente manejo histriónico, ése que sólo él puede emplear sin jamás caer en el ridículo. “I’m Afraid of Americans”, “Seven Years in Tibet”, “Strangers”, “Panic in Detroit”, “Battle for Britain”, “Man Who Sold in The World” (canción que nos transportó por lo menos cinco lustros de nuestra vida; sonó tan vital, con tanto poder, como si hubiera sido compuesta para estos tiempos). Luego siguió “Fashion” para no olvidar para nada la lentejuela y la imaginación; posteriormente, “Looking for Satelittes” “Waiting for The Man” (para todos los andróginos presentes), “Stay”, “Under Preassure” (un merecido homenaje al cantante de Queen, Freddy Mercury, quien fuera elogiado a través de la bajista del grupo Dorsey).

El set list escogido por el maestro continuó con “Hallo Spaceboy”, una de las rolas más vitales del disco “Outside” y de la que el dueto Pet Shop Boys hiciera una versión especial a lado del maestro Ziggy Stardust, otro de los inolvidables personajes de Bowie. Para cuando cantó “Little Wonder” y “Moonage Daydream”, ésta última de la maravillosa época de Ziggy Stardust, que nos hace recordar que Bowie es la mismísima reencarnación de la genialidad musical, este #ServibaryAmigo #DandyperoPunk #ElCinicoMayor, ya estaba extasiado, completo, único. ¡Faltaba el encore!

“Fame”, “Dead Man Walking”, “White Light”, “O Superman” y “All the Young Dudes” fueron las últimas canciones con las que David Bowie hipnotizó de por vida a la audiencia mexicana. Vivir un concierto de David Bowie es comparable a vivir un eclipse finisecular.

 Bowie en sus propias palabras en 1997 (a los 50 años de edad)

Acerca de la Curiosidad: Cuando niño no me interesaba el lado académico de la escuela, pero cuando dejé la escuela, empecé a sentir curiosidad acerca de la cultura en general: la sociedad, el arte universal: la pintura, música y cine. Me sumergí en ello en los siguientes años. Fui una especie de autodidacta, me eduqué yo mismo, inmerso en cosas que me gustaban, como nuevos novelistas, nuevos libros, nuevos tipos de arte; nuevo teatro; de todo un poco, no tuve instrucción en ninguno de estos campos del conocimiento. Se suponía que uno debía quedarse en uno de esos ámbitos, pero yo estuve en todos. Para mí era perfecto, ya que estaba haciendo música; entonces, el que diseñara parte del escenario, así como la ropa y realizar algunas pinturas, no era del todo extraño para mí. Nunca me detuve a pensar en eso. Trabajé en todo. Mi insaciabilidad por conocer cómo interpretamos nuestra cultura, nunca se detiene. Si interpretamos la cultura a través del arte o la música, es maravillosa. Tengo una enorme curiosidad por cómo otra gente lo hace, por tanto, tengo una necesidad apremiante por ver el trabajo de otros artistas, cómo hacen lo que hacen, de dónde toman su inspiración, como piensan y cosas de esas.

Acerca de sus variados talentos: Amo el rock and roll. Realmente lo amo. Pero a la vez, me encanta crear personajes, narrativas y escenarios. Entonces, estoy inmerso en trabajos en diferentes direcciones al mismo tiempo, que es un gran esfuerzo el tratar de mantener todo balanceado en mi propia mente.

Acerca de cumplir 50 años y ser músico: (¡Suspiros!) Es muy emociónate para mí, porque, honestamente, no sé qué lo va a pasar, porque me estoy arriesgando mucho. Siento que si empiezo a hacer lo que ya he hecho, prefiero parar. En ese caso, preferiría esculpir o pintar, pero mientras todavía estoy salvajemente emocionado acerca de lo que hago como músico, es el curso de lo que he escogido seguir. También tomo lo positivo con lo negativo, es decir, tomo los altibajos para seguir. Las subidas es lo que realmente sientes, eso hace el día excitante, eso que te hace seguir adelante, porque ¡todavía estás en la jugada! Sólo siento que ir alrededor del mundo cantando viejas canciones, me desplomaría. No podría hacerlo más. No, no puedo, no quiero hacerlo.

Acerca de su vida y su trabajo: No puedo ver un tiempo donde no pueda ser un ente viviente y creativo. Tocando, grabando, pintando. Dulce vida… ¡qué vida! No puedo verme dejando de trabajar… no. Me encanta. Me encanta lo que hago para vivir… es realmente fabuloso (risas).

Recuerda querido: ¡Nos buscamos, nos vemos, nos escuchamos, nos entendemos!

David Bowie en México:

https://www.youtube.com/watch?v=TfLrEXwG9Ws&ab_channel=OmmarGutierrez

David Bowie desde el ojo fotográfico del amigo, camarada y cómplice Fernando Aceves:

https://www.youtube.com/watch?v=Vk_4rRlx8XA&ab_channel=NotimexTV

David Bowie, ensayo fotográfico de Fernando Aceves:

https://www.youtube.com/watch?v=FztH_cjIRys&ab_channel=Noticias22

fmorrina@yahoo.com.mx

Facebook: Félix Morriña

Instagram: @felixmorrina

Twitter: @fmorrina


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